Cómo comenzar a mejorar tu salud

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Respiración, relación con la tierra y atención son los tres pilares de la salud que puedes mejorar y con ello prevenir enfermedades.

Manuel se ha resfriado, nota un temblor en el cuerpo cada dos por tres, su cabeza y sus cervicales parecen estar empotradas en un dolor que no cesa, sus pensamientos se oscurecen, su ánimo decae, no tiene ganas de nada.

Maria advierte el acecho del estrés, sus pensamientos se aceleran y no puede pararlos, un trabajo se mezcla con el siguiente, toma otro café compulsivamente, trabaja sin descanso, cuando llega la noche y más necesita dormir los pensamientos se aglomeran y no puede pegar ojo. No poder dormir la angustia.  El dolor de espalda se le agudiza y toma otro analgésico. A la mañana siguiente está deprimida y metida en un círculo vicioso de estrés que la lleva en volandas. Tiene ganas de huir a otro lugar, sus piernas casi no la aguantan, ha perdido su salud.

 

Roberto está engordando, hace meses que lo percibe, ha cambiado de casa y con el divorcio despierta a media noche con un hambre de mil demonios (¿o es ansiedad?). Come todo lo que hay en la nevera, incluido el chocolate que escondía para no comerlo. Después de esta opípara comida comienzan los sentimientos de culpa. Hasta que vuelve a la mesa en la que se siente vencido por el ansia de comer, de tapar un agujero que se abre en su garganta y que le adormece el dolor de la pérdida de casa y de amor.

Cuando la salud se quiebra, ¿Cómo comenzar a mejorarla? En este artículo queremos dar respuesta a esta pregunta.

La salud es holística

La pérdida de la salud en los tres casos anteriores no tiene solo que ver con un malestar físico, con dolor de cabeza, o de espalda, sino con la ansiedad o la tristeza; la pérdida de razonamiento claro; el sentirse a merced de fuerzas que se desconocen.

La salud y su pérdida afecta a todo el ser humano, es holística. En cualquier parte del cuerpo y la mente se transmite o se recibe lo que le sucede a otra. La salud implica a cada una de nuestras células que se constituyen en emisoras y receptoras de información. Cualquier movimiento en un extremo del pensamiento, el espíritu, el cuerpo o las emociones modifica a los otros, como la mariposa que mueve sus alas en Australia y desata un vendaval en Noruega.

Somos energía que está continuamente moviéndose del interior al exterior, del exterior al interior o entre dos partes del propio interior, modificando a su paso todos los factores y guardando el saludable equilibrio en un prodigio de finura, precisión y organización.

Para empezar a mejorar la salud podemos y, en según qué casos, debemos actuar desde el exterior, yendo al médico para que nos oriente, a una clase para aprender técnicas de relajación o al dietista. Pero la salud no solo está en el exterior, sino en nuestro interior y desde dentro también podemos facilitar su restablecimiento si nos fijamos en lo que nos es esencial para vivir saludablemente.

Los pilares de la salud

La salud es un objetivo y como tal posee un camino al cual nos acercamos o del cual nos alejamos cada vez que se produce un intercambio de información sea interno o externo, es decir, en todo momento porque siempre estamos intercambiando.

Para acercarnos al objetivo de equilibrio físico mental, emocional y espiritual que lleva la salud deberemos conocer sus pilares:

  • La respiración. Es vital porque podemos estar aproximadamente unos dos meses sin comer, unos dieciocho días sin beber pero solo dos minutos sin respirar.
  • La organización del ser humano con respecto a la tierra. Desde Newton y Einstein sabemos que la gravedad actúa sobre todo lo que vive sobre la tierra, nos atrae hacia su centro pero nos permite estar de pie proyectados hacia el cielo. Estamos organizados con respecto a la gravedad de tal manera que si marcháramos de la atmósfera tendríamos problemas porque la sangre se gasifica y explotaríamos. Para sobrevivir precisaríamos un traje de astronauta que reprodujera las condiciones gravitatorias.
  • Y la herramienta que poseemos para ayudarlos: la atención. Es una herramienta interna capaz de generar energía en la parte del cuerpo o del exterior donde la ponemos. Para revertir un proceso que nos está llevando a una falta de salud, deberemos poner la atención en uno de los dos pilares.

Mejorando la salud

Cuando paramos y advertimos cómo están los pilares de la salud activamos las zonas del cerebro que pertenecen a la respiración, a la orientación, al equilibrio y al movimiento, lo cual mejora estas funciones. En ese momento estamos volviendo al camino de la salud por muy mermada que esta esté.

Una de las características más importantes de estar en el camino de recuperar la salud es que atender los pilares de la salud nos conecta con el Universo.

Cuando respiramos emitimos aire, que puede que sea respirado por alguien de la sala o circula y lo respira un labrador italiano, o estamos inspirando partículas que respiraron Platón o Rosalía de Castro, vinculándonos con todos ellos.

Por otra parte, la gravedad nos relaciona con la tierra, es la primera reciprocidad que tenemos cuando salimos del vientre de la madre. La tierra está conectada con el sol y los demás planetas al organizarnos con la tierra nos conectamos con ellos y el Universo entero.

En los siguientes artículos te explico cómo abordar cada uno de los tres pilares de la salud:

Respiración

Respirar para vivir mejor

Cómo es la respiración adecuada

Relación con la tierra

La posición en la meditación

Mejora tu equilibrio

Atención

Elige la mejor manera de meditar para ti

Meditación para la vida cotidiana, la práctica

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