Bosteza mucho y a gusto: ¡te llena de oxígeno!

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Durante el día bostezamos en más de una ocasión pero ¿te has parado a pensar alguna vez lo que implica el bostezo?

Muchos ejercicios respiratorios y estiramientos desencadenan bostezos. Bostezar en la vida pública se ve como un acto poco afortunado, por no decir grosero, por lo que se suele esconder tras la mano o incluso se evita.

El porqué de los bostezos y lo que desencadena en nuestro organismo es algo que la ciencia no ha acabado de desentrañar del todo, de ahí que en la actualidad hayan distintas teorías.

 

Creemos que el bostezo es síntoma de aburrimiento, cansancio, sueño o hambre. Sin embargo, el bostezo no es un reflejo, no es una reacción a un determinado estímulo. Y sabemos que incluso los fetos bostezan en el vientre materno.

Hoy en día se sabe que gracias al bostezo se activan distintas áreas cerebrales y que se vierten neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. El primero ayuda a experimentar una sensación de serenidad, paz interior y satisfacción, frena la agresividad, el miedo, la pesadumbre y la sensación de hambre. La dopamina es el neurotransmisor que te lleva a la acción y te hace sentir que puedes.

Se considera que bostezar, junto con reír y llorar, favorece las asimilación de las vivencias dolorosas. También hay datos que indican que ayuda a reducir el estrés: puedes ver como muchos deportistas bostezan antes de empezar una competición deportiva.

Independientemente de lo que la ciencia sea capaz de descubrir en un futuro, una cosa es segura: bostezar nos aporta un extra de oxígeno, relaja la mandíbula, que muy a menudo está en tensión, y con ello ayuda a relajar todo el cuerpo.

 

Ejercicio

Siéntate en una silla y empieza a estirarte y desperezarte y a bostezar si te apetece.

Abre ligeramente la boca, inspira y deja que el bostezo vaya llegando poco a poco, deja que la mandíbula se relaje y la boca se abra cada vez más.

Cuando notes el pulmón bien lleno de aire expúlsalo con un “¡haaa!” más o menos sonoro.

Espera a que el próximo bostezo se produzca; cuando lo notes, abre la boca aún más que en el bostezo anterior.

Al tercer bostezo estira los brazos bien arriba, y al espirar encuentra otra posición para estirarte o coloca las manos sobre los muslos; en el siguiente bostezo estira las piernas y al espirar.

Ser consciente de la propia respiración es el primer paso para entender que somos parte de un todo mucho más grande

Cuando inspiramos hacemos nuestro lo que los árboles expulsan. Lo que nosotros espiramos es lo que toman los árboles. Nosotros inspiramos el aire que otras personas y animales han espirado. De esta manera, con la respiración estamos enlazados con los demás.

Gracias a la respiración consciente, nos hacemos más sensibles, también hacia la vida que nos rodea, y seremos más conscientes de la necesidad de protegerla y preservarla.

Bostezar demasiado

Bostezar no tiene nada de malo. Es un reacción normal y natural del organismo. Sin embargo, algunas enfermedades pueden provocar un bostezo excesivo. Si los bostezos van acompañado de somnolencia aunque has dormido las horas suficiente, o te parece que bostezas mucho, de manera inexplicable, vale la pena que lo consultes con el médico, sobre todo si tienes algún otro síntoma (dolor, mareos, etc).

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