“Hay que poner fin a la anomalía solar en España”

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El ingeniero y profesor Eduardo Lorenzo cierra su trilogía “Electricidad Solar Fotovoltaica”.

Asegura que "le ha llegado el momento a la energía fotovoltaica, por simple evolución”.

Treinta años, media vida, lleva Eduardo Lorenzo tomándole el pulso con sus voltímetros a la energía solar. Él mismo predicó con el ejemplo en su azotea de la ronda de Segovia (Madrid), donde el toldo dejó pasó a las placas fotovoltaicas de 2,7 kw, suficientes para alimentar el piso y vender a la red (doce años antes de que se sacaran de la manga el fatídico “peaje de respaldo”).

Lorenzo, catedrático de la Universidad Politécnica, al frente del grupo de Investigación de Sistemas Fotovoltaicos, tiene por cierto un perro negro y juguetón al que ha llamado “Carbón”, en contraste con la cocina parabólica de Alsol que le trajo hasta su casa su amigo Manolo Vílchez. En esa imagen se condensan siglos de evolución: del negro opaco de los combustibles fósiles al destello de la energía solar, la que más rápidamente ha crecido en la historia.

“Hay que poner fin a la anomalía solar en España”, advierte Lorenzo, que critica también los excesos que nos llevaron a esta situación y condena nuestro comportamiento “neurótico” hacia a las renovables. Sobre la amplia mesa de su luminosa casa-oficina, reposa por cierto la última entrega de su reconocida trilogía solar, Ingeniería fotovoltaica. En el sabroso prólogo, este gallego universal rinde tributo a su madre, Ofelia, y a sus incomparables tortillas de patatas…

 “Como las patatas, los sistemas fotovoltaicos comenzaron como cosa de pobres”, escribe Lorenzo. Como las tortillas, los paneles solares se están convirtiendo en “el plato energético” del momento, y ya sólo nos queda encontrar la fórmula o la receta perfecta para “dar satisfacción a todos los paladares”. Tiempo al tiempo…

En España hemos tenido un comportamiento neurótico hacia las renovables

¿Cómo se explica lo que ha pasado con la energía fotovoltaica en nuestro país? ¿Cómo se puede pasar de ser líderes mundiales por potencia instalada en el 2008 a descolgarnos de todos los rankings mundiales?
Yo no creo mucho en las ideas maniqueas de los buenos y los malos. Esencialmente, creo que en España hemos tenido y seguimos teniendo un grave problema a la hora de percibir la realidad. Lo hubo en el 2008, porque no era normal que un solo país se llevara más del 40% de la potencia instalada. Y lo hay ahora, porque tampoco es normal que se produzca un parón total... Lo cierto es que en España hemos tenido un comportamiento neurótico hacia las renovables.

¿Y puestos a buscar responsables?
Yo diría que el Gobierno que había entonces se comportó de una manera frívola y dio un impulso a la energía solar pensando tal vez que iba a ser poco relevante, sin un plan real de crecimiento y sin calibrar los efectos. Y de ahí hemos pasado a la “anomalía solar” en la que ahora estamos, culminada por el recorte retroactivo para las primas y por el así llamado “peaje de respaldo”.

¿Hay vuelta atrás? ¿Tendremos “impuesto solar” durante muchos años?
A mí me parece que el famoso “peaje” es inconstitucional. Lo que ha hecho este otro Gobierno es como ponerle puertas al campo. A mí no me gusta mucho usar la palabra “autoconsumo”, pero ya que esta gente defiende la libertad individual, ¿cómo se entiende que se metan de esa manera con lo que tú decidas hacer en tu casa? Lo que no puedo soportar además es que nos llamen “insolidarios” por instalar unas placas y no consumir directamente de la red. ¿Si compro una nevera de bajo consumo soy también insolidario por necesitar menos energía?

¿Y qué me dice de la “retroactividad” solar?
También esa decisión la han llevado a Bruselas, pero lo veo difícil. Y el problema en este caso es que estamos hablando de la ruina de miles de inversores, que en su día se fiaron de la Administración. ¿A quién tendríamos que culparle en última instancia? Quizás a quienes lo permitieron… Pero no, otra vez afrontamos la cuestión energética por el sistema de “urgencia”, poniendo parches y cambiando el marco regulatorio. Y creando de paso la total desconfianza de los futuros inversores, que se lo pensarán mucho antes de poner dinero en la energía solar en España.

 

¿Y cuánto cree que durará la “anomalía solar” en nuestro país? Al ritmo actual, hasta el Reino Unido puede superarnos por potencia acumulada en el 2015…
A nivel mundial, el ascenso de la energía solar es imparable. Se trata, de hecho, de la energía que más rápidamente ha crecido en la historia… Ahora bien, yo no creo en los milagros, ni siquiera en el milagro solar. Si miramos un poco la historia, nos daremos cuenta de que los humanos hemos ido incorporando nuevas fuentes de energía porque las que teníamos ya no llegan. En el caso de las renovables, se empezó por la hidráulica porque el agua empuja mucho. De ahí se pasó a la eólica, que empuja menos. Y el siguiente paso es la solar, a la que estamos llegando por pura necesidad. En España, la hidráulica tocó techo hace tiempo y la eólica en tierra se ha estabilizado ya. Todavía nos quedaría la eólica en las costas, pero está claro que el relevo natural es la solar. Sol, en España, tenemos para aburrir. Y al sol llegaremos de una manera u otra. La vida es evolutiva y ahora le toca a la solar por simple evolución.

¿Cómo solucionamos los otros dos grandes problemas: el déficit tarifario y la sobrepotencia?
La sobrepotencia no debería ser un problema tan grande. Muchos mayores problemas han tenido en Brasil, donde no les llegaba con la hidráulica y empezaron a tener apagones… La sobrepotencia te da un margen de maniobra, y sobre ese margen empiezas a planificar escenarios. Sobre el déficit tarifario se ha hablado mucho, y se ha atacado yo creo que injustamente a la solar, de la misma forma que se le acusaba de enchufar a la red de noche. Yo creo que todo eso forma parte de una campaña de desprestigio. Para solucionar el problema del déficit tarifario hace falta al fin y al cabo voluntad política: me parece a mí que el agujero que tenían los bancos era varias veces mayor…

Usted hace una llamada al realismo, ¿qué futuro le espera realmente a la energía solar en España tras el “apagón” de estos últimos años?
Yo creo que lo más sensato sería poner fin a la pelea de carneros que tenemos en estos momentos. Tenemos que dejarnos de cornadas y sentarnos a buscar puntos de encuentro. Yo sigo creyendo que el autoconsumo (no es una palabra que me guste mucho) es una vía natural de crecimiento. En un país como España, donde está disminuyendo el régimen de lluvia, hay que explorar ya el potencial de la solar vinculada al agua. Las comunidades de regantes se gastan todos los años una millonada en electricidad; va siendo hora de que explotemos la posibilidad de la fotovoltaica en bombeos de agua, desaladoras. Otro campo en el que le veo futuro a la solar en España es la generación de frío. Vivimos en un país cada vez más caluroso, y va a hacer falta pensar en un modo eficiente y limpio de generar frío.

Hay que explorar ya el potencial de la solar vinculada al agua. Las comunidades de regantes se gastan todos los años una millonada en electricidad

¿Y cómo recuperar ese “tejido solar” que hemos perdido en los últimos años, con el cierre de incontables empresas y la salida al extranjero de nuestros ingenieros y “epecistas”?
En España hubo también muchas empresas que se lanzaron en su día a lo inmediato, cuando no estaba claro que el mercado fuera estable. Pretender como se ha hecho en este país que mucha gente viviera de la fotovoltaica sin dar un valor añadido era poco realista. Yo recuerdo las críticas que había inicialmente a los fabricantes chinos de módulos, y sin embargo vemos cómo se han impuesto ¿Por qué? Porque China se dio cuenta desde el principio de la magnitud que iba a tener la energía solar, y ahí tenemos a Yingli, con 18.000 empleados y con las dimensiones de una factoría de automóviles… El definitivo impulso a la solar no vendrá de Europa, sino de los países en crecimiento… Las empresas que han añadido valor en España lo siguen haciendo ahora en el extranjero. Tenemos muy buena reputación en todo lo que es la electrónica de potencia aplicada a la fotovoltaica y a la fabricación de inversores. Y tenemos también una gran experiencia en ejecuciones de manera rápida y controles de calidad, por eso nuestros ingenieros y montadores están muy bien considerados. Yo mismo he recorrido las plantas con nuestro equipo de investigación y he podido comprobarlo.

¿Vislumbra pues desde su azotea una salida al callejón solar?
Lo que más temo son estos cambios regulatorios y estos decretos de “medidas urgentes” que al final no son más que parches. La cuestión de fondo es que estamos no sólo ante un cambio tecnológico, sino a un cambio de control, y no es lo mismo lidiar con 50.000 propietarios (entre los que me cuento) que con cinco grandes compañías… Honestamente, yo creo que la situación difícil se va a prolongar aún durante un tiempo. Y me duele decirlo, pero va a haber muchos muertos por el camino. Pero no se puede parar el ascenso de la energía solar, de eso no me cabe duda.

Eduardo Lorenzo, en la terraza de su casa, en Madrid. Foto: Carlos Fresneda