El estrecho vínculo del cambio climático y la ola de calor

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El estrecho vínculo del cambio climático y la ola de calor

El cambio climático multiplica por más de dos las posibilidades de olas de calor como la que asola el norte de Europa y varios puntos del planeta, según las conclusiones provisionales del estudio recién elaborado por la Red Mundial de Atribución de Fenómenos Meteorológicos (WWA).

Aunque la causa directa de la actual ola de calor es la posición extrema de la corriente en chorro del Atlántico Norte, los científicos han llegado la conclusión de que los cambios experimentados en el clima desde los años 60 (y más concretamente la progresiva desaparición del hielo en el Artico) han contribuido a intensificar los episodios extremos como los vividos este verano en lugares tan dispares como Estocolmo, Tokio, Montreal, California y el sur de Inglaterra.

“No podemos escapar a la lógica del cambio climático: el planeta se está calentando y las olas de calor son cada vez más frecuentes”, advierte la profesora de Oxford Friederike Otto. “Lo que antes se consideraba inusual empieza a ser algo muy común, y la sociedad debería ir preparándose”.

“Pero una cosa no quita la otra: si queremos reducir las posibilidades de episodios de clima extremo como el que estamos viviendo, está claro que hay que reducir drásticamente las emisiones de gases invernadero”, delcara a The Guardian la climatóloga de Oxford, que ha que ha participado en el reciente informe de la WWA.

El estudio se elaboró a partir de los datos en siete estaciones meteorológicas del norte de Europa (de Irlanda a los Países Bajos, pasando por Dinamarca y Suecia) durante el período más cálido registrado durante tres días en julio. En esas fechas, los termómetros se dispararon en Estocolmo hasta los 41 grados, por primera vez desde 1756 y el Gobierno sueco lanzaba un S.O.S. internacional para sofocar la oleada de incendios en sus bosques.

Los científicos han detectado que la situación es comparativamente más extrema cuanto más al norte. El estudio asegura que las “huellas del cambio climático son especialmente detectables a escala local”, aunque uno de los rasgos más acusados de la reciente ola de calor es precisamente su extensión, abarcando gran parte de hemisferio norte y provoando desastres como los recientes fuegos que causaron más de 80 muertos en Grecia.

En Reino Unido, la Met Office lanzó esta semana una alerta previniendo a los británicos sobre los riesgos de temperaturas extremas, que se aproximaron al récord de los 38,5 grados registrados en Kent en el 2003. Los parques de Londres se han secado como no ocurría desde el verano de 1976, en la legendaria ola de calor que ha pasado ya a la historia, superada por la intensidad y la extensión de la reciente ola que ha agotado las existencias de ventiladores y aparatos de aire acondicionado en los supermercados.

El “pico” se alcanzó el viernes, cuando llegaron las primeras tormentas al sur de Inglaterra, pero los expertos adiverten que la situación puede hacerse crítica en agosto si la corriente en chorro del Atlántico sigue “estancada” en el norte y sin dar un respiro de aire fresco al continente. El profesor Adam Scalfe, de la Met Office, advierte que las oscilaciones y los episodios de clima extremo que antes ocurrían de década en décaca serán cada más frecuentes con la subida global de las temperaturas.

Otros expertos, como el profesor Michael Mann de la Penn State University (la “bestia negra” de los escépticos del cambio climático) aseguran incluso que el reciente estudio de la WWA es “inherentemente conservador”. Mann asegura que los modelos de simulación por ordenador no han sido aún capaces de calcular los complejos efectos que el cambio climático está teniendo sobre las corrientes en chorro de la atmósfera terrestre, cuya función es la de “ventilar” el planeta.

“Lo que estamos padeciendo este verano es el auténtico rostro del cambio climático”, asegura Mann. “El impacto del aumento global de las temperatura no es ya algo sutil, sino algo que podemos notar ya en tiempo real y en todo el planeta”.