Compresas, tampones y salvaslips más naturales

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¿Cuáles son los inconvenientes ambientales y para la salud de los artículos de higiene femenina?

Existen alternativas más ecológicas.

Existen desde hace apenas medio siglo —un suspiro en la historia de la humanidad— pero muchas mujeres ya no podrían imaginar su vida sin compresas, tampones y salvaslips de usar y tirar. Sin duda resultan productos muy cómodos, pero las extraordinarias campañas de publicidad realizada por las marcas —las poderosas Procter & Gamble, Johnson & Johnson y otras— han ayudado mucho a que parezcan tan imprescindibles. Se  estima que una mujer utiliza 17.000 compresas y tampones a lo largo de su etapa fértil. Es difícil imaginar un negocio más redondo. El problema es que no están libres de riesgos para la salud y para el entorno.

Impacto sobre el entorno

 

Las compresas convencionales contienen celulosa y fibras de algodón que se blanquean con la ayuda de sustancias que acaban contaminando las aguas. Se utilizan porque el producto tiene que ofrecer un color blanco inmaculado que transmita la sensación de pureza e higiene a las consumidoras, según los fabricantes. El blanqueado también sirve para que la compresa sea más fina, porque se elimina la lignina que forma parte de las fibras de celulosa.

Por otra parte, el algodón utilizado en la compresa ha necesitado de grandes cantidades de plaguicidas en su cultivo. Otro inconveniente ambiental es que incorporan láminas de polietileno o polipropileno —tipos de plástico de difícil reciclado— que vinculan las compresas con la sucia industria del petróleo.

Evitar el plástico y los perfumes

Los salvaslips son prácticos y útiles. Muchas mujeres se sienten más seguras al usarlas los días anteriores al período. Otras mujeres tienen mucho flujo durante la ovulación y con los salvaslips evitan cambiarse más de una vez al día las braguitas. Pero muy pocas mujeres otorgan un diez a su salvaslip habitual y prueban cada novedad para ver si al fin resulta absolutamente confortable y seguro. Muchos salvaslips tienen una capa protectora de plástico que crea un ambiente demasiado húmedo y caliente. Por eso los ginecólogos recomiendan el uso de modelos transpirables para evitar las infecciones por hongos y bacterianas.

Otros recurren innecesariamente a perfumes de fabricación sintética que pueden resultar alergénicos o irritantes. Tampoco es extraño que contengan compuestos halogenados como consecuencia de la utilización de blanqueantes a base de cloro en el tratamiento de la celulosa.

Por otra parte, el poder de absorción también es mejorable. Las pruebas indican algunas marcas no consiguen absorber satisfactoriamente un volumen de líquido de 2 ml, una media cucharadita, o provocan una desagradable sensación de humedad. En cambio, los mejor diseñados llevan rápidamente el líquido hacia el material absorbente y las superficies en contacto con la piel, con lo que la ropa interior no se moja. Los expertos aconsejan que se busque el salvaslip más eficaz sin caer en los que recurren al plástico, un material derivado del petróleo, que no se degrada y no permite la transpiración.

El problema de los blanqueadores y los aplicadores de plástico

En cuanto a los tampones, la opción preferida por la mayoría de las mujeres, tienen desventajas ecológicas similares a las compresas: la presencia de sustancias contaminantes utilizadas para blanquear las fibras de algodón y de rayón, y de aplicadores de plástico no reciclable. Por otra parte, a algunas mujeres no les agrada que los tampones dejen fibras dentro de la vagina ni que la reseque. Además, aunque se producen muy pocos casos, los tampones pueden causar el “síndrome de shock tóxico”, una infección que puede resultar letal.

No es cierto que los tampones sean cancerígenos porque contienen fibras de amianto —es un bulo que corre por internet— y dioxinas en dosis peligrosas (si acaso, éstas se encuentran en trazas, es decir, en cantidad insignificante y menor de la que se encuentra en el agua, el aire o los alimentos). No obstante, tampoco está demostrado que el uso de tampón sea totalmente inocuo.

Otro temor es que los tampones contengan TBT (tributilestaño) u otros derivados orgánicos del estaño, que en cantidades mínimas pueden dañar el sistema hormonal humano. Es cierto qu estas sustancias se han encontrado en pañales, productos de higiene femenina y camisetas, pero las pruebas más recientes indican que ya no están presentes en los tampones.

Alternativas

Las compresas de algodón o seda reusables son algo a lo que hay que acostumbrarse, pero tienen muchas ventajas ecológicas y económicas. En lugar de comprar un nuevo paquete cada mes, la compresa ecológica de tela se pone en remojo después de su uso y se lava con el resto de la ropa.
También existen compresas desechables y tampones fabricados con algodón ecológico y celulosa que no se han blanqueado con productos agresivos para el entorno, sin perfumes y sin plásticos.
La copa vaginal es un artilugio de silicona que se coloca de manera similar a un tampón y que recoge la sangre menstrual. Sus ventajas son que es reutilizable y no reseca ni deja restos de ningún tipo en la vagina, por lo que no interfiere en su funciones de limpieza y protección.
Otra alternativa a los tampones son las esponjas menstruales. Aunque no tienen inconvenientes ecológicos, su uso no resulta cómodo a todas las mujeres. Además algunos estudios sugieren que no son la opción más higiénica, aunque esto siempre depende de los cuidados de la propietaria.

Uso correcto

Los tampones, sean convencionales o ecológicos, se deben cambiar cada 6-8 horas como máximo para evitar infecciones vaginales que pueden ser graves.
Las mujeres que durante la menstruación tengan más de 39 grados de fiebre junto con sensación de mareo o diarrea deben acudir al médico inmediatamente porque pueden estar sufriendo un síndrome de shock tóxico.
Es importante elegir el producto de absorbencia adecuada. Sólo si el tampón está lleno en menos de cuatro horas se recomienda usar una absorbencia mayor. Una absorción excesiva está relacionada con la aparición de úlceras y otras molestias.
En los días con sangrado escaso son más recomendables las compresas e incluso los salvaslips que los tampones.
Tampones y compresas tienen que tirarse a la basura de casa, no al retrete, para no saturar innecesariamente las depuradoras.
Las esponjas menstruales se pueden usar varias veces como un tampón. Se limpian dejándolas en agua con vinagre o hirviéndolas.