La exposición a mercurio durante el embarazo causa hiperactividad infantil

9.11.2012
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El consumo de pescado azul de gran tamaño, como el atún, es una de las vías de entrada de mercurio en el organismo. 

Otros contaminantes ambientales, como los residuos de pesticidas en los alimentos, también causan trastornos del comportamiento. 

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La exposición al mercurio del feto durante el embarazo puede estar relacionada con la aparición de síntomas de hiperactividad a la edad de ocho años. Una de las principales fuentes de entrada de mercurio en el organismo es el pescado graso de tamaño grande, como el atún, una especie que además se halla amenazada. 

El estudio, publicado en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, "amplía las preocupaciones sobre el consumo del mercurio y la evidencia sobre los beneficios del consumo de pescado", apuntó la doctora Susan Korrick, coautora del estudio y profesora de la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y del Hospital Brigham and Women's, en Boston (Estados Unidos).

 

Sin embargo, el pescado azul es también una fuente de ácidos grasos omega-3 que pueden tener un efecto preventivo sobre el mismo trastorno.  

Los investigadores observaron a niños de 8 años de edad del área de New Bedford, Massachusetts, una comunicad de pescadores donde el consumo de pescado es popular. Se midieron los niveles de mercurio de las madres de los niños (421 mujeres en total) o respondieron a preguntas sobre su consumo de pescado en el embarazo (515 mujeres). Para determinar si los niños mostraban señales de síntomas de TDAH, los investigadores realizaron tests y observaron informes de sus maestros.

Los investigadores hallaron que algunos niños, los de las madres que tuvieron los niveles más altos de mercurio antes del nacimiento, tenían entre 40 y 70 por ciento más probabilidades de presentar problemas conductuales. Sin embargo, los hijos de las madres que comían más de dos porciones de pescado por semana en realidad tenían menos probabilidades de presentar síntomas de hiperactividad.

Para beneficiarse de las propiedades del pescado sin contaminarse de mercurio es recomendable preferir las especies de pescado azul más pequeñas (sardinas, boqueron, caballa) a las más grandes (salmón, atún, pez espada). Otra opción es aumentar el consumo de fuentes vegetales, como las semillas y el aceite de lino, las semillas de chía y sacha inchi o las nueces.

Por otra parte, otros agentes contaminantes como el plomo, el humo del tabaco y los residuos de pesticidas en los alimentos puede afectar la corteza prefrontal, la parte más avanzada del cerebro, y provocar cambios en el comportamiento y en el control de los impulsos, según Bruce Lanphear, profesor de la Universidad Simon Fraser en Vancouver (Canadá).