Detergentes más ecológicos

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Las alternativas verdes a los detergentes convencionales quizá no son todavía perfectas, pero ofrecen enormes ventajas para la protección del entorno y la salud.

Uno de los retos a los que se enfrentan quienes intentan vivir sin perjudicar el medio ambiente ni hacerse daño es cómo limpiar la casa. Los productos para la higiene doméstica que se pueden encontrar en droguerías y supermercados dejan la ropa inmaculada y los muebles, los suelos y los objetos con un brillo impecable, pero liberan en el aire y el agua sustancias contaminantes que representan una amenaza para la salud y para el equilibrio de los ecosistemas.

No existe todavía una normativa que elimine el impacto ambiental de los detergentes ni una certificación oficial para los productos ecológicos que se haya ganado la confianza de los consumidores más concienciados. Las tiendas ecológicas ofrecen detergentes que se presentan como verdes, pero su éxito todavía está lejos del que han alcanzado los alimentos ecológicos o la cosmética natural. Probablemente los consumidores se preguntan si son realmente ecológicos y si son eficaces.

 

Una mezcla explosiva

Las sustancias detergentes, capaces de disolver la grasa y las partículas que se le adhieren, no aparecieron en los hogares hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Antes la limpieza se realizaba únicamente con jabón. Los detergentes industriales incluyen desde entonces una mezcla de ingredientes entre los que se encuentran los agentes limpiadores propiamente dichos, que se denominan tensoactivos o surfactantes, junto con otros que refuerzan su efecto, como fosfatos, carbonatos y perboratos, enzimas, sustancias fluorescentes, espumantes, colorantes, conservantes y aromas. El cóctel se ha demostrado peligroso y las autoridades han ido reduciendo los máximos permitidos de algunos ingredientes, sobre todo fosfatos y tensoactivos derivados del benceno, pero los detergentes actuales están lejos de resultar inocuos. 

Los fosfatos, si se vierten de forma excesiva en el agua, provocan el crecimiento de las algas en perjuicio de otras formas de vida acuática. Este fenómeno es conocido como eutrofización y se hace visible en las llamadas mareas rojas o verdes. Los detergentes son los principales culpables del fenómeno, tras los fertilizantes agrícolas y las aguas residuales industriales y urbanas. 

Se utilizan para garantizar una limpieza eficaz cuando el agua es dura, es decir, rica en cal. El problema es que las depuradoras municipales debieran incorporar procedimientos muy costosos para eliminarlos y la mayoría no posee la tecnología necesaria. En el caso de los detergentes para la ropa, los fosfatos se han ido eliminando de las composiciones en favor de otros agentes que ofrecen buenos resultados. Pero estos también contienen fósforo que en dosis elevadas sigue suponiendo un riesgo ambiental. Por eso la Unión Europea ha aprobado una normativa que entrará en vigor a partir de 2013 y que limitará la presencia de fósforo al 0,5% del peso del detergente. 

Si las cosas parecen encaminadas en los detergentes para la ropa, no ocurre lo mismo en los lavavajillas, otros productos de limpieza doméstica e industriales, donde los fosfatos son todavía considerados imprescindibles por los grandes fabricantes. Como la industria dice que las alternativas no son asumibles, la UE ha aplazado la decisión de restringirlos o eliminarlos hasta el 2015.  

Sucios derivados del petróleo

Los tensoactivos o surfactantes son la otra categoría de componentes característicos de los detergentes con impacto ambiental negativo. Los primeros, utilizados ampliamente en los años 40 y 50, eran derivados no biodegradables del benceno, lo que los hacía ecológicamente dañinos. Les sucedió una segunda generación de detergentes, los alquilsulfonatos lineales –los más utilizados en la actualidad– que son menos tóxicos y se descomponen con más facilidad, pero no están libres de inconvenientes.

Se trata de compuestos cuyo origen está en la contaminante industria del petróleo, una materia prima destinada a acabarse, y que al ser liberados en el medio ambiente pueden alterar los ecosistemas porque perjudican a bacterias, hongos, plantas, invertebrados y peces. Los alquilsulfonatos han resultado ser, como los ftalatos o el bisfenol A, contaminantes con efectos endocrinos. 

¿Qué es ecológico?

Los consumidores tendrán probablemente, a corto y medio plazo, una orientación más fiable que la etiqueta europea a la hora de elegir, pues la entidad certificadora francesa Ecocert, que ya ofrece sellos de producción agrícola ecológica y de cosmética natural y bio, ha creado un aval de garantía para detergentes ecológicos que está dando sus primeros pasos y que se adapta mejor a las condiciones que plantean los fabricantes de auténticos detergentes ecológicos. Entre las empresas que se han adherido al sistema se encuentra la española Jabones Beltrán con su línea BioBel. Esta empresa familiar, desde su fundación en 1.922, posee una una larga experiencia en la elaboración artesanal de jabones tradicionales que han adaptado para su uso en lavadoras, manteniendo las propiedades del "jabón de toda la vida".

Mientras que la etiqueta europea no pone límites al origen de las materias primas y, en consecuencia, los fabricantes pueden recurrir a sustancias no renovables como el petróleo, la certificación Ecocert, en cambio, exige que la materias primas sean renovables. Es una condición que BioBel y otros fabricantes cumplen al emplear surfactantes obtenidos de grasas vegetales en lugar de alquilsulfonatos lineales sacados del petróleo. Las otras razones son que se biodegradan mejor y son menos tóxicos.

Otra crítica que se realiza a la ecoetiqueta europea es que todavía avale detergentes para lavadora que incluyen fosfatos, aun en pequeña proporción, cuando algunos países ya los han prohibido totalmente. “No es lógico que algunos criterios de la certificación sean menos estrictos que las normativas generales”, sostiene Paul Wouters, de Ecover.

Biodegradabilidad discutida

Tampoco está de acuerdo Ecover con los métodos designados por la UE para determinar la biodegradabilidad y el impacto sobre el medio ambiente. Los expertos que crearon la etiqueta europea desarrollaron el concepto “volumen de dilución crítica”, que expresa la cantidad de litros de agua necesarios para diluir una sustancia química hasta hacerla inapreciable. En teoría debiera servir para medir la biodegradabilidad del detergente.

Sin embargo, los expertos de Ecover consideran que este criterio lleva a conclusiones falsas sobre el comportamiento en la naturaleza de las sustancias analizadas: pueden pasar por biodegradables e inocuos compuestos que se acumulan en los cursos de agua y causan trastornos en los ecosistemas. Un criterio más riguroso debiera analizar el efecto biológico real de los residuos que se van por los desagües.

Esta exigencia ha llevado a los fabricantes más comprometidos a desarrollar agentes detergentes enteramente basados en sustancias vegetales tratadas con levaduras y a comprobar su efecto sobre los sistemas biológicos (sin experimentación animal). Además sólo utilizan aromas naturales y renuncian a ingredientes comunes en otros detergentes como los blanqueantes ópticos.

Sobre los detergentes ecológicos pesa la sospecha de que no sean tan eficaces como los convencionales. Esto pudo ser así hace 30 años con la primera generación de productos ecológicos, pero los técnicos aseguran que hoy no es cierto. Los análisis realizados indican que quitan las manchas con la misma eficacia que las marcas líderes en el mercado.

Por tanto tampoco es cierto que sea necesario utilizar dosis mayores. Por otra parte, a la hora de utilizar una u otra solución de higiene influye lo que culturalmente se considera limpio o sucio. De hecho, con sustancias tan inocuas como el limón o el bicarbonato se pueden satisfacer la mayoría de necesidades higiénicas. El uso de detergentes potentes, aunque sean los más ecológicos, debiera ser moderado.

Productos más eco

BioBEL. La empresa castellonense Jabones Beltrán, fundada en 1922, ha lanzado una línea de productos certificados por Ecocert. Su jabón para lavadora está completamente libre de fosfatos y  de ingredientes derivados del petróleo. Es la primer empresa española en conseguir el sello de Ecocert para detergentes.

Ecover. Posee una gama extensa de productos para cubrir todas las necesidades. Además los detergentes líquidos se comercializan en botellas de plástico vegetal biodegradable. En algunos comercios se puede comprar a granel. Ecover comercializa las marcas EcoLino y Urtekram. 

Almacabio y Equo. Ambas marcas pertenecen a la empresa italiana Hedera Natur.  Poseen la certificación para “detergentes limpios” de la Asociación Italiana de la Agricultura Biológica.

Sodasan. Ofrece una amplia gama de productos, desde detergentes en polvo y líquidos para lavodora y lavavajillas, hasta productos para el baño, algunos con aval Ecocert.

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¿Alguien sabe la fecha de publicación de esta nota?
Desde años atrás se han venido evidenciando problemas de eutroficacion en cuerpos de agua, dando lugar a pérdidas del mismo. Se ha investigado que la principal causa, es el aumento de nutrientes. Como bien se sabe, la mayoría de detergentes están hechos a base de fosfatos, siendo estos los causantes de la eutroficación en el agua. Leer este tipo de proyectos dan una esperanza, así como hay grandes empresas y personas que no se preocupan por el ambiente, hay otra gran parte que dedica su tiempo a crear nuevos métodos que sean mucho más amigables con la naturaleza.

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