Cada estación tiene sus especias y plantas aromáticas

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Desde el inicio de los tiempos se vienen empleando las especias, tanto para conseguir sabor en la comida como para curar o hacer rituales. El conocimiento que sobre ellas se tenía se ha ido perdiendo a lo largo del tiempo. Es una lástima, porque tanto especias solas como mezclas   procedentes de muchos rincones del mundo pueden enriquecer nuestros platos y nuestra vida.

Durante mucho tiempo, las especias se emplearon como monedad de cambio debido al valor que tenían. Hoy en día vuelven a experimentar un creciente interés sobre todo en el campo de la prevención y de la curación. Ya sea en forma de píldora, polvo o tintura, encuentran su lugar en la cocina o el botiquín casero. Según las estaciones, la naturaleza nos ofrece exactamente lo que necesitamos para nuestro organismo.

 

En primavera

La naturaleza nos ofrece las plantas amargas como el diente de león, la ortiga, el ajo de oso, la zarzaparrilla india y el perifollo para desintoxicarnos. Todas estas plantas tienen principios activos amargos que limpian la sangre y favorecen la digestión. El diente de león estimula el hígado y lo protege frente a agentes tóxicos. Asimismo aumenta la producción de orina, algo interesante cuando se sufre de retención de líquidos. Además es muy rica en hierro, por lo que se recomienda en caso de anemia.

En verano

Necesitamos plantas con efecto refrescante como la menta, la granada, el shatavari (espárrago indio) o el aloe. Para calmar el fuego interno y las sudoraciones de la menopausia son de gran ayuda las raíces del espárrago indio, es el mejor rejuvenecedor de la mujer. Si se mezcla con ghee, azúcar sin refinar, pimienta larga, miel y leche, aún potencia más sus propiedades rejuvenecedoras. Además está raíz tiene propiedades hidratantes y que calman la sed. Equilibra el nivel de estrógenos, aumenta la fertilidad y nutre los óvulos.

En otoño

Cuando poco a poco empieza a refrescar las bayas nos dan alegría y volvemos a tener ganas de especias que calientan. Las raíces demuestran ahora todo su potencial.

Por ejemplo, la galanga que ya Hildegard con Bingen recomendaba para patologías cardíacas de origen nervioso. El rizoma con su sabor amargo-picante y aromático no sólo fortalece la digestión, sino que además quema las toxinas digestivas. De ahí que sea indicado para reducir el peso corporal. Además favorece la sudoraciones, es un tónico nervioso y cerebral, fortalece el estómago y frena la inflamación.

Para darle a los platos un nuevo toque o ayudar en caso de enfermedades gastrointestinales en esta estación también son adecuados el jengíbre, la cúrcuma, el ajo, el comino y las semillas del apio salvaje que en la cocina ayurvédica se denomina ajwain. Es una especia potente que estimula la digestión, la función renal y aporta energía a los nervios.

El comino negro, por su parte, es ideal para los resfriados, las bronquitis, el asma, la tos, la artritis y las alteraciones digestivas. El aceite del comino negro se emplea en casos de dermatitis atípica y psoriasis, tanto interna como externamente. En aplicaciones internas se toman diariamente de una a tres cucharaditas del aceite. En caso de alteraciones digestivas se toma una cucharadita de las semillas tras la comida y se mastican bien. En caso de asma alérgica o mucosidad, una taza de la infusión mejora las alteraciones. Para hacer la infusión se infusiona una cucharadita de comino negro en una taza de agua hirviendo durante 5-8 minutos. Se toman dos tazas al día.

En invierno

Deseamos calor y comidas más contundentes, nos gusta entrar en calor con cremas que contengan, por ejemplo, canela de Ceylán, vainilla, bayas de enebro, clavos de olor, anís estrellado, artemisa, nuez moscada y chile o pimienta negra.

Miremos más de cerca el enebro. Las bayas tienen un sabor amargo y seco con propiedades caloríficas. Justo lo que necesitamos en los meses más fríos. Las bayas molidas ayudan en caso de diabetes mellitus, mejoran inflamaciones de las vías urinarias, frenan la tos irritativa en case de bronquitis y asma, y suponen una ayuda en caso de acidez, sensación de saciedad y diarreas. El humo de las bayas secas es desinfectante y ofrece un aroma incomparable a las estancias si se combina con salvia blanca.

También la artemisa es una planta que se emplea para vaporizar. Se emplea en casos de artritis, ciática, cansancio mental, infertilidad y dolores menstruales y de cabeza.

A quien en invierno le ataque la melancolía puede echar mano del lúpulo, el hipérico, la passiflora y la melisa. Son plantas eficaces tanto para recuperar la alegría como para dormir de manera relajada.

Si queremos recuperar la chispa erótica se puede recurrar al chile, el cardamomo, las hojas de rosal y la ashwagandha. Esta palabra viene a significar "olor como un caballo", ya que es una planta que ofrece la vitalidad y la energía sexual de un caballo. Su raíz se parece al ginseng. En caso de falta de sueño o cansancio nervioso este remedio hace auténticos milagros, ya que favorece el sueño profundo. Para conseguir una regeneración general se puede mezclar una decocción de de ashwaganda con leche de arroz, pimienta larga y miel.