¿Compartimos huerto?

13.09.2013
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Hablamos con Santi Cuerda, de la Asociación Reforesta y coordinador de Huertos Compartidos, la web que pone en contacto a hortelanos con propietarios de terrenos.

"Tú cultivas, yo te dejo la tierra" es el lema de esta plataforma hortícola digital.

Dos palabras al alza últimamente: "huertos" y "compartir". Son muchas las personas que quieren reconectarse con la tierra y cultivar sus propios alimentos, ya sea por salud o como apuesta por una vida más autosuficiente. Pero las ganas de coger la azada a veces se ven frenadas por la falta de un terrenito donde poder plantar lechugas, tomates y otras delicias verdes. Ahí es donde entran en juego los movimientos colaborativos. Con la fuerza del "nosotros nos organizamos sin dinero por medio", irrumpen con fuerza y pueden poner en contacto a gente que "quiere" con otros que "tienen". Así de sencillo. Sobre todo, gracias a internet.

 

Santi Cuerda, coordinador de Huertos Compartidos.

Hablamos con Santi Cuerda, de la Asociación Reforesta y coordinador de Huertos Compartidos. Santi nos explica una iniciativa digna de estos nuevos tiempos en los que la participación y el entusiasmo de la gente supera las carencias y los impedimentos.

Compartir huertos es una propuesta que seguramente interesará a muchas personas. Explícanos en qué consiste y cómo se hace.
El objetivo es poner en contacto a personas que quieran cultivar sus propios alimentos con propietarios de tierras que estén dispuestos a cederlas gratuitamente para compartir la cosecha. Se trata de generar un banco de tierras. Tenemos un proyecto muy definido que se aglutina en nuestra web, huertoscompartidos.com 

Nadie tiene que pagar por la tierra, ¿es así?
La vocación inicial es participar en una economía de trueque en estos momentos tan complicados que estamos atravesando y potenciar la agricultura ecológica para el autoconsumo. Fomentamos una economía alternativa en tiempos de crisis. Para ofrecer terrenos o buscarlos, hay que registrarse en la web y, a partir de ahí, como usuario hortelano o como propietario, encuentras toda la información georreferenciada en un mapa Google. Puedes buscar la localidad que te interesa para encontrar o bien un propietario o bien un hortelano, y acceder a toda la ficha informativa, sobre todo por el lado de los propietarios. Los interesados se ponen en contacto con una autonomía total y absoluta, pero nuestra propuesta es que no se cobre alquiler, que la cesión sea gratuita, que la producción sea para el autoconsumo y que la práctica agrícola sea ecológica.

¿Y cómo se reparte la cosecha?
Proponemos que se comparta al 50%, pero ellos pueden negociar otros porcentajes. De hecho, todo se puede negociar entre las partes, desde la duración del contrato, si hay que hacer pequeñas inversiones, como el riego por goteo, hasta cómo reparten los gastos. Nosotros ponemos esas herramientas 2.0 para que la gente contacte, pero luego las personas se organizan con total libertad.

Detrás de esta iniciativa colaborativa, está Reforesta, con una larga experiencia en la educación ambiental.
La Asociación Reforesta, de ámbito estatal, ha sido declarada de utilidad pública y lleva más de 20 años trabajando en el ámbito de la educación ambiental y el fomento del voluntariado ambiental. Desde Reforesta, yo estoy coordinando el proyecto de forma voluntaria porque aún tiene poco recorrido. Llevamos poco más de un año trabajando y no genera aún los recursos suficientes, pero hemos tenido la colaboracion de otras ONG. Estamos empezando a crear equipos en la zona de Valencia, y es un lugar ideal, porque nos está permitiendo recuperar huertas históricas que estaban abandonadas desde hace varias décadas.

¿Qué cuesta más, encontrar propietarios que cedan sus tierras u hortelanos dispuestos a trabajar?
Al principio pensábamos que uno de los cuellos de botella sería que afloraran terrenos, pero no ha sido así. Ahora tenemos ya unos 200 propietarios y más de 500 hortelanos. La sorpresa fue que los primeros en apuntarse fueron propietarios de fincas muy grandes, de 1 a 2 hectareas, cuando la extensión de un huerto familiar para el autoconsumo suele ser de unos 100 m2, con eso tienes más que de sobra. Por otro lado, muchos de los hortelanos tienen un perfil muy urbanita. En el entorno de las grandes ciudades con huerta histórica es donde hay más peticiones.

Tomateras en el huerto-escuela de Torrent (Valencia).

¿Y se apuntan personas que no tienen experiencia en horticultura?
Sí, muchos. De hecho, cuando vimos el desequilibrio entre hortelanos y propietarios, y que muchos hortelanos no tenían experiencia, hicimos un proyecto piloto de huerto-escuela en Torrent, Valencia. A diferencia del movimiento de alquiler de huertos, nosotros damos mucha importancia al carácter formativo de este proyecto. A partir de ahora, probablemente, buena parte de la formación la haremos online. Y seguimos estudiando modelos para probar huertos tutelados.

 

¿Por qué crees que hay tanto interés ahora por la tierra y el cultivo de los propios alimentos?
España es un país eminentemente agrícola, y muchos terrenos y zonas de huerta histórica estaban abandonadas porque habíamos perdido el interés por el contacto de la tierra, porque es un trabajo duro y porque teníamos otras alternetivas. Era más cómodo ir al súper y comprar. Ahora llegan tiempos de ahorro y de ocupar tu tiempo porque igual estás desesperado y dándole vueltas a la cabeza, así que sirve incluso como válvula de escape. Los huertos son muy interesantes, pues vemos que se están recuperando muchas huertas paradas durante mucho tiempo. Nuestra experiencia en el huerto-escuela es muy enriquecedora: tenemos jubilados trabajando codo con codo con estudiantes, y tienen en común querer hacer una actividad en contacto con el aire libre, con la naturaleza, las ganas de producir los propios alimentos, de conocer gente nueva, de cultivar redes sociales de apoyo mutuo y el interés de aprender cosas nuevas. Todo eso, unido a que saben que van a cultivar alimentos sanos y de calidad.

¿Cómo crees que evolucionará esta experiencia?
Hemos ido añadiendo otras cosas al trasfondo social del proyecto para poder autofinancianciarnos, como localizar huertos de alquiler a cambio de una comisión. Nos gustaría –al menos a largo plazo– poner en producción una finca como prueba piloto en la que trabajen 3 o 4 personas paradas para atender a restaurantes, grupos de consumo, etc. Muchos de los nuevos hortelanos ven esta actividad como una salida laboral, ya que uno de los pocos sectores que está en crecimiento es el de la agricultura ecológica. Lo que sí estamos explorando es la posibilidad de que Huertos Compartidos sea una iniciativa internacional que abarque todo Iberoamérica porque muchas personas nos han mostrado su interés desde diversos países latinoamericanos, y nos están ofreciendo tierras para ese fin.