Las ventajas de la alimentación vegana

22.3.2013
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La vitalidad interior de las frutas, verduras y cereales enteros y ecológicos aporta salud frente a lo que el autor llama "alimentación muerta", la carnívora y los cereales refinados, que conllevan enfermedad.

Cualquier persona que haya optado por seguir una dieta vegetariana o vegana siempre debe soportar la preocupación de los carnívoros y sus constantes afirmaciones de la supuesta escasez de suministro alimenticio y sus consiguientes carencias. ¡Nada más lejos de las realidad! Más bien habría que preocuparse por los consumidores de carne, pues, aunque sea de forma inconsciente, están tomando mucho dolor, aflicción y miseria con su dieta a base de proteína animal y grasa. Los carnívoros también sufren carencia de vitamina B (insuficiencia de ácido fólico), no ingieren suficiente vitamina C y su suministro de fibra es muy escaso.

El 78 % de todas las dioxinas y furanos, venenos muy nocivos, se ingieren con alimentos de origen animal

 

La temida carencia de hierro, que es la constante preocupación de los vegetarianos, no tiene que ser un problema si se practica una equilibrada alimentación basada en productos naturales; además, tener demasiado llenos los depósitos de hierro, como les sucede a los consumidores de carne, suele ser, de acuerdo con los resultados de numerosos estudios, una de las causas que duplican el índice de infartos de corazón. La capacidad de asimilar el hierro depende (según explico en el libro La enfermedad como camino), sobre todo, de la disposición que tengamos para practicar una vida pacífica y valiente dejando de lado el principio de agresión.

La eterna cantinela de la fibra

Aun cuando ha sido perseguida incesantemente por parte de la comunidad científica, lo cierto es que hasta la fecha no se ha podido descubrir ninguna desventaja en contra de la fibra. Por ejemplo, no disminuye la absorción de hierro del organismo, tal y como se ha afirmado en numerosas ocasiones, su efecto es más bien el contrario. La fibra y las sustancias de lastre son un factor decisivo para nuestro bienestar.

Hamburguesa vegana de setas.

La fibra dietética no es nada más que eso, fibras vegetales que participan en el metabolismo sin intervención en los procesos químicos, igual que un catalizador en una reacción, pero cuya participación es totalmente indispensable. La fibra fija el agua al intestino y reblandece las deposiciones, por lo que facilita su tránsito además de incrementar su volumen. Ambos procesos previenen el estreñimiento, una afección muy extendida y una de las mayores causas del cáncer rectal.

Gran parte de la población de los países occidentales más desarrollados se sirve de la amplia variedad de dietas hiperproteínicas, es decir, excesivamente ricas en proteína animal en forma de carne y productos lácteos. Esas personas no tienen conciencia de lo extremadas que son dichas dietas, hasta el punto de que si posteriormente caen enfermos, no lo relacionan con el exceso de proteína, puesto que seguramente al resto de las personas de su entorno les sucede algo parecido. Una alimentación rica en proteína animal reduce la necesidad de hacer ejercicio, y a eso se añade en segundo lugar que la carencia de movimiento favorece el estreñimiento.

Las personas que no hacen correctamente la digestión corren el peligro, en sentido figurado, de no ser capaces de digerir razonablemente su vida. De esa forma, se genera un círculo vicioso en el plano físico y mental que es necesario romper de la forma más efectiva posible.

Efecto de saciedad sin engordar

Hay que añadir también que la fibra aumenta el volumen de nuestra comida sin aportar prácticamente calorías. Sirve para evitar el incremento de peso y debería ser la comida ideal para aquellas personas que no se preocupan por alimentar su parte emocional, sino que se alimentan exclusivamente en el plano físico. Subjetivamente, la fibra hace que tanto el plato como el estómago parezcan llenos y eleva el efecto de saciedad de forma muy notable al actuar como una especie de compensador natural del apetito.

La fibra aumenta el volumen de nuestra comida sin aportar prácticamente calorías

Se trata de una artimaña similar a la que planteo a las personas que participan en nuestro ayuno senderista. La sopa de ayuno que se da a los caminantes durante las jornadas de ayuno está repleta de fibra y casi no aporta calorías, por lo que puede ser consumida en las cantidades que se deseen. Se trata de una sopa a base de muchas verduras, sobre todo col, con la que también se puede preparar crema, una sopa muy espesa que consigue llenar por completo el estómago y hace que su consumidor sea capaz de afrontar cualquier actividad. Al caminar se pone en marcha el metabolismo corporal y comienza la quema de calorías. Al cabo de una semana, los resultados son impresionantes pues, a pesar de que el estómago siempre está lleno y que subjetivamente el hambre no desempeña ningún papel destacado, se pierde peso corporal. Además, cabe destacar que los participantes generan musculatura de una forma muy perceptible. Una semana de ayuno (en el sentido de invertir la polaridad) siempre es una buena posiblidad para romper ese círculo vicioso del que hablaba y para volver a empezar en el plano de la nutrición.[pagebreak]

Desintoxicación natural de la fibra

La fibra dietética es capaz de ligarse a las sustancia tóxicas que consiguen llegar al intestino para después eliminarlas con las heces. Con una dieta vegana se cubren de sobras las necesidades de fibras. En este punto se advierte la precariedad en la que viven las personas omnívoras. Mientras que en un estilo de vida vegana se ingieren grandes cantidades de fibra, pero casi ninguan sustancia tóxica, en las personas omnívoras el proceso es justo al contrario. El 78 % de todas las dioxinas y furanos, venenos muy nocivos, se ingieren con alimentos de origen animal, casi la cuarta parte procedentes de la leche y los productos lácteos, lo que explica que incluso  los vegetarianos resulten afectados por estas sustancias venenosas.

La transformación de unos animales vivos en carne de carnicería debería repugnar a las personas sensibles

Antioxidantes: la multicolor plenitud de los alimentos

"Lo colorido es sano", afirma la fórmula. Las frutas de colores espléndidos y las verduras vistosas no solo nos acompañan con su gran colorido, su variedad y belleza, sinoq ue también contienen antioxidantes, unas sustancias de vital importancia para el organismo. (...)

Cómo se puede comer la alegría vital. La fruta y la verdura nos permiten observarlas desde su nacimiento como brote hasta su formación como fruto maduro; podemos seguir todas sus fases de desarrollo como verdadero alimento, circunstancia que no se puede afirmar con respecto a los productos de origen animal, sino todo lo contrario, pues la transformación de unos animales vivos en carne de carnicería es un proceso que, dicho de la forma más suave posible, debería repugnar a las personas sensibles. Igual ocurre con la actual y masiva producción de la industria y de derivados lácteos. (...)

¡Aliméntese de forma multicolor!

Es necesario alimentarse de una forma uy variada y, además, hacerlo a partir de alimentos muy coloridos. He aquí una lista de los distintos antioxidantes:

• Carotenoides: albaricoques, melocotones, tomates, pimientos, brócoli, repollo, espinacas, zanahorias.

• Vitamina C: limones, naranjas, arándanos, pimientos, kiwis, tomates, espino amarillo, patatas.

• Vitamina E: nueces, avellanas, aceite de germen de trigo, aceite de maíz, pipas de girasol, aceite de soja.

• Flavonoides: cerezas, ciruelas, bayas, manzanas, lombarda, rabanitos rojos, cebollas, lechuga roja, berenjenas.

• Saponinas: guisantes, judías, espinacas.

El sistema inmunitario de las plantas

Los antioxidantes solo aparecen en los vegetales, aunque podemos encontrar ligeras trazas de ellos en los animales que a su vez se hayan alimentado de vegetales. La transformación de la energía solar primero en azúcares simples y posteriormente sobre todo en carbohidratos complejos, en grasas y proteína vegetal es un milagro que solo consiguen las plantas y que, hoy por hoy, es imposible emular de forma tecnológica. Son, por decirlo de alguna forma, el sistema inmunitario de las plantas y estabilizan su organización interior.

Las plantas nos atraen con su colorido y nos regalan sus multicolores escudos de protección. Existe una gran cantidad de antioxidantes que impiden la oxidación y el envejecimiento de nuestro organismo.

La alimentación muerta nos lleva a la muerte de forma rápida y desdichada, pues en ella se ocultan enfermedades crónicas.

En The China Study los Campbell documentaron una impresionante dependencia entre la vitamina C extraída de la fruta y el grado de predisposición a padecer cáncer y afecciones cardiovasculares. En zonas con un bajo consumo de fruta y, en consecuencia, con escaso nivel de vitamina C en sangre, los ratios de cáncer eran de cinco a ocho veces superiores que en otros territorios más frugívoros, con un alto poder de vitamina C.

¿Muerto o vivo? ¿De qué se trata realmente?

¿Quién se plantea ponerle a un Fórmula 1 una gasolina barata y un aceite viejo? A estas alturas, debería tenerse claro que lo mismo sucede al alimentarse con productos de poca calidad.

Desde hace poco existe en la alimentación un nuevo debate de importancia capital: ¿muerta o viva? La alimentación muerta nos lleva a la muerte de forma rápida y desdichada, pues en ella se ocultan enfermedades crónicas, mientras que los alimentos vivos nos estructuran y acercan a objetivos espirituales e intelectuales.

Está claro que los carbohidratos refinados se alinean con la alimentación animal en el lado de la muerte. Un grano que ha sido privado de la simiente por el proceso de refinado ya no puede germinar, está totalmente muerto. Un grano de valor integral que dispone de su germen puede brotar incluso al cabo de mucho tiempo. Parte de los granos de cereales hallados en las tumbas de los faraones llegaron a germinar muchos siglos después. Esta vitalidad interior de las frutas, verduras y cereales enteros y ecológicos es la que los hace recomendables.

Este artículo es un extracto del libro Alimentación vegana. Una opción pacífica para tu salud y la del planeta, de Ruediger Dahlke publicado por RBA Libros, en su sello editorial Integral. El autor expone en esta obra que la alimentación vegana, exenta de cualquier producto de origen animal, es un camino que toman cada vez más personas motivadas por razones éticas y de salud. Argumenta que numerosos estudios coinciden en que la carne y los productos lácteos se encuentran en el origen de enfermedades como la diabetes, las enfermedades autoinmunes, las cardiovasculares o el cáncer. Editorial: Integral (RBA Libros). Número de páginas: 352. Precio: 20 €.