Cómo bajar la fiebre con medicinas naturales (parte II)

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En lugar de bajar la fiebre con medicamentos con efectos secundarios, tiene más sentido el tratamiento natural con plantas medicinales, homeopatía y remedios caseros de toda la vida. De esta manera no sólo se consigue alivio, sino que se reduce la intensidad de los síntomas que acompañan la fiebre.

Antiguamente en caso de fiebre se recetaba con mucha facilidad un antibiótico, lo que facilitaba la aparición de resistencias. Debido a que las infecciones de las vías respiratorias superiores suelen ser en un 90% de origen viral, el paciente no obtiene ninguna ventaja del uso de antibióticos. La duración de la enfermedad sigue siendo la misma. En casos poco frecuentes de infecciones bacterianas, debilidad inmunitaria o postoperatorios, los antibióticos pueden ser efectivos.

Plantas medicinales para bajar la temperatura

La fitoterapia se rige por el punto de aparición de la fiebre:

 

  • En su inicio tiene más sentido mantenerse caliente y sudar. Mientras se está bien abrigado es muy recomendable beber infusiones de saúco o de flores de tilo para favorecer una fuerte sudoración. Eso fortalece el sistema inmunitario y tiene un efecto ligeramente reductor de la fiebre.
  • Después de la cura de sudoración, son efectivas plantas curativas como la corteza de sauce o la ulmaria, que tienen efecto febrífugo. También el álamo o la corteza de fresno tienen una acción similar a la aspirina y mitigan el dolor de cabeza y de extremidades.
  • En la medicina tradicional china (MTC) se emplea mucho la raíz de Bupleurum chinense DC por sus propiedades para disminuir la fiebre. Tiene un efecto enfriador y estimula el flujo de energía hacia el hígado. Para preparar la infusión se emplean de 3 a 5 g de raíz desecada que se deja hervir a fuego bajo durante 20 minutos.
  • Los frutos del jazmín de la India (Gardenia jasminoides Ellis) estimulan la circulación cardíaca y pulmonar. Para ello se deben tomar 3 g de frutos desecados y dejar hervir durante 20 minutos a fuego lento en 500 ml de agua. Se bebe a lo largo del día.
  • La albahaca era empleada por Hildegard von Bingen para bajar la fiebre. Para ello se cubre con agua caliente una mano llena de albahaca seca.

Homeopatía contra la fiebre

La homeopatía tiene mucho que ofrecer en caso de experimentar fiebre. Aunque los homeopáticos son medicamentos seguros, conviene tomarlos siguiendo el consejo de un médico homeópata que realice el diagnóstico apropiado.

  • Aconitum C30 (Acónito). Se emplea cuando el inicio de la enfermedad es rápido y tempestuoso, piel caliente y seca, fiebre alta, cara roja al estar tumbado, mareos estando sentado, ganas de tomar bebidas frías, inquietud y opresión.
  • Gelsemium C30 ( Jazmín amarillo). Se usa si hay sensación de debilidad, temblores y castañeo de dientes, escalofríos, mucosidad acuosa imparable, cabeza caliente, extremidades frías, y ausencia de sed a pesar de la fiebre.
  • Pulsatilla C30 (Pulsatilla común o flor de viento). Hay que administrarla en enfermos que no toleran los ambientes con calefacción, que tienen necesidad de aire fresco, la piel caliente y están agotados, sobre todo cuando se acerca la noche.
  • Equinacea angustifolia C30 (Equinácea). Se emplea en pacientes somnolientos, que no tienen ninguna energía, con escalofríos sobre todo por la zona de la espalda, dolores difusos e infecciones.
  • Belladona C30 (Belladona). Es el remedio de elección en caso de enfermedad de aparición rapida, cara muy roja, manchas rojas en el cuerpo, sensación pulsante, piel húmeda, dolores agudos y sed de bebidas frías.
  • Eupatorium perfoliatum C30 (Eupatoria). Se emplea en pacientes que están sumamente “chafados”, con hipersensibilidad al dolor, dolores de cabeza, fiebre alta en las primeras horas de la mañana y que tienen mucho frío por las noches.
  • Bryonia C30 (Nueza). Es efectiva en enfermos que tienen una fiebre de inicio lento, que se mantienen muy quietos y que sufren empeoramiento por la tarde-noche.

Sales de Schüssler

  • Nr.3  Ferrum phosphoricum D12. Apropiada para estadios agudos, resfriados, infecciones de las vías aéreas superiores, mucosas irritadas y secas, cara enrojecida, pulso ligero y rápido, sudoraciones nocturnas y sangrados por la nariz. Tomar una pastilla cada pocos minutos hasta obtener una mejoría.
  • Nr. 5 Kalium phosphoricum D6. Se usa en caso de fiebre por encima de 39 grados. Tomar una pastilla cada pocos minutos hasta que haya una mejoría.

Suplementos para bajar la fiebre

  • Vitamina C. En estados iniciales, una dosis elevada de vitamina C puede mejorar el desarrollo de la enfermedad. 
  • Zinc. En caso de infecciones virales es recomendable un preparado con zinc. Deben tomarse hasta 100 mg repartidos durante el primer día. Después hay que tomar entre 20 y 40 mg en los días posteriores.
  • Vitamina E. Protege las células durante los episodios febriles.

Remedios caseros

  • Envolturas de pantorrillas. Sólo deben de aplicarse cuando las manos y los pies estén bien calientes. Para ello se cogen paños de cocina limpios y se embeben en agua tibia, se escurren y se envuelven las pantorrillas con ellos. Encima de la envoltura se colocan paños secos. Si se quiere, se pueden poner encima calcetines gruesos. Se dejan colocadas durante 10-20 minutos. Si la fiebre es muy alta se deben cambiar antes. Lo normal es hacer una pauta de 3 envolturas con pausas de 20 minutos. Se pueden aplicar dos veces al día.
  • Lavados. Especialmente en caso de niños pequeños, es recomendable hacer un lavado con agua tibia y una manopla de rizo para bajar la fiebre. El lavado se debe hacer siguiendo una determinada pauta: primero el tronco, los costados y la espalda. A continuación, los pies y las piernas. Finalmente, el trasero. Todo el proceso no debe de tardar más de dos minutos.
  • Baño de agua descendente. La temperatura de agua de la bañera debe ser en un principio sólo un grado más bajo que la temperatura actual que tenga el paciente. La temperatura se debe ir reduciendo para en 15 minutos llegar a los 30 grados. Para ello se añade agua fría a la bañera y se va comprobando la temperatura del agua con un termómetro. Una vez acabado el baño hay que secar bien al enfermo y meterlo en la cama precalentada con una manta eléctrica o con bolsas de agua caliente. Este baño hay que realizarlo sólo en caso de fiebre muy elevada.
  • Lavativa. Puede parecer extraño, pero la lavativa no deshidrata el cuerpo sino al contrario: el líquido es absorbido por el cuerpo. Este remedio casero es muy efectivo para bajar la fiebre en niños aplicado con una perilla pequeña. Se puede aplicar cuatro veces al día y muchas veces es más efectivo que las envolturas.
  • Vinagre de manzana. Es desinfectante y fortalece el sistema inmunitario. Se puede usar por vía interna mezclado con agua y miel o por vía externa como envoltura.
  • Antibiótico natural. El ajo, la albahaca, el jengibre, el rábano rusticano, las capuchinas, el perejil, la cebolla. Todos ellos favorecen la inmunidad, bajan la fiebre y fortalecen el cuerpo. El jengibre, por ejemplo, favorece la circulación y la sudoración y además tiene efecto contra los gérmenes causantes de enfermedad.

Reaprender a tener fiebre

Al usar medicamento antitérmicos, estás interfiriendo los procesos de curación naturales. Evítalos y dale a tu organismo la oportunidad de ayudarse a sí mismo. Si a los niños se les frena continuamente la reacción de fiebre, el cuerpo olvida esa forma natural de protegerse. Eso puede tener consecuencias en la edad adulta. Muchos adultos no tienen fiebre durante una enfermedad infecciosa. Las infecciones no se curan bien y se pueden hacer crónicas.

La buena noticia es que la fiebre se puede volver a “aprender”. El entrenamiento a intervalos (correr y nadar), en el que se combinan fases muy intensivas y rápidas (30 a 90 segundos) con otras de descanso más largo, tiene un efecto positivo.

Los baños calientes y el fortalecimiento del sistema inmunitario con plantas como la equinácea (tomar máximo durante 10 días), el propóleo o el umckaloabo. También las terapias estimulantes con fangos o la sauna pueden ayudar al cuerpo a volver a funcionar correctamente.

Hay que confiar en las capacidades autocurativas del cuerpo y apoyar el proceso curativo siguiendo la regla Medicus curat, natura sanat (el médico cuida, la naturaleza cura).

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