Yogures ecológicos, sin plaguicidas ni residuos de medicamentos

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Los yogures ecológicos se elaboran con leche fresca, están libres de plaguicidas y no contienen restos de medicamentos.

En los últimos años, los productores de yogur ecológico en España han aumentado de forma espectacular y el sector no deja de crecer. Cada vez son más los consumidores bien informados que no solo prefieren el yogur fresco al pasteurizado –en el que no queda rastro de las bacterias que justifican sus propiedades digestivas e inmunitarias– sino que se sienten cada vez más atraídos por el yogur de producción ecológica. De hecho, el yogur se ha convertido en símbolo de la alimentación natural y sana. Y, en este apartado, el ecológico merece especialmente el título, pues se elabora con leche fresca, completamente libre de plaguicidas y restos de medicamentos, sin aditivos artificiales ni ingredientes transgénicos. Leche, fermentos y frutas en el caso de los yogures ecológicos con sabores. Nada más.

Plaguicidas y transgénicos

 

En el punto opuesto se encuentran los yogures convencionales. De entrada, se fabrican con leche procedente de vacas que pueden haber comido piensos con ingredientes transgénicos o hierba fumigada y cultivada con fertilizantes artificiales. Estas vacas, a las que se inyectan antibióticos y otros medicamentos que dejan residuos en la leche, viven estresadas y estabuladas en condiciones pésimas en comparación con las vacas ecológicas a las que la ley garantiza un terreno para moverse al aire libre. No es poco frecuente que estas vacas, que cuando se ponen enfermas muchas veces son tratadas con homeopatía, vivan hasta el doble de años que sus compañeras prisioneras.

Además, en los yogures convencionales está permitido el uso de leche homogeneizada, leche en polvo y caseínatos (proteínas de la leche). Por no hablar de los yogures con sabores, en cuya lista de ingredientes encontramos también colorantes (y ya hay estudios concluyentes sobre su relación la hiperactividad en niños), edulcorantes, conservantes... No es raro que en la etiqueta de uno de estos supuestos yogures se encuentren hasta ¡20 ingredientes!

El puzzle de los lácteos fermentados

La variedad de lácteos que podemos encontrar en las neveras de los supermercados es amplísima. Sin embargo, no todos nos ofrecen las mismas propiedades beneficiosas para nuestra salud. Por eso es importante que conozcamos qué ventajas nos aporta cada uno. Veamos cuáles son las principales opciones que tenemos a nuestro alcance:

Yogur, a secas, es el fermentado con Lactobacillus bulgaricus y Streptococus thermophilus, bacterias que permanecen vivas en el producto final (entre diez y cien millones por gramo). En cambio, el yogur pasteurizado después de la fermentación no tiene bacterias vivas, ya que son destruidas durante el proceso de pasteurización que se aplica en cuanto termina la fermentación.

Los productos lácteos que poseen Lactobacillus casei, Lactobacillus acidophilus o Lactobacillus helveticus, entre otras bacterias, no son yogures sino “leches fermentadas”. Se atribuyen a estas bacterias efectos beneficiosos sobre la digestión o la inmunidad.

El queso fresco y el kéfir también poseen bacterias vivas. Sin embargo, los llamados postres lácteos (cuajada, arroz con leche, natillas...) no contienen fermentos.

Aliados de la digestión

El yogur se descubrió por casualidad cuando los pueblos ganaderos nómadas de la zona caucásica guardaban la leche en bolsas hechas con tripas de animales. Debido al efecto del calor, las bacterias que contenía la leche fermentaban y daban lugar a un producto coagulado y semi sólido, que se convirtió en un alimento básico para los pueblos nómadas. Estos se dieron cuenta de que la leche fermentada era más digestiva y se conservaba en buenas condiciones durante más tiempo.

El biólogo ruso Ilia Metchnikoff, que recibió el Premio Nobel en 1908, fue el primer científico que habló de las propiedades del yogur sobre la flora intestinal. Metchnikoff atribuyó la longevidad de estos nómadas al yogur y se encargó de divulgar sus cualidades.

Entre las numerosas propiedades que nos ofrece el yogur podemos citar que ayuda a estabilizar la flora del intestino y al equilibrio del sistema digestivo, favorece la absorción de las grasas, combate la diarrea y el estreñimiento, contribuye a que asimilemos mejor los nutrientes de los alimentos, ayuda a controlar los niveles de colesterol y reduce los efectos negativos de los antibióticos.