En invierno, un hogar más cálido

20.1.2015
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Aunque el aire libre resulte estimulante, el invierno es la estación en que más se necesita sentirse acogido en el propio hogar. Se busca en éste protección, calor humano, incluso cierto aislamiento. Por eso conviene buscar la manera de hacerlo más cálido y reconfortante. 

• Luz a raudales. Desde las primeras horas del día persianas y cortinas deben abrirse por completo para dejar paso a la luz. Estar abierto a la luz de la mañana y a la de la tarde evita que el reloj interno se descontrole y dé lugar a noches de insomnio y a días de fatiga.

• Un poco de orden. El invierno es la época del año en que se hace necesario poner cada cosa en su sitio: dentro de uno mismo y en la casa. Es el momento de deshacerse de lo que sobra, valorar lo que se tiene y controlar los deseos de cara al futuro.      

 

• Disfrutar del silencio. Radios, televisiones y equipos de música han hecho olvidar que entre las cuatro paredes de casa se puede disfrutar del silencio como en pocos sitios. Desconecta todos los aparatos y permite que la quietud y el silencio se adueñen de ti. Si no se es muy adicto al ruido, el bienestar será inmediato. Muchas personas harán bien en pensar si les conviene instalar ventanas dobles para aislarse mejor del exterior. Puede ser un gasto a corto plazo, pero a medio y largo representa un ahorro en electricidad y gas. 

• En sincronía con el sol. Por la tarde, si es posible, hay que desconectar del trabajo y no abusar de la luz eléctrica, que puede alargar la jornada demasiadas horas y causar insomnio. Encender unas cuantas velas ayuda a pasar del día a la noche. 

• Ambiente en su punto. Muchos resfriados se deben a que los ambientes interiores son demasiado cálidos y secos. Las mucosas respiratorias se resecan y se convierten en el lugar adecuado para que aniden virus y bacterias. También el paso repentino de un interior caluroso al exterior frío puede afectar a la capacidad del cuerpo para defenderse. Por eso conviene que la  temperatura de las habitaciones no sobrepase los 20 grados.

• Habitaciones con aroma. A lo largo del día se pueden aromatizar las estancias con esencias buscando un efecto determinado. La lavanda calma emociones fuertes y alivia las molestias superficiales. El naranjo actúa contra la melancolía y la inapetencia. El sándalo estimula la fantasía, y la verbena mejora la capacidad de concentración. 

• Plantas en toda la casa. Sino en todas las habitaciones, casi. Las plantas aportan oxígeno y humedad a los ambientes secos, limpian el aire y lo llenan de beneficiosos iones negativos. Además permiten mantener el contacto con la naturaleza viva.