Hojas

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Hojas caídas, ilusiones muertas…

Hojas caídas, ilusiones muertas… O más bien ilusiones “renovadas”, desde la perspectiva envidiable de los árboles, que deciden prescindir de ellas (no todos) por puro ahorro energético. Pues resulta que hay menos horas de luz, que la radiación solar tiene menos fuerza y que el suelo encima se hiela, lo que complica la absorción de agua y nutrientes por parte de las raíces.

 

Solución: prescindir de las hojas. Quedarse desnudos y ponerse en el modo de “reposo”. Hasta que el equinoccio de primavera cambie las tornas y mande el mensaje de la vida que vuelve a brotar.

El verde es la promesa de futuro. El presente es amarillo, marrón y ocre. Se detiene la producción de clorofila mediante la fotosíntesis. Y actúan las auxinas como reguladores vegetales. Se caen las hojas como se caen los cabellos. Es ley de vida.

 

Hablamos estos días el lenguaje de las hojas. Intentamos descifrar los fascinantes mensajes de los robles, las hayas y los arces. Arrastramos los pies cansinos del otoño por la alfombra multicolor. Nos llega un olor intenso que no tardamos en identificar: estamos pisando el compostaje perfecto… 

 

Y si ahondamos con el tacón, no tardaremos en llegar hasta los hongos y las lombrices que están cumpliendo su impagable función. Descomponer las hojas. Liberar los nutrientes. Alimentar al árbol que las dejó caer. Y vuelta a empezar.

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