El encuentro de las “otras” economías

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Nuevas formas de entender la economía están en marcha, cuyos principios son la sostenibilidad, la mejora de la vida de las personas y la colaboración.

Todas tienen los mismos objetivos, por eso se hace necesario un encuentro entre todas ellas y compartir proyectos. Y eso es lo que propone el próximo Foro Global NESI (Nueva Economía, Sociedad e Innovación Social), que se celebrará en abril de 2017.

Va siendo hora de que las “otras” economías se sienten a hablar. Ha llegado el momento de compartir proyectos y experiencias, en vez de que seguir tirando del otro extremo de la cuerda y defendiendo cada cual sus ideas como si no existieran “otras”. El punto de encuentro será del 19 al 22 de abril del 2017 en el Palacio de Congresos de Málaga, donde se celebrará el primer Foro Global NESI (Nueva Economía, Sociedad e Innovación Social).

“Queremos demostrar que la “otra” economía está ya ahí, abriéndose paso con distintos nombres y por caminos diversos”, sostiene Diego Isabel La Moneda, el promotor del #NESIFORUM, español afincado en el Reino Unido que ha elegido Málaga por lo que tiene de encrucijada internacional (y por el apoyo de las autoridades locales, todo hay que decirlo).

 

“El objetivo será poner en común todo lo avanzado en los últimos años y elaborar un Manifiesto por la Nueva Economía que pueda servir de hoja de ruta para las políticas públicas”, asegura el emprendedor palentino de 42 años, que resume tal que así el punto de partida…


Diego Isabel La Moneda, promotor del Foro Global NESI (Nueva Economía, Sociedad e Innovación Social).

“Objetivo: la sostenibilidad. ¿La premisa? Mejorar las vidas de las personas. Y el método: la colaboración. En esos tres principios, que son complementarios, encajan todas las “otras” economías. Se trata de eliminar fricciones y buscar puntos en común. E invitar también a la conversación a la “vieja” economía”.

Christian Felber, autor de La economía del bien común; Peter Holbrook, de Social Enterprise UK, o Helena Norberg-Hodge (directora del documental The economic of happiness) han sido de los primeros subirse a la nave del NESI, que cuenta entre otros con el respaldo de OuiShare, Transition Towns, Sistema B o la Global Alliance for Banking on Values.

“Nuestro sueño convertir NESI en una especie de Davos de abajo hacia arriba”, sostiene Diego Isabel La Moneda, fundador también del Hub Global de la Economía del Bien Común. “Queremos llegar a las empresas, a las instituciones, al mundo académico, al sector de la finanzas, a las ciudades y a la sociedad en general. Creemos que el momento es el más propicio, con la innovación marcando el camino y la sociedad reclamando alternativas. Lo que nos falta en un plan de acción, y eso estamos…”

ECONOMÍA COLABORATIVA

“Lo mío es tuyo”… Mucho ha llovido desde que Rachel Botsman y Roo Rodgers acuñaran el concepto del “consumo colaborativo”. “Todo está cambiando muy rápidamente y se está haciendo más participativo. Más que una tendencia, estamos ante una fuerza imparable, propulsada por los nuevos valores y por la tecnología, que se está propagando a todos los sectores de la economía”.

Botsman ejerció de madrina en el emblemático OuiShare Fest de París, que desde entonces se ha convertido en el referente mundial de la “sharing economy”. Del intercambio de casas al coche compartido, del “crowdfunding” al “coworking”, de los préstamos entre particulares a los “solucionadores” o los cocineros a domicilio…


Albert Cañigueral.

El abanico de la “sharing economy” se abre día a día y tiene en España uno de sus epicentros, según ha quedado de manifiesto en el reciente EUColLab (Foro Europeo de Economía Colaborativa). Del 26 al 27 de octubre se celebra en Barcelona la segunda edición del OuiShare local, con Albert Cañigueral (el gran conector para España y América Latina) como maestro de ceremonias e intentando responder a los retos y a las inquietudes, empezando por la pregunta fundamental: “¿Qué es y qué no es “economía colaborativa?”. El siguiente salto cualitativo es “Colaboramérica”: el primer encuentro con vocación trasatlántica y con un especial énfasis en la dimensión social.

ECONOMÍA CIRCULAR

Producir, usar y tirar… La vieja ecuación de la economía “lineal” ya no nos sirve. Hace falta un nuevo modelo donde la regla de las tres erres (reducir, reusar y reciclar) alcance su auténtica dimensión. Llegamos así a la economía “circular”, en la que los residuos son realidad recursos que retroalimentan y regeneran el sistema, como hace la naturaleza.


Ellen MacArthur.

La idea de Economía Circular lleva dando vueltas desde hace medio siglo, con pensadores como Walter Stahel o Keneth Boulding. El arquitecto Bill McDonnough y el químico Michael Braungart le dieron una nueva vuelta de tuerca en el cambio de siglo. Y así llegamos a la puesta al día de la “Circular Economy”, con el impulso de la ex récord mundial de vela británica Ellen MacArthur (“Nade se pierde, todo se tranforma”) y la emergencia de los Países Bajos como el “hotspot” global del nuevo concepto.

El “upcycling” (reciclaje hacia arriBa), la minería urbana o la logística inversa son algunos de los conceptos que están cambiando ya los sistemas de producción en multinacionales como Philips, Unilever, Suez o Renault. El concepto se está propagando también con las primeras “ciudades circulares” (de Amsterdam a Glasgow). Barcelona se apunta al carro con el encuentro Circular Economy 2016 del 15 al 17 de noviembre.

ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN

“¿Y si la economía funcionara por el bien de todos y no por el beneficio de unos pocos?”. La pregunta básica se la hizo Christian Felber en plena crisis financiera y en el corazón de la Europa rica (Austria). La respuesta, al cabo de seis años, es la Economía del Bien Común, que se ha expandido por más de 2.000 organizaciones y 40 países (con España en la proa).


Christian Felber.

Felber parte de un hecho incontestable: nueve de cada deiz ciudadadanos desean “un nuevo orden económico”. Su objetivo es poner los valores (responsabilidad, generosidad, solidaridad) al servicio de la economía, con “balances del bien común” en las empresas y en las instituciones, que serían complementarios de los balances financieros y estimularían de paso un necesario cambio de comportamiento a los consumidores con meta compartida: “¡Por el bien común!”.

ECONOMÍA VERDE

La idea de Economía Verde cobra importancia desde la Cumbre de Río en 1992 y se define como “aquella que resulta del mejoramiento del bienestar humano e igualdad social, mientras que se reduce significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica”. Se trata del primer intento de poner a trabajar juntas a la economía y la ecología, que hasta ahora vivía en planetas diferentes. El concepto ha sido sin embargo desvirtuado con el tiempo, aunque sigue siendo válido como referencia genérica a una economía que apuesta por las energías renovables, la agricultura ecológica y modos alternativos de producción y consumo.

ECONOMÍA AZUL

“Después de 30 años trabajando para la Economía Verde, me rebelo contra la idea de que lo que es bueno para la salud y la naturaleza tenga que ser más costoso”… Así justifica el multiemprendedor, economista y pensador belga Gunter Pauli la idea de la Economía Azul, poniendo a la innovación por delante y con un objetivo así de claro: “Se puede producir mejor, ecológico y barato. Podemos crear una sistema en el que lo que es bueno para la Tierra esté al alcance de todos. Un mundo en el que los productos benos sean más baratos y generen más valor agregado”.

PROCOMÚN

“Lo que es de todos y de nadie al mismo tiempo”… Así define el investigador Antonio Lafuente ese término que popularizó la premio Nobel de Economía Elinor Ostrom y que ahora corre en boca de todos. Hablamos del Procomún (adaptación del “Commons” anglosajón). El aire, el agua, los ríos, los pastos y los bosques son alguno ejemplos del procomún. Y también las calles, las plazas, la lengua, el genoma, internet, Wikipedia... ¿Seguimos? “El procomún es algo así como la gestión de toda esa riqueza invisible en provecho de todos”.

TRANSICION

“Transición: pasaje de un estado a otro, período de transformación”… Desde Totnes y a su gentil manera, el permacultor británico Rob Hopkins ha propagado en una década y por más de 50 países las semillas de la Red de Transición, que promueve un cambio de modelo económico, energético y social. El movimiento empezó como respuesta local al reto del cambio climático, aunque ha evolucionado hacia la regeneración económica. El tren de la auténtica transición pasa también por España, gracias a la labor de activistas como Juan del Río, que le define como una “revolución silenciosa” que está ocurriendo ya en las ciudades y en los pueblos: “Los cambios múltiples a escala local pueden cambiar el mundo que nos rodea”.

EMPRENDIMIENTO SOCIAL

La idea de emprendimiento social tiene una larga trayectoria en el mundo anglosajón, aunque puede resultarnos más o menos nueva en España. A diferencia de las empresas comerciales, movidas principalmente por el afán de lucro, las empresas sociales se sostienen al mismo tiempo en las tres patas: la dimensión social, el factor ambiental y el beneficio económico.

ECONOMÍA SOLIDARIA

El movimiento de la economía solidaria lleva fraguando en España desde hace tres décadas, pero ha llegado al común de los ciudadanos por efecto de la crisis. Las monedas sociales, los bancos de tiempo, la banca ética, la agricultura ecológica, el nuevo movimiento cooperativista (de la Coop57 a Som Energoa i la Cooperativa Integral) Esta respuesta directa a la deshumanización de la economía, a la pérdida de valores o al deterioro del medio ambiente ha fraguado en la Red de Redes de Economía Alternativa y Solidarias (REAS), donde se dan la mano más de 400 organizaciones.

ECONOMÍA DEL DON

El dinero no es lo que era. El dinero, en su versión actual, es una fría e implacable moneda de dos caras: usura y deuda, codicia o escasez… Y la factura la seguiremos pagando entre todos, a no ser que seamos capaces de devolverle al dinero la cualidad “sagrada” que tenía en su origen. A saber: propiciar el encuentro de “dones” humanos y necesidades humanas para crear abundancia colectiva…


Charles Eisenstein.

Hasta aquí la tesis de Charles Eisenstein, autor de “Sacroeconomía”, que vaticina una reinvención de los sistemas de intercambio que borrará las fronteras tradicionales entre “reino monetario” y el “no monetario” y propagará los beneficios de la “gift economy” o “economía del don”: dar sin esperar nada a cambio.

El arte de la colaboración


Ocurrió en San Sebastián, a finales de junio.
Decenas de emprendedores, diseñadores, pensadores y activistas confluyeron para “polinizar” ideas en la primera edición de The Art of Co (El Arte de la Colaboración). “Se trataba de crear un punto de encuentro para las “tribus” que proponen modelos alternativos y que hasta ahora iban por separado”, explica Johnny Azpilicueta, el co-organizador del encuentro junto a Alicia Comenge y un largo equipo de voluntarios.
“Llevamos tiempo hablando de los nuevos modelos colaborativos, pero hasta ahora no colaborábamos entre nosotros”, recalca Azpilicueta. “El movimiento de las ecoaldeas, la permacultura, las ciudades en transición, la economía del bien común, la gente de OuiShare… Todos nos sentamos finalmente a compartir nuestras ideas en un “colaboratorio”, y a compartir con el común de los ciudadanos –en espacios de “co-learning”- herramientas como el Dragon Dreaming o la Sociocracia, que nos permiten sacar el todo el jugo posible a eso que llamamos inteligencia colectiva”.
“Sabemos que hay que hacer las cosas juntos ¿pero sabemos cómo hacerlo?”, fue la pregunta lanzada al aire durante la larga semana europea de la colaboración, que aspira a ser una cita anual en una ciudad distinta. “Tratamos de invitar a la gente a “cocrear” el futuro emergente, con una parte muy práctica usando San Sebastián como laboratorio de innovación ciudadana”, explica Alicia Comenge.
“La colaboración será distribuida”, precisa Johnny Azpilicueta, ex emprendedor y “facilitador” del cambio. “Frente a la disrupción causada por plataformas como Uber, que en el fondo imita modelos monopolísticos y centralizados, creo que tenemos que reivindicar una auténtica colaboración “peer-to-peer”, de ciudadano a ciudadano, para crear situaciones en las que todos salgamos ganando. Y ante propuestas como la economía circular, necesitamos ir aún más allá, y empezar a hablar de una auténtica economía regenerativa”.