Los sanos beneficios de la colmena

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La miel, la jalea real, el polen o el propóleo son auténticas medicinas con un gran potencial dietético.

Quien se acerca al mundo de las abejas no puede dejar de sentir admiración por estos laboriosos insectos, capaces de recorrer incontables kilómetros y visitar miles de flores. Hay muchos aspectos fascinantes sobre la compleja vida de la colmena y su extraordinario sentido de la organización que solo pueden explicarse con un sistema de comunicación que supera a los de muchos miembros del mundo animal. Se avisan sobre las fuentes de alimento o posibles peligros, deciden la renovación de sus reinas y se reparten armoniosamente las tareas para criar con mimo a sus retoños y construir unos panales que optimicen el espacio al máximo.

La miel es un producto vivo en el que se han identificado más de un centenar de sustancias diferentes

Pero si hay algo por lo que no nos queda más remedio que admirarlas es por su capacidad para producir alimentos tan diferentes y perfectos como son la miel, la jalea real, el polen o el propóleo: auténticas medicinas de gran potencial dietético que han jugado un rol fundamental en la alimentación humana desde sus albores y que siguen a la cabeza de los alimentos más increíbles que la naturaleza nos ofrece.

Propiedades medicinales

De hecho, el interés por estos productos y sus efectos sobre nuestra salud ha ido creciendo en los últimos años, uniendo a médicos y apicultores en la tarea de descubrir nuevas propiedades y usos. En la actualidad existen universidades como la de Bonn (Alemania) u hospitales como el de Limoges (Francia), que están desarrollando fórmulas para utilizar la miel en la curación de heridas y quemaduras en forma de un medicamento llamado medihoney.

El poder de la miel para ayudar a curar las heridas no es, en cualquier caso, algo nuevo. Los antiguos egipcios la utilizaban hace miles de años, e incluso en épocas de guerra, antes de la proliferación de los antibióticos, se usaban emplastos de miel para tratar las heridas de los soldados. Tanto la moderna medicina como la más alternativa, siempre en busca de mejores y nuevas formas de tratar las enfermedades, está recuperando esta antigua práctica que se muestra muy efectiva y menos dolorosa a la hora de cambiar los vendajes. 

Este mismo poder antibacteriano es al que mucha gente recurre cuando sufre un resfriado. Son su alta concentración en azúcares, la presencia de peróxido de hidrógeno y ciertas sustancias conocidas como inhibinas, entre otras, las responsables de su efecto antiséptico, expectorante, emoliente y vigorizante. Una auténtica bomba de salud que además va a dar una nota de dulzor y sabor a nuestra dieta como pocos medicamentos son capaces.

Fuente de energía

Una experiencia que nadie debería perderse es degustar miel recién extraída de un panal. Es un producto vivo en el que se han identificado más de un centenar de sustancias diferentes. En esta numerosa lista, además de glucosa, fructosa y sacarosa, que le dan su poder energético, encontramos vitaminas, minerales, ácidos orgánicos como el fórmico, málico, cítrico u oxálico, y el componente más importante, las enzimas. Y son precisamente estas enzimas, entre las que destacan la amilasa, sacarasa o invertasa, las que convierten la miel en un alimento biológicamente activo y a las que se les atribuye gran parte de sus beneficios. Desgraciadamente, la pasteurización a la que son sometidas muchas de las mieles comercializadas reduce su actividad biológica y su poder nutritivo.

Normalmente, tras un periodo de maduración, la miel almacenada en las colmenas es extraída de los panales a través de un proceso de centrifugación. En algunos casos, para la extracción se utiliza un método de presión menos recomendado por algunos productores por alterar las propiedades de la miel.

En este punto, podría ser envasada y consumida, pero para las más mieles más industriales éste no es el final de su viaje. Hay que tener en cuenta que este producto es una sobresaturación de azúcar y agua y, por lo tanto, en muchas de sus variantes es inestable en su estado líquido. Esto crea la tendencia a la formación de agrupaciones de cristales de glucosa, dándole ese aspecto compacto y a veces casi sólido. Esta textura perfectamente natural no siempre es apreciada por algunos consumidores que prefieren las mieles fluidas y más manejables, algo que ha inducido a muchos productores a recurrir a métodos para destruir estos cristales y darles una consistencia más líquida que, también para ellos, es más fácil de envasar. El tratamiento habitual consiste en la aplicación de calor, a veces hasta los 80º C. Pero este proceso supone perder muchas de las preciadas enzimas, ciertos ácidos orgánicos y los delicados antioxidantes de algunas variedades.

Antibiótico natural

El propóleo es sin duda el producto de la colmena más estudiado en los últimos años por la industria farmacológica y los profesionales médicos, sobre todo por sus propiedades antibióticas.

Esta sustancia resinosa recolectada por las abejas en diferentes árboles suele contener cerca de 300 componentes entre los que destacan ciertos flavonoides de extraordinario poder antioxidante. Por eso, y aunque principalmente se utiliza para paliar afecciones del aparato respiratorio, son cada vez más los artículos científicos que recomiendan el propóleo como complemento para las enfermedades del corazón. Su uso más antiguo tal vez es el de cicatrizante y desinfectante en uso externo, pero también ha sido y es muy apreciado como tratamiento antihemorrágico y antiinflamatorio, y está empezando a jugar un rol importante en la lucha contra el cáncer por estimular la acción antitumoral del sistema inmunitario.

Para este producto se abren otras muchas posibilidades, ya que en uno de los últimos congresos alemanes de apicultura se presentó un trabajo en el que se demostraba la inhibición de la replicación del virus del sida en los casos de personas afectadas que tomaron propóleo.[pagebreak]

Jalea real, contra la fatiga

Otro de los productos fabricados de forma natural por las abejas, la jalea real, es el alimento más reputado y conocido entre los complementos dietéticos para tratar la fatiga, pero para comprender su increíble poder hay que comenzar observando su función dentro de la colmena. Las abejas obreras, alimentadas con miel y polen, viven menos de tres meses y son estériles, mientras que la abeja reina, alimentada solamente con esta maravillosa secreción glandular, puede vivir hasta cuatro años y poner miles de huevos a lo largo de su vida. Y, aunque en un análisis superficial no parece que su riqueza en micronutrientes o ácidos grasos puedan explicar sus increíbles efectos, quienes se dedican a estudiar su compleja composición apuntan a que quizás no sea su cantidad sino el armonioso equilibrio entre estos elementos lo que potencia sus beneficiosos resultados entre los que la consumen.

Además, todavía quedan algunos componentes no identificados por descubrir que pueden arrojar nueva luz sobre sus maravillosas propiedades. Entre otros muchos efectos terapéuticos, la jalea real estimula el apetito y el crecimiento, aumenta el nivel de cortisol en la sangre, reduce el colesterol dañino, fortalece el sistema inmunitario y, sobre todo, incrementa los niveles energéticos, lo que la convierte en un vigorizante natural muy sano. Eso sí, para beneficiarse de todas sus cualidades es preferible consumirla fresca.

Proteínas y vitaminas

Uno de los alimentos más puros y nutritivos que podemos encontrar en la naturaleza es otro apreciado producto de las abejas, el polen. Es gracias al incasable trabajo de recolección que realizan a través de sus viajes de flor en flor que el hombre ha logrado beneficiarse de tan singular alimento. El problema es que algunas organizaciones ecologistas denuncian el daño que pueden sufrir las abejas con determinados sistemas empleados para conseguir que suelten el polen que transportan en sus cuerpos.

El polen es un complemento alimenticio ideal para dietas vegetarianas: puede doblar o triplicar el aporte proteico de muchos productos animales

En principio se trata de un polvillo producido por los órganos masculinos de las flores, que es recogido por el cuerpo de las abejas al posarse sobre éstas. Posteriormente es amasado con ayuda de sus secreciones salivares y una parte de néctar para crear pequeñas bolitas multicolores que trasportan hasta la colmena para elaborar un “pan de abejas” que alimente a la colonia. En ese punto es interceptado por el hombre, que lo deshidrata para evitar la proliferación de hongos y bacterias.

Se trata de un complemento alimenticio ideal para dietas vegetarianas, ya que puede doblar o triplicar el aporte proteico de muchos productos animales, así como sus niveles en minerales como el fósforo, el magnesio y el hierro. Y su aporte vitamínico no le queda a la zaga, porque iguala en vitamina B1 y E al invencible germen de trigo y supera en vitaminas B2 y C a alimentos como la leche, los huevos o las espinacas. Por todo esto y por su contenido en más de 100 enzimas, es un ingrediente recomendable para convalecencias, casos de desnutrición o sencillamente periodos de elevado estrés y cansancio.

Un aliado en la cocina

Además de valiosos refuerzos nutricionales y terapéuticos, no debemos olvidar que los productos de la colmena, donde las abejas recogen y concentran una exquisita porción de naturaleza, nos van a proporcionar todo un mundo de posibilidades en la cocina de cada día. Por eso es importante saber cómo introducir todos estos ingredientes en nuestros platos para sacarles el mejor provecho.

Para empezar, es conveniente aprender a degustar las diferentes tipos de mieles que existen para saber con qué platos van a combinar mejor. Así como las mieles oscuras o de bosque pueden ser más idóneas para marinados o salsas saladas, mieles como la de acacia o azahar van a saber acompañar mejor delicados postres y batidos.

En el caso de que nuestra miel haya cristalizado deberíamos evitar ponerla en el microondas o al baño maría porque destruiríamos parte de sus enzimas. Lo mejor es dejarla en algún sitio cálido o al sol, cubierta con un trapo para protegerla de los rayos ultravioletas, o ponerla al final de nuestras preparaciones de cocina para que no sufra el proceso de hervido.

Recetas únicas

Para los paladares intrépidos, además de la miel hay otros productos del panal que pueden ser introducidos en nuestras preparaciones culinarias para convertirlas en únicas. Una de las posibilidades más sencillas es incluir unas cucharaditas de polen en nuestras ensaladas para darles un toque crocante. También podemos molerlo y agregarlo a los huevos de una tortilla francesa de hierbas frescas. Y molido, junto a unas semillas de sésamo y un yogur natural con un poco de miel de flores, va a componer un delicioso postre. Lo importante al utilizar el polen es no calentarlo para no alterar sus propiedades.

Por su sabor resinoso, el propóleo puede ir muy bien como aderezo de ciertos caldos o sopas de verduras. Basta con añadir unas gotas al apagar el fuego. En el caso de la jalea real, lo ideal es añadir un poquito a un batido de frutas de temporada. Esta mezcla constituye una de las mejores formas de comenzar el día y nos hará sentirnos como auténticos reyes. 

RECETA

Ensalada de polen y pétalos de flores
Las capuchinas, las caléndulas o las flores de geranio comestibles son las más indicadas para incluir en esta sabrosa ensalada de primavera.

Ingredientes para 4 boles
4 hojas de achicoria
4 hojas de escarola
1 aguacate
3 naranjas sanguíneas
8 flores comestibles de temporada
2 cucharadas de polen de flores
1 cucharada de miel de flores
4 cucharadas de aceite de girasol
Sal de apio

Elaboración
Cortamos las hojas de achicoria en tiritas.
Pelamos dos naranjas y sacamos los gajos, limpios de pepitas de una.
Con la otra naranja preparamos un zumo que mezclaremos con el aceite de girasol, la miel de flores y la sal de apio.
Cortamos el aguacate en daditos y lo sumergimos en el aliño para que no se oxide.
Montamos en cada plato una hoja de escarola y distribuimos encima las tiras de achicoria y los gajos de naranja.
Repartimos los dados de aguacate y el aliño y espolvoreamos un poco de polen, que podremos moler si lo queremos más fino.
Decoramos con unos pétalos de flores.

 

Sobre la autora
Laura Kohan es coaching nutricional, cocinera bío y escritora. Su espíritu emprendedor le ha llevado a viajar por el mundo y a trabajar como cocinera en diferentes situaciones. Es autora de varios libros, como Alimentos saludables para el siglo XXI, Cocina bio de temporada invierno y Cocina bio de temporada verano (N.E.Ed Ediciones). Actualmente está escribiendo un libro sobre cocina vegana, dispone también de una web (http://www.laurakohan.com/) y de cuenta en Twitter @LauraKohan.

 

 

 

 

 

 

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