Jeremy Legget: "Vivimos en guerra civil contra las renovables"

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Activista y emprendedor solar, Jeremy Leggett acaba de publicar el libro The energy of nations.

Conocedor de la industria del petróleo desde dentro, vaticina un "crack" energético en los próximos años.

Antes que activista y emprendedor solar, Jeremy Leggett fue geólogo al servicio de las grandes petroleras. Hasta finales de los ochenta trabajó para BP y Shell, y eso le permitió conocer la industria por dentro. Por eso le preocupa lo que está pasando de un tiempo a esta parte. Sobre todo desde el fiasco de la cumbre del clima de Copenhague, que sirvió según él para dar carta blanca a los gigantes de las energías fósiles y desatar una “guerra civil” contra las renovables.

“La industria está cometiendo los mismos y múltiples errores que el sector financiero y nos están llevando de cabeza a un 'crack' energético”, advierte Leggett. “Viven atrapados en un sistema de creencias tan estrecho, que les hace negar la evidencia del cambio climático, y asumir riesgos como si estuvieran ciegos. Nos están arrastrando a una situación muy peligrosa que no nos dejan ver, como ocurrió antes del 2008 con los banqueros”.

 

Todo esto lo cuenta Leggett en su último libro, La energía de las naciones, en el que habla no sólo de las “cinco crisis sistémicas” que alimentan la ceguera. También del “camino hacia el renacimiento” que para él representan las renovables, pese a la marcha atrás emprendida por los Gobiernos bajo las presiones de los lobbies.

“Es muy trágico lo que está pasando en España”, admite Leggett. “Y buena prueba de ello es la llegada de ingenieros y técnicos al Reino Unido, porque allí se han cerrado definitivamente las puertas. Durante un tiempo España lo hizo muy bien y marcó el camino al resto del mundo. Pero la industria de los combustibles fósiles ha contraatacado de una manera increíblemente dura”.

“España se ha convertido en el escenario de la guerra civil global entre las energías fósiles y las renovables”, afirma sin ambages el autor de La energía de las naciones. “Y ustedes ya tuvieron su propia experiencia de lo que ocurre en las guerras civiles: dos planos ideológicos y mentales chocan frontalmente y no existe posibilidad de reconciliación”.

Es muy trágico lo que está pasando en España. Lo hizo muy bien y marcó el camino al resto del mundo, pero la industria de los combustibles fósiles ha contraatacado de una manera increíblemente dura

Le preguntamos por el estallido de la “burbuja solar” y por los posibles errores cometidos en la transición hacia las renovables. “El sector de la energía es muy complejo y requiere fijar una serie de objetivos racionales, para avanzar hacia ellos de un modo continuo como ha hecho Alemania”, replica Leggett… “Está claro que hay que acelerar el crecimiento de las renovables, pero hay que hacerlo de una manera consensuada, ganando la confianza de los inversores y evitando la creación de burbujas. Pero no lo que no se puede hacer es abandonar a su suerte a un sector vital para el futuro de la economía y de la sociedad”.

Jeremy Leggett fundó en 1998 Solar Century, el referente obligado de la fotovoltaica en el Reino Unido. Durante un tiempo estuvo convencido de que muchos otros seguirían su camino y darían el salto de los combustibles fósiles a las energías limpias. Pero se equivocó en sus cálculos. A lo más que hemos asistido, en su opinión, es a “un tanteo seguido de una marcha atrás”. Lejos, muy lejos, de la transición total.

Le preguntamos por la metáfora de BP, rebautizada como Beyond Petroleum y explorando ahora en aguas cada vez más peligrosas y profundas, después de lanzar por la borda la energía solar… “En el fondo, y pese a todos los intentos, son incapaces de cambiar. Funcionan con una lógica en la que es más fácil admitir una derrota (como le ocurrió a BP con el vertido del Golfo de México) que reconocer la necesidad de un cambio”.

“El problema es cuando esa resistencia al cambio se hace colectiva y se acaba enquistando”, advierte Leggett. “Esto es algo que han estudiado muy de cerca los neurocientíficos… La gente acaba abrazando un sistema de creencias y se resiste a aceptar alternativas que tenemos a mano y que parecen más razonables, como en el caso de las renovables. Hay también un trasfondo antropológico. Como relata Jared Diamond en Colapso, en el crepúsculo de las civilizaciones la gente es más dada a abrazar los mitos y las falsas creencias”.

“La alarma ante lo que puede pasar la están dando desde hace un tiempo los 'think tanks' militares norteamericanos”, afirma Leggett. “Están advirtiendo que el 2015 puede ocurrir un nuevo 'crack', y no hay más que ver la situación que se está creando en el sector energético para entender por dónde puede hacer de nuevo aguas el sistema”.   

Pese a los nubarrones en el horizonte, Leggett se desmarca de los apocalípticos y asegura que su visión del futuro es radicalmente optimista: “Las renovables van a prevalecer, de una manera o de otra. La estrategia es sobrevivir hasta que llegue el momento en que la marea cambie inevitablemente”.

Pero entre tanto, según Leggett, seguiremos padeciendo los efectos de esta “guerra civil” que se libra por cuenta de la energía… “En cuanto han visto que bajan nuestros costes y nos acercamos a la paridad, se han atrincherado en sus posiciones y utilizan todas las armas a su disposición para convencernos de que el futuro es el gas”.

La caída de las inversiones globales en renovables, por segundo año consecutivo, es un dato que le preocupa a Leggett hasta cierto punto: “Estoy convencido de que es un situación temporal. Las instalaciones siguen avanzando a gran ritmo y la proporción de las renovables gana terreno en todo el mundo. Entre la solar, la eólica y la hidráulica se podrá abastecer las economías modernas en el 2030, o como muy tarde en el 2050”.

Entre la solar, la eólica y la hidráulica se podrá abastecer las economías modernas en el 2030, o como muy tarde en el 2050

¿Y la nuclear? “Demasiado tarde, demasiado costosa y demasiado peligrosa. La construcción de nuevos reactores nucleares pueden llevar diez años. No podemos esperar tanto tiempo, ni asumir nuevos riesgos después de lo visto en Fukushima. Y más si aún no tenemos resuelto el problema de los residuos”.

Pese a la expectativas creadas, y el cambio fulminante en la tarta energética en Estados Unidos, Leggett está convencido de que el “fracking” (la extracción de gas pizarra y petróleo por el controvertido método de la fractura hidráulica) pertenece a la categoría de los últimos mitos.

“Esa teoría de que lo que es bueno para Texas y para Estados Unidos puede ser bueno para el resto del mundo huele también a campaña de relaciones públicas”, asegura Leggett. “Sinceramente, y por todos los esfuerzos de David Cameron por vender a los británicos la 'fiebre del fracking', no me imagino el 65% de la campiña inglesa perforada para extraer el gas inyectando en la tierra toneladas de productos químicos. Las huestes conservadoras se echarían al campo e impedirían que algo así ocurriera, por más exenciones fiscales que prometa el Gobierno”.

La burbuja causada por el “fracking” es uno de los cinco riesgos sistémicos contra los que previene La energía de las naciones. Habla también Leggett de la “burbuja del carbono”, creada por las inversiones en carbón, petróleo y gas que no se podrán quemar si se fijan límites a la emisiones de CO2 (y que él mismo pretende desenmascarar con la iniciativa Carbon Tracker).

Desde ciertos estamentos, bien lo sabemos en España, se culpa a las renovables de la alta factura de la energía. "Las grandes compañías están en una posición de privilegio que les ha servido para cobrar un sobreprecio a los ciudadanos, pero esa situación está cambiando con la entrada en juego de nuevos distribuidores", explica Leggett. "En cualquier caso, el precio de la energía va a subir inevitablemente en el momento en que internalicemos los costes y pongamos un precio a las emisones de carbono. Eso la gente tiene que entenderlo, del mismo que modo que hay entender que todas las energías están subvencionadas de uno u otro modo. Pero no se puede culpar a las renovables de la pobreza energética, ni vender el fracking como panacea para que baje el precio de la luz. Otro de los factores que suelen morir aplastados en este debate es el de la eficiencia energética, que serviría para abaratar ostensiblemente el recibo de la luz si se apostara firmemente por ella".

El tercer riesgo del que habla Jeremy Leggett es una crisis propiciada por el “pico” en la producción y suministro de petróleo. El cuarto es una nueva debacle financiera tras la aparente vuelta a la “normalidad”. Aunque el riesgo más apremiante, y el que según él puede causar la “tormenta perfecta”, es precisamente el cambio climático y sus efectos sociales y económicos.

En Davos hubo un día entero dedicado al cambio climático y la preocupación mostrada por las multinacionales ahora era impensable hace tan sólo un par de años

En la cuestión del cambio climático, Leggett cree que la opinión pública está abriendo por fin los ojos, a la luz de la evidencia que estamos viendo este invierno: el clima extremo que asola Estados Unidos y las inundaciones que son el mayor riesgo al que nos enfrentamos en Gran Bretaña… “Aunque hay un factor que cambiará definitivamente las reglas del juego cuando los gobiernos vuelvan a reunirse en París en el 2015. Esta vez habrá un buen puñado de grandes empresas como Coca Cola que presionarán porque se han dado cuenta de que el cambio climático tiene unas graves repercusiones económicas. En Davos hubo un día entero dedicado a este tema y créame que la preocupación mostrada por las multinacionales era impensable hace tan sólo un par de años”.

“Ahora sólo falta que esa inquietud se traduzca en un mandato y que los políticos tomen definitivamente nota”, asegura Leggett, que no encuentra contradicción entre su activismo y su vertiente como empresario…

“La crisis ha servido para demostrar que el capitalismo necesita un trabajo de 'reingeniería' para evolucionar hacia un sistema más justo y equitativo”, concluye el fundador de Solar Century. “Nosotros destinamos el 5% de los beneficios a una organización sin ánimo de lucro, Solar Aid, que trabaja fundamentalmente en Africa. Una de mis mayores satisfacciones ha sido comprobar cómo en países como  Kenia y Tanzania la energía solar gana pequeñas grandes batallas al queroseno. En el microcosmos africano he vivido historias de transformación y esperanza que me gustaría ver trasladadas a otras partes del mundo”.

Del “Big Oil” a Solar Century


Antes que activista y emprendedor solar, Jeremy Leggett (59 años) fue geólogo al servicio de las grandes petroleras. No lo niega. Coetáneo de Tony Hay-ward, el defenestrado director ejecutivo de BP, Leggett realizó estudios pioneros en la extracción del gas pizarra, financiados por la Royal Dutch Shell. Ejerció también como profesor de la Escuela Real de Minas después de licenciarse con todos los honores en Oxford.
A finales de los ochenta, convencido del futuro de las energías renovables, decidió cambiar radicalmente de aires. Participó en campañas con Greenpeace y en 1998 dio una paso al frente con la creación de Solar Century, la compañía se ha convertido en referente obligado de la fotovoltaica en el Reino Unido.
A su labor como emprendedor añadió la de ensayista y experto, con artículos en The Guardian y Financial Times, y apariciones en la CNN. En 1999 se anticipó al debate del cambio climático con The Carbon War: Global Warming and the End of the Oil Era, al que siguieron Half Gone: Oil, Gas Hot Air and the Global Energy Crisis (2005) y The Solar Century (2009).
De su propia compañía brotó la rama de Solar Aid, una asociación sin ánimo de lucro que contribuye a instalaciones de energía solar y otros proyectos principalmente en África. Convencido de la necesidad imperiosa de desincentivar las inversiones en energías fósiles, Leggett preside también Carbon Tracker, con la misión de desenmascarar a los principales emisores de CO2 e introducir la transparencia en el opaco mercado energético.
Su labor fue reconocida el año pasado con un premio a su infatigable labor en los Solar Industry Awards. Su penúltima gran aportación (siempre está tramando otra) ha sido The energy of nations, publicado de momento en inglés y en holandés, y a la busca de editor en España.