El apocalipsis de los koalas

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Los incendios de Australia han causado la muerte de 24 personas y también de millones de mamíferos, reptiles y aves.

Los incendios de Australia que han causado la muerte de al menos 24 personas han afectado a unos 480 millones de mamíferos, reptiles y aves y están poniendo en grave peligro a especies emblemáticas como los koalas, los antequinos o los cucaburras. Se estima que una tercera parte de los koalas de Nueva Gales del Sur, la región más afectada por los fuegos, puede haber muerto entre las llamas, al igual que las poblaciones en el “santuario” de la isla Canguro.

“Los koalas han sido barridos en muchas zonas, y los que han conseguido sobrevivir no tienen donde comer ahora, con sus hábitats desaparecidos”, ha advertido Mike Letnic, profesor de la Universidad de Sydney, la ciudad australiana que la semana pasada registró la temperatura más alta del planeta (48,9 grados)

 

El termómetro ha bajado desde entonces y las lluvias torrenciales han aliviado temporalmente la situación, pero los expertos advierten que la intensidad de los fuegos puede ser aún mayor en los próximos días si algunos de los más de 200 focos detectados en el sureste del país llegan a converger, impulsados por los fuertes vientos. La superficie afectada por los incendios en todo el país en los últimos meses llega ya a 5,8 millones de hectáreas, una extensión superior a la de Extremadura

Aunque le 35% del territorio de Australia es desértico o semisértico, los fuegos han  arrasado el sureste del país, la zona más húmeda, con el clima más templado y con las mayores reservas naturales. Nueva Gales del Sur y Victoria acogen también algunas de las zonas turística más populares. Se estima que los fuegos han destruido más de 1.300 hogares y han forzado la evacuación de decenas de miles de personas

El primer ministro Scott Morrison, atizado por todos los frentes por su reacción tardía y por su negativa a vincular los incendios con la emergencia climática, volvió a lanzar balones fuera el domingo, alegando que “echar las culpas no ayuda a nadie en estos momentos” y que “un excesivo análisis de las cosas no es un ejercicio productivo”

“Si lo que estamos viendo es el principio de cómo van a cambiar las cosas con el cambio climático, ¿qué podemos esperar cuando las temperaturas aumenten 2 o 4 grados?”, se pregunta en The Guardian el profesor Brendan Wintle, de la Universidad de Melbourne. El Departamento Australiano de Meteorología certificó la semana pasada que el aumento de las temperaturas en el país es ya de 1,52 grados por encima de la media registrada entre 1960 y 1990

“No estamos ante una “nueva normalidad”, sino en la transición hacia algo que no hemos experimentado antes”, advierte Brendan Wintle. “Es muy preocupante no solo por el impacto de lo que estamos viendo, sino por la perspectiva de que si esto empieza a ocurrir regularmente, nuestros ecosistemas cambiarán por completo, y con esos cambios perderemos muchas especies”

Koalas. La ministra de Medio Ambiente Sussan Ley ha confirmado que el 30% de la población de koalas sureste de Astralia –estimada ente 15.000 y 28.000- ha perecido bajo las llamas. “Los fuegos son tan extensos que probablemente nunca podremos rescatar sus cadáveres”, reconoció la minitra, que admitió que la icónica especie está “bajo amenaza” pero no en “extinción funcional”. Las escenas de los bomberos voluntarios de Adelaide Hills, rescatando seis koalas de los incendios, golpeó las conciencias de los australianos

Canguros. Las imágenes de canguros huyendo del fuego apocalíptico han dado también la vuelta al mundo. La atención se ha centrado en los incendios que asolan Isla Canguro, la tercera mayor del país, protegida en una tercera parte como “santuario” de especies endémicas. La población de 50.000 canguros se ha visto afectada por los fuegos, pero nuevamente han sido los koalas los más afectados. La dirección del Parque Natural ha creado una efermería especial y una amplia zona de hábitats para koalas rescatados

Cocaburras. La playa de Bastion Point, en el estado de Victoria, donde miles de vecinos fueron evacuados para protegerse de los fuegos, se convirtió en un cementerio de cocaburras, las especie más grande de Martín Pescador, y una de las aves más emblemáticas de Australia. “Cuando te adentrabas en la orilla, solo veías hojas y pájaros chamuscados, asfixiados seguramente por el humo”, decaró un vecino evacuado, Nick Ritar, a The Daily Mail. Los aveteros comunes, de la familia de las garzas, son otras de las epecies más afectadas

Antequinos. La población de antequinos, pequeños marsupiales endémicos de Australia y Tasmania, también ha sufrido los estragos de los incendios. Al igual que los peramélidos y las zarigüellas pigmeas de montaña, una especie endémica y en peligro de extinción en el Parque Nacional de Kosciuszko, gravemente afectado por las llamas. El 40% del hábitat natural del ratón del Río Hastings ha sido destruido. El canguro rata de hocico largo es otra de las especies autóctonas que ha sufrido grandes pérdidas

Ranas. El Nightcap National Park, un bosque de lluvia que había resistido prácticamente intacto durante 60 millones de años, ha sido alcanzado también por las llamas. Se teme que 30 especies de árboles, y de animales endémicos como la rana Assa Darlington, han sido puestos en peligro por los fuegos  

480 millones de animales muertos o afectados

Los graves incendios que asolan Australia y que han causado la muerte de al menos 24 personas han afectado también a 480 millones de animales desde el pasado mes de septiembre, según la estimación realizada por Chris Dickman, investigador de la Universidad de Sydney. En esa cifra el profesor incluye tanto a los animales que han resultado muertos directamente por el fuego como a los que se calcula que han fallecido días o semanas después ante la falta de comida, agua o lugares donde cobijarse de depredadores

En la cifra de 480 millones de animales -que se basa en un informe de 2007 realizado por la organización conservacionista WWF- se ha contabilizado a mamíferos, reptiles o aves pero no a murciélagos, ranas o insectos afectados por las llamas

Entre las víctimas destacan especies emblemáticas de Australia como los koalas, los antequinos o las cucaburras, cuyas poblaciones están quedando muy mermadas


Foto: Matthew Abbott

Todos somos Australia

Australia se ha convertido en la “zona cero” del cambio climático. La temperatura media ha subido ya allí por encima de la línera roha de los 1,5 grados con respecto a la era preindustrial. Y ya estamos viendo los efectos: sequías, incendios, inundaciones, destrucción de los hábitats, decenas de especies amenazadas, víctimas mortales, evacuaciones forzosas…

“Si lo que estamos viendo es el principio de los cambios debidos a la crisis climática, ¿cómo será el mundo con un aumento de las temperaturas de 2 a 4 grados?”, se pregunta el profesor Brendan Wintle, de la Universidad de Melbourne. “Esta no es la nueva normalidad, sino la tansición hacia algo que no hemos experimentado nunca antes”

Australia somos todos. Lo que está pasando en la parte más húmeda y frondosa de un país especialmente árido (el 35% de la superficie es desértica o semidesértica) debería servir de toque de advertencia a todo el mundo, incluidos los países liderados por políticos negacionistas como Estados Unidos (Donald Trump) o Brasil (Jair Bolsonaro)

El primer ministro australiano, Scott Morrison, el mismo que llamaba hace unos meses “lunáticos” a los activistas del cambio climático, ha ya ha recibido su lección. Australia es por cierto el mayor exportador de carbón, y de alguna manera ha caído en su propia trampa. El presente de Australia es el futuro del planeta si no actuamos rápido. ¿A qué esperamos?