¿Quién teme a Greta Thunberg?

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Arrecia la oscura campaña contra la estudiante sueca. Grupos y “thin tanks” ultraconservadores promueven los ataques personales contra la fundadora de Fridays For Future.

Más de tres millones de jóvenes –y no tan jóvenes- han secundado en todo el mundo la semana de acción climática, que se prolongó hasta el 27 de septiembre con 5.800 eventos en 163 países. El epicentro estuvo en Nueva York, con la fundadora de Fridays for Future Greta Thunberg abriendo la marcha y lanzando un mensaje así de claro: “Somos tantos que ya no pueden ignorarnos”.

Ajena a las críticas recibidas en las últimas semanas, tras su travesía del Atlántico en un velero de “emisiones cero” (auspiciado por Pierre Casiraghi), Greta Thunberg ha decidido desafiar a sus detractores y usar sus “superpoderes” (el síndrome de Asperger) para seguir calando en la opinión pública.

 

Tras su intervención en el Congreso norteamericano, Thunberg dará un discurso el 23 de septiembre en la ONU, por petición expresa del secretario general António Gutierres, que ha pedido a los jóvenes que presionen a sus gobiernos para acelerar los cambios. La “huelga climática” del 20 de septiembre fue auspiciada por centeneras de alcaldes e instituciones públicas en una muestra de reinvindicación colectiva nunca vista de las tres largas décadas de activismo climático

Greta Thunberg se ha convertido entre tanto en blanco predilecto de una campaña orquestada por una red de “think tanks” de negacionistas del clima,vinculados a la industria de los combustibles fósiles y a los partidos conservadores a ambos lados del Atlántico. El objetivo es lo que los expertos en relaciones públicas conocen como “character assassination”: una campaña sistemática de difamación hasta lograr el “asesinato mediático” (como la lanzada en su día contra Al Gore).

Thunberg ha sido denunciada como un “títere del corporativismo verde” (por su relación con el emprendedor Ingmar Rentzhog, fundador de la plataforma “No tenemos tiempo”, que buscaba “rostros nuevos” para incorporar a su causa y pudo ser el máximo instigador de su protesta escolar). Ha sido llamada “profeta en pantalones cortos” (por el candidato del partido conservador francés Los Republicanos, Julien Aubert). Y ha merecido finalmente todo tipo de ataques personales, de “chica profundamente perturbada” (Andrew Bolt en Australian News Corp) a “niña con el pavor apocalíptico en los ojos”(Brendan O´Neill en el sitio web Spiked).

“Cuando el típico grupo de hombres adultos, acomodados y reaccionarios se lanzan como aves de rapiña sobre una niña de 16 años con Asperger, es cuando sabes que algo gordo debe estar pasando”, declara a El Mundo George Monbiot, autor de “Calor”, que acaba de rodar junto a Greta Thunberg un documental sobre soluciones al cambio climático.

“Greta es ante todo la voz de su generación, y ha sabido aguantar con mucha dignidad la ofensiva orquestada en su contra”, asegura Monbiot. “Fridays for Future y el grupo Extinction Rebellion han logrado sacar a la gente de la resignación y llevar el activismo climático a una nueva dimensión. Hace poco más de un año, prácticamente había perdido toda la esperanza. Pero la respuesta que llevábamos esperando desde hace décadas está empezando a cuajar, gracias al impulso de una nueva generación de activistas”.

Detrás de la campaña anti-Greta, Monbiot cree ver la mano negra la Global Climate Coalition (GCC), vinculada a las grandes multinacionales de los combustibles fósiles hasta su demantelamiento en el 2002 tras diseminar el esceptismo ante el cambio climático. “Los negacionistas no han desaparecido, sino que han cambiado de piel y de mensaje para  intentar frenar la transición energética y económica”, advierte el autor y activista británico.

De hecho, una de las acusaciones lanzadas contra Greta Thunberg es su contribución “a la ecologización de las economías occidentales” (y en particular al de su país, que está preparando “la mayor bonanza de contratos gubernamentales de la historia”). A través del inefable Ingmar Rentzhog, se le acusa de tener lazos con la ex ministra socialdemócrata Kristina Persson, con el empresario Petter Skogar o con el vicepresidente de club de Roma Anders Wijkman, según una investigación de The Sunday Times, tomando el relevo a medios ultraconservadores como meedia.de en Alemania o la revista suiza Die Weltwoche.

La campaña anti-Greta fue auspiciada desde primeros de año por grupos de ultraderecha como Alternativa para Alemania o la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, que boicoteó su aparición en el Parlamento francés como una “gurú del apocalipsis”. En el Reino Unido, el ultraconservador Arron Banks –vinculado a Nigel Farage y el Partido del Brexit- causó estupor cuando lanzó su agorero mensaje a la niña sueca al inicio de su travesía del Atlántico: “Extraños accidentes suceden en los yates”…

Una investigación auspiciada por DeSmogBlog (fundado por el ex relaciones públicas canadiense James Hoggan) ha revelado vínculos entre más de un largo centenar de asociaciones y “think tanks” en la nueva ola del negacionismo. El último de ellos, el así llamado Climate Intelligence Foundation (CLINTEL), fue lanzado en abril en los Países Bajos por el magnate inmbiliario Niek Sandmann.   Otro de los grupos especialmente activos en la campaña anti-Greta ha sido el Global Warming Policy Foundation, creado por el ultraconservador y lord británico Nigel Lawson, partidario del Brexit duro e impulsor de la campaña Leave Means Leave.

Al otro lado del Atlántico, el negacionismo del clima lo abanderan el Cato Institute, el Heartland Institute o el Committe for a Constructive Tomorrow (CFACT), donde escriben entre otros el meteórologo “escéptico” Joe Bastardi y el periodista Marc Morano, que advirtió recientemente que Greta Thunberg es “un cebo para atrapar a los críticos del clima”.

Otro de los críticos más notorios de Greta, desde su llegada a Estados Unidos, ha sido Steve Milloy, que trabaja para el Competitive Enteprise Institutes (CEI), financiado por donaciones de la industria petrolera y de fundaciones vinculadas a los multimillonarios David y Charles Koch. Su director de energía y medio ambiente no es otro que Myron Ebell, ex director del equipo de transición de Donald Trump en la Agencia de Protección del Medio Ambiente, famoso por divulgar desinformación sobre el cambio climático.

En plena oleada de protestas por la falta de acción ante la emergencia climática, el presidente Trump se entrevistó con el primer ministo australiano Scott Morrison para dar marcha atrás a los relojes y sellar una alianza del carbón. Los grupos negacionistas se disponen a contraatacar entre tanto con una supuesta “Declaración Europea”, firmada por 400 científicos y profesionales, prestos a asegurar que “no hay emergencia climática”.

Transcripción del discurso que pronunció Thunberg el 23 de septiembre en la sede de la ONU

"Mi mensaje es que los estaremos vigilando.

Todo esto está mal. Yo no debería estar aquí arriba. Debería estar de vuelta en la escuela, al otro lado del océano. Sin embargo, ¿ustedes vienen a nosotros, los jóvenes, en busca de esperanza? ¿Cómo se atreven?

Me han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías. Y sin embargo, soy de los afortunados. La gente está sufriendo. La gente se está muriendo. Ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el comienzo de una extinción masiva. Y de lo único que pueden hablar es de dinero y cuentos de hadas de crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?

Por más de 30 años, la ciencia ha sido clarísima. ¿Cómo se atreven a seguir mirando hacia otro lado y venir aquí diciendo que están haciendo lo suficiente, cuando la política y las soluciones necesarias aún no están a la vista?

Dicen que nos "escuchan" y que entienden la urgencia. Pero no importa cuán triste y enojada esté, no quiero creer eso. Porque si realmente entendieran la situación y de todas formas no actuaran, entonces serían malvados. Y eso me niego a creerlo.

La idea de reducir nuestras emisiones a la mitad en 10 años solo nos da un 50% de posibilidades de mantenernos por debajo de los 1,5 grados y el riesgo de desencadenar reacciones irreversibles en cadena más allá del control humano.

Quizá 50% sea aceptable para ustedes. Pero esos números no incluyen puntos de inflexión, la mayoría de los círculos de retroalimentación, calentamiento adicional oculto por la polución tóxica del aire o aspectos de equidad y justicia climática. También se basan en que mi generación absorba cientos de miles de millones de toneladas de su CO2 del aire con tecnologías que apenas existen.

Así que un riesgo del 50% simplemente no es aceptable para nosotros, que tenemos que vivir con las consecuencias.

Para tener un 67% de posibilidades de mantenernos por debajo de un aumento de la temperatura global de 1,5 grados, las mejores probabilidades dadas por el IPCC (el Panel Intergubernamental de Cambio Climático), el mundo tenía 420 gigatoneladas de CO2 para emitir el 1º de enero de 2018.

Hoy esa cifra ya se ha reducido a menos de 350 gigatoneladas. ¿Cómo se atreven a fingir que esto se pueda resolver actuando como de costumbre y con algunas soluciones técnicas?

Con los niveles de emisiones actuales, ese presupuesto restante de CO2 desaparecerá por completo en menos de 8 años y medio.

Hoy no se presentarán soluciones o planes en consonancia con estas cifras. Porque estos números son demasiado incómodos. Y todavía no son suficientemente maduros como para decir las cosas como son.

Nos están fallando.Pero los jóvenes están empezando a entender su traición. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Y si eligen fallarnos, nunca los perdonaremos.

No dejaremos que sigan con esto. Justo aquí, ahora es donde trazamos la línea. El mundo se está despertando. Y viene el cambio, les guste o no. "