Cuidado natural de la afonía y la laringitis

18.3.2015
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Los trastornos de la voz por sobresfuerzo y las laringitis pueden resolverse con medios suaves y naturales, como la homeopatía y las plantas medicinales.

Ocho de cada diez casos de afonía –pérdida de voz– o disfonía –voz ronca– se deben a malos hábitos. Gritar más de la cuenta, hablar deprisa, sin respirar correctamente o acumular demasiada tensión provocan que las cuerdas vocales sufran, lo que se traduce en un deterioro de la voz.

En estos casos, la prevención y el tratamiento de las afecciones pasa, primero, por descansar la voz y luego por mejorar la técnica vocal. Los concursos musicales de la televisión han ayudado a difundir los cuidados que necesita la voz, como no forzarla, descansar, dormir, no fumar, hidratarse o protegerla del frío (por cierto, si te gusta cultivar y expresarte a través de la voz, hablando o cantando, puedes participar en el concurso La Voz de Boiron.

 

Otras causas de disfonía son las lesiones de la laringe desde el nacimiento, las alergias, los catarros y otras enfermedades. Los problemas digestivos también pueden perjudicar la voz cuando el reflujo gastroesofágico penetra en la laringe e inflama las cuerdas vocales.

La causa más frecuente de laringitis es la infección por los mismos virus que causan la gripes o los resfriados. El trastorno dura unos días y se cura por si mismo, pero para evitar complicaciones se puede recurrir a remedios naturales que alivian las molestias y colaboran con el cuerpo en el proceso de autocuración.

Por su suavidad, carencia de efectos secundarios y eficacia son especialmente recomendables los medicamentos homeopáticos como los que ofrecen los laboratorios Boiron. El mejor tratamiento siempre es individualizado, pues los médicos homeópatas prescriben remedios constitucionales que se adaptan mejor a los síntomas y las características físicas y psíquicas del paciente. Sin embargo, ante una disfonía o una laringitis se suelen prescribir con frecuencia ciertos medicamentos homeopáticos.

Aconitum. Para las laringitis que aparecen tras una exposición a frío y que va acompañada de tos seca.
Allium cepa. Cuando la ronquera va acompañada de mucosidad fluida.
Argenticum nitricum. Especialmente indicado en personas nerviosas, inquietas, con afonía después de gritar o cantar.
Causticum. El remedio más recurrido ante una laringitis, especialmente cuando hay mucosidad en la gargante, la tos es más intensa cuando hace frío y se alivia con las bebidas frías, y los síntomas empeoran por la noche.
Hepar sulphuricum. Cuando el paciente sufre tos agarrada, especialmente por la mañana.
Kali bichromicum. Al aparecer una mucosidad espesa y amarillenta, así como un picor o cosquilleo en la garganta, sobre todo después de beber. También cuando se ha perdido totalmente la voz.
Phosphorus. Para personas con tos ronca y seca, y sensación de quemazón en la garganta, síntomas que mejoran al tomar bebidas frías. Indicado especialmente cuando el afectado prefiere estar en compañía y a solas se pone nerviosa.
Argentum metallicum. Cuando la disfonía es debida a excesos en la utilización de la voz (muchas personas que trabajan con su voz llevan este remedio encima).

Además de los medicamentos homeopáticos, se puede recurrir a otros medios naturales:

La miel es un remedio tradicional, pero no debe tomarse a solas. Se añade una cucharadita a una infusión templada. Si es posible elige miel ecológica.
Las pastillas de zinc que se disuelven en la boca (como las que comercializa Jamieson) ayudan a controlar la infección por virus (no se deben tomar más de 50 mg al día).
El eucalipto (Eucalyptus globulus) y la menta (Mentha x piperita) ayudan a reducir la inflamación de la garganta. Se pueden tomar en infusión, hacer gárgaras o inhalar los vahos.
El llantén (Plantago major) resulta suavizante de la mucosa de la garganta gracias a su riqueza en mucílagos.

Recuerda que si tienes problemas para respirar o tragar, hay sangre en la mucosidad, la fiebre se mantiene durante días o alcanza los 39 ºC, o la afonía se mantiene más de 15 días debes acudir a la consulta médica.

Cuando estás afónico

• Descansa la voz durante una semana. No susurres.
• Evita carraspear.
• Cuando te notes tenso, relájate durante unos minutos respirando lenta y profundamente con los ojos cerrados.
• Haz gárgaras varias veces al día con infusiones o con un vaso de agua al que has añadido media cucharada sopera de sal.
• Bebe de manera abundante (agua e infusiones) para mantener hidratadas las mucosas y las cuerdas vocales.
• Duerme y descansa todo lo que necesites.
• Por supuesto, no bebas alcohol ni fumes porque estos hábitos estropean las cuerdas vocales.

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