Semillas de chía

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Muy ricas en ácidos grasos esenciales, son grandes aliadas para la salud cardiovascular.

Hasta hace bien poco, estas semillas eran unas auténticas desconocidas en nuestro país, pero el redescubrimiento por parte de la industria alimentaria española de sus beneficiosas propiedades nos ha permitido disfrutarlas en muchos productos que ya las incluyen. Al igual que otras semillas de su familia, son una excelente fuente de fibra, proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales. Sin embargo, si hay algo por lo que destacan especialmente estas pequeñísimas semillas es por su extraordinario contenido en ácidos grasos esenciales como el alfa-linoleico.

Aliado cardiovascular

Las semillas de chía se pueden convertir en un buen aliado dietético para aquellos que padezcan obstrucción en sus arterias y problemas de corazón. Además, ayudan a combatir el estreñimiento, las hemorroides o el colon irritable. Solo hay que dejar un par de cucharadas de semillas reposando en un buen vaso de agua una media hora para que saquen su gel. Lo mejor es beber este gel a primera hora de la mañana y en ayunas.

Por otra parte, aunque hay quien asegura que las semillas de chía son buenas para adelgazar, por el momento no hay estudios científicos rigurosos que avalen esta teoría. Lo que sí es cierto es que en su formato de gel son muy saciantes y contribuyen a una mejor digestión de los alimentos que acompañan. Además, un equilibrio en los ácidos grasos en nuestra alimentación diaria contribuye notablemente a mantener en forma sistema metabólico y, por lo tanto, puede colaborar a regular el peso.

Usos en la cocina

Ahora que entramos en una estación ideal para disfrutar de las ensaladas, la forma más fácil de incorporar estas semillas a la dieta es añadiendo una cucharadita al aliño. Además de utilizarlas en su formato original, tenemos dos opciones que le cambian el sabor y la textura.
Por un lado, podemos tostarlas, con lo que lograremos potenciar su sabor y aroma. También podemos dejarlas en remojo media hora en un vasito de agua antes de agregarlas al aliño. De este modo, conseguiremos una textura gelatinosa y más suave.

Si queremos camuflarlas, lo mejor es triturarlas, tostadas o crudas, y mezclarlas con nuestras harinas de cocina o incluso con la sal de mesa. Con esta práctica podremos reducir nuestra ingesta diaria de sodio. Además, en su formato molido, podremos absorber mejor y más rápidamente sus propiedades.

Para incluirlas en la dieta de los pequeños de la casa, solo hay que añadir una cucharadita de semillas, después de dejarlas en remojo, en su bol matutino de cereales. Si tenemos más tiempo, podemos mezclar en un bol cereales hinchados sin azúcar, frutos o frutas secas, un buen chorro de miel y una cucharada de semillas de chía. A continuación, ponemos la mezcla en un molde rectangular, aplastamos bien y la metemos en la nevera. Cuando se haya compactado, podremos cortarla en barritas.


 

Sobre la autora
Laura Kohan (@thefoodtherapy) es coaching nutricional, cocinera bío y escritora. Su espíritu emprendedor le ha llevado a viajar por el mundo y a trabajar como cocinera en diferentes situaciones. Es autora de varios libros, como Alimentos saludables para el siglo XXI, Cocina bio de temporada invierno y Cocina bio de temporada verano (N.E.Ed Ediciones). En su blog The Food Therapy, ofrece recetas, consejos y planes semanales, con planes completos y equilibrados, para comer mejor y ser más feliz. Dispone también de una página en Facebook: The Food Therapy.