La revolución circular: el encuentro de la economía y la ecología

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Frente a la economía usar y tirar en la que aún nos movemos, se abre paso un nuevo modelo que propone imitar los flujos de la naturaleza, donde ningún recurso se desperdicia. 

El Festival Sustainable Brands de Barcelona, del 24 al 25 de mayo, dará a conocer este nuevo modelo circular, que en realidad es del sentido común.

Los Países Bajos nos dieron hace 40 años una lección de movilidad al resto del planeta y apostaron por la bicicleta en las ciudades. Ahora, la nación más densa de Europa (17 millones de habitantes comprimidos en una extensión como la de Extremadura) vuelve a tomar la delantera propagando un concepto que puede ser como la reinvención de la rueda en el siglo XXI. La economía circular eleva a la enésima potencia el dicho de "desechos para unos, tesoros para otros". Lo que durante tanto tiempo consideramos como residuos son en realidad recursos que están pidiendo a gritos ser reutilizados.

Frente a la economía lineal de producir, usar y tirar en la que aún nos movemos, el nuevo modelo propone imitar los flujos de la naturaleza (donde nada se desperdicia) y cerrar los ciclos en el nombre de la eficiencia y de la sostenibilidad. El reciclaje no fue más que el comienzo...

Las innovaciones ocurren donde ocurren por razones muy concretas, y no es raro que el concepto de la economía circular (que lleva en realidad dando vueltas desde hace medio siglo) haya acabado echando raíces en el país más compacto de la UE, y más en concreto junto al aeropuerto de Schiphol, epicentro de esta nueva cultura en la que están ya embarcadas multinacionales como Philips, Unilever, Siemens o Renault, o ciudades enteras como la mismísima Ámsterdam, que va siempre un piñón por delante.

Entre Amsterdam y Rotterdam se mueven ahora el arquitecto William McDonough y el químico Michael Braungart, los padres del concepto Cradle to Cradle (De la Cuna a la Cuna), que ha encontrado ahora su máxima expresión en el Parque Tecnológico 20/20: los edificios han sido concebidos como “bancos de materiales” para su reutilización, en simbiosis con la naturaleza que ha reconquistado terreno al duro asfalto.

"A los holandeses no hay que explicarles lo esencial que es separar los ciclos biológicos de los ciclos tecnológicos", asegura McDonough. "Aquí existe una aproximación muy intuitiva a problemas como la escasez de recursos o el impacto ambiental. La innovación y la colaboración son las dos claves de la economía circular. La cultura del pólder ha creado también el hábito de compartir y buscar soluciones juntos".

 
Parque tecnológico 20/20.
 

REPENSAR, REDISEÑAR, REUSAR…

Los Países Bajos se han convertido pues en el laboratorio experimental de esta fórmula que aspira a hermanar por fin la economía y la ecología, y que llama ahora a nuestras puertas en el festival Sustainable Brands de Barcelona. El punto de partida es Repensar el modelo actual y aplicar de principio a fin un modelo multi-R (del Rediseño al Reciclaje, pasando por la Reutilización, la Redistribución, la Reparación o la Renovación) que sirve no solo para recuperar recursos y disminuir el impacto ambiental, sino para crear valor y empleo.

Según la consultora TNO, la introducción del modelo circular puede generar 7.300 millones de euros y contribuir a la creación de 54.000 empleos en la economía de Países Bajos. El Club de Roma ha extendido esas proyecciones a toda Europa y estima que existe la posibilidad de crear hasta 400.000 puestos de trabajo en España, en sectores que van desde la logística al “upcycling” (reciclaje hacia arriba) o la minería urbana (la recuperación de materiales en las ciudades).

"La sostenibilidad ha dejado de ser un coste añadido para convertirse en un valor añadido", asegura Markus Laubscher, director de Sostenibilidad de Philips, que ha decidido incorporar la circularidad al ADN de la compañía." Lo que es rentable para la empresa es bueno para el planeta, y viceversa. Todos salimos ganando con este nuevo modelo”.

Hacemos una parada en las cercanías en Eindhoven, en la planta de renovación de material médico de Philips, que ha descubierto lo ventajoso que le resulta recuperar y prolongar la vida de los sofisticados escáners de resonancia magnética. Por un 80% del valor de un aparato nuevo, la compañía ofrece uno viejo y puesto al día, con el sello de refurbished. El volumen de negocio va a más y constituye ya el 10% de facturación de equipamientos médicos de la compañía.

 
Un operario pone al día un escáner en el Departamento de Renovación de Philips/Royal Philips.
 

El concepto circular lo ha traslado Philips al campo intangible de la luz. La compañía se hace cargo de la propiedad y el mantenimiento de las instalaciones -como en el caso del sistema de iluminación LED del aeropuerto de Schiphol- y a cambio solo pasa factura por la luz (en asociación con la compañía energética Cofely). El mismo modelo está empezando a aplicarlo al alumbrado público en las ciudades.

LA NUEVA SOSTENIBILIDAD

"La circularidad es la nueva sostenibilidad", afirma Geanne van Arkel, de la firma Interface, pionera de las moquetas modulares. En la fábrica de Scherpenzeel, los principios del "capitalismo natural" del fundador Ray Anderson han dado una nueva vuelta de tuerca: "Concebimos el negocio como un ecosistema. Nuestra meta es llegar a las cero emisiones y avanzar hacia residuos cero, cerrando todo los flujos y logrando el 100% de nuestra energía de fuentes renovables".

Uno de los proyectos más audaces de Interface es el Net-Works, que ha convertido a comunidades empobrecidas de Filipinas y Camerún en auténticos recicladores de redes de pescas, acabando con su poder destructivo de los ecosistemas marinos y dándoles una segunda vida como suelo para oficinas.

En Nederweert, entre tanto, el negocio está en los miles y miles de neumáticos que se van acumulando ante la planta de Black Bear, pionero en la obtención de negro de humo por el sistema de upcycling (reciclaje hacia arriba). "Este pigmento es básico no solo para fabricar las ruedas, también en el sector plástico o para la obtención de tinturas", advierte el director de la compañía, Martijn Lopes Cardozo. "La producción de primera mano es altamente contaminante y requiere un uso muy intensivo de recursos".

 
Martijn Lopes Cardozo, de Black Bear.   
 

En la planta holandesa de Black Bear se procesan hasta 1.400 kilos de neumáticos por hora. Con un proceso de termólisis, se obtienen tres tipos de productos: hidrocarburos líquidos (que pueden usarse como combustible), hidrocarburos gaseosos y negro de humo, además de los socorridos gránulos de caucho que pueden ser usados para pistas deportivas... "Cada planta de este tipo reduce las mismas emisiones de CO2 que podrían absorber un millón de árboles. Y con la cantidad de neumáticos que se desechan, existe el potencial para poder crear hasta 800 en todo el mundo".

Stone Paper, el papel fabricado con caliza y resina. Fairphone, el teléfono móvil modular diseñado para la longevidad y la fácil reparación. Coolrec, la empresa especializada en el “e-waste”. Retour Matras, pionera en el reciclaje de colchones. Lune, fabricante de cubos reciclados y reciclables para todo tipo de residuos. Plastic Whale, la primera compañía comercial para pescar el plástico acumulado en el mar...

El horizonte de la economía circular se ensancha día a día en este país denso y plano, consciente de sus propios límites. Los Países Bajos decidieron prohibir hace dos décadas los vertederos urbanos y avanzan hacia la meta utópica de “residuos cero”, aunque de momento sigue quemando “ecológicamente” parte de su basura en la planta de AEB en las afueras de Amsterdam… Más de 600 camiones descargan aquí todos los residuos de Ámsterdam: casi un millón y medio al año, separados para el reaprovechamiento de hasta 61.400 toneladas de materiales o aprovechados para la generación de hasta 15 millones de metros cúbicos de biogás.

CIRCULAR HOTSPOT

Está claro que Países Bajos es hoy por hoy el Circular Hotspot de Europa, como atestigua Guido Braam, el anfitrión de la misión internacional con la que recorrimos los puntos calientes... "Los Países Bajos son el lugar ideal para experimentar y poner en práctica programas piloto", atestigua Braam, embarcado ahora en el ambicioso proyecto de The Valley, el futuro epicentro de la innovación circular. "Los holandeses no entienden de jerarquías, y eso hace que sea mucho más fácil crear alianzas".

Guido Braam fue también el fundador de Circle Economy, la start up volcada al impulso del nuevo modelo en las empresas, las instituciones y las ciudades… "La economía lineal ha supuesto durante décadas una pérdida increíble de recursos que no nos podemos seguir permitiendo”, advierte Klaske Kruk, volcada en los proyectos de ciudades circulares. “Ese modelo hay que cambiarlo por flujos que hagan mucho más eficientes todos los sistemas: desde la gestión de residuos a la distribución de la energía, pasando por el agua, la alimentación o el transporte".

"La economía circular es la respuesta al cambio climático porque aspira a cero residuos y contribuye a bajar la emisiones", sostiene Kruk, que ha ayudado a impulsar los tres primeros proyectos “circulares” en Amsterdam, Glasgow y Bruselas. En el barrio postindustrial de Buicksloterham, al norte de Amsterdam, se está gestando entre tanto la versión más libertaria y líquida de la economía circular: de la comunidad de De Ceuvel con sus barcos varados y recuperados como espacios de “co-working” a la casa flotante de materiales reciclados Gewoonboot, pasando por la Casa del Canal del siglo XXI, construida pieza a pieza con impresoras en 3D…

 
Ecobarrio De Ceuvel.
 

El futuro empieza a dar vueltas por tierras holandesas, aunque la idea de la economía circular lleva en realidad girando desde los años sesenta, impulsada entre otros por el economista británico Kenneth Boulding y por el arquitecto suizo Walter Stahel promoviendo "la desmaterialización de la economía". El Reino Unido es el otro gran puntal europeo, con el impulso de como Wrap, de instituciones como Zero Waste Scotland o de proyectos como The Great Recovery en Londres.

Desde la Isla de Wight, la gran impulsora de la idea en la última década ha sido Ellen MacArthur, ex record mundial de vela, que aprendió la lección más básica de supervivencia dando la vuelta a la Tierra: “Mi bote era como la metáfora del planeta. Allí aprendí a reaprovechar hasta el último recurso, y al volver a pisar tierra comprendí lo absurdo de este modelo productivo con el que seguimos funcionando. En la naturaleza nada se desecha, todo se transforma. ¿A qué espera la economía para imitar ese modelo envidiable de eficiencia?”.

España se sube a la rueda


La delegación más nutrida
al Circular Hotspot de Holanda fue la integrada por Cataluña y el País Vasco, los dos “puntos calientes” que están marcando el camino en nuestra geografía. Algo está girando también en Madrid, donde tiene su sede la Fundación para la Economía Circular. ”Nuestra labor consiste en implementar este concepto económico que supone un cambio de paradigma”, asegura su directora ejecutiva, Anabel Rodríguez. “Se trata de repensar, rediseñar y refabricar los productos teniendo en cuenta toda su vida útil y reduciendo al mínimo los residuos”.
“Esta es la Economía del Sentido Común”, asegura Josep Maria Tost, director de la Agencia de Residuos de Cataluña. “Se trata simplemente de racionalizar este modelo disparatado de producción y consumo que ahora tenemos y aplicar el famoso dicho: “No tires nada que tenga valor””.
“La visión de residuos como recursos es uno de los pilares de la economía circular”, recalca Lorena Jurado, de Residurecurs, que funciona como un “marketplace” para la compraventa de envases industriales, restos de existencias, maquinaria y subproductos. “Tenemos que entender este modelo como una capacidad de crecimiento económico, y ser capaces de incorporarlo a las empresas y a las administraciones públicas”.
“En España no estamos tan lejos, pero vamos descoordinados y no acabamos de tener la visión de negocio que han tenido los holandeses”, asegura Veronica Kuchinow, de Símbiosy, volcada en la cración de “ecosistemas” industriales y sistemas integrados de gestión de recursos en las ciudades y en zonas rurales. También en Barcelona, Inèdit asesora y acompaña a las empresas en proyectos de economía circular para mejorar su eficiencia y “cerrar flujos”.
“La economía circular es también un motor para la innovación y para la creación de valor y empleo”, advierte Carolina Rubio, de Innobasque. “Pero hace falta ante todo un cambio de visión, tanto a nivel empresarial como a nivel territorial y de la propia sociedad, trasformando la manera de producir y consumir”.
“Lo que no necesitas tiene un valor”… Ese es el lema de Surus Inversa, una de la compañías pioneras en logística inversa o la gestión integral de la cadena suministro, para detectar valor, cerrar ciclos y reducir residuos. “Creando valor sostenible en un mundo próspero” es la máxima de Ecologing, creada en Madrid por el ingeniero industrial Nicola Cerantola, auténtico agitador de la economía circular aplicada al campo del diseño.

Casa reciclada flotante geWoonboot.