Aver aves, aprender biodiversidad en los parques urbanos

28.12.2012
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Iniciativa de educación ambiental urbana en la Comunidad de Madrid con las aves como protagonistas.

Javier Rico, responsable de Aver Aves, con un grupo de escolares.

La relación de las personas con la naturaleza depende en gran medida del vínculo directo que establecen con el medio natural durante su infancia. En ese sentido, puede parecer que los niños que crecen en las ciudades están en clara desventaja, pues la naturaleza solo la disfrutan de vez en cuando y la estudian básicamente en los libros. Pero lo cierto es que en las ciudades también hay un entorno natural por descubrir, cuya biodiversidad desconocen la gran mayoría de los urbanitas.

El reciente proyecto de educación ambiental Aver Aves convierte los parques y jardines más cercanos a los centros escolares de Madrid en aulas al aire libre en las que observar y reconocer a decenas de especies diferentes. La intención es que, con las aves como señuelo, los escolares valoren la biodiversidad urbana, aprendan a cuidarla y, con el conocimiento adquirido, disfruten más de sus paseos por las zonas verdes de las ciudades.

 

Aver Aves es una iniciativa de Javier Rico, periodista especializado en medio ambiente y biodiversidad con más de veinte años de trayectoria en este campo, y a quien preguntamos desde El Correo del Sol más detalles sobre este interesante proyecto educativo.

¿Por qué habéis elegido los parques de la ciudad en vez de excursiones a la sierra?
Porque queremos demostrar que en las ciudades habita y crece una biodiversidad tan necesaria de conocer y proteger como la de las sierras, bosques y ríos. Nuestros pulmones verdes no están solo en la Amazonia o las selvas del Congo, sino en los parques y jardines de nuestras ciudades. Sin los millones de plantas y animales que albergan, tendríamos una existencia muy complicada. Por otro lado, los mayores se quedarán sin la excusa de pensar en recorrer muchos kilómetros para llevar a la familia a disfrutar de la biodiversidad. Los más peques de la casa, tras pasar una mañana con Aver Aves, les dirán que conocen un sitio al lado de casa donde crecen robles y madroños, cantan mirlos y petirrojos, pescan gaviotas y cormoranes y hacen sus casas los pájaros carpinteros.

¿A grupos de qué edades os dirigís?
Principalmente a alumnos y alumnas de quinto y sexto de primaria y primero y segundo de secundaria, aunque, dependiendo del parecer y recomendaciones de los profesores o el departamento correspondiente (Conocimiento del Medio, Biología, Ciencias Naturales…), se puede ampliar a otro cursos.

¿Aproximadamente cuántas especies diferentes pueden ver los niños con facilidad en estas rutas ornitológicas y cuáles les causan más alborozo?
La media está en unas quince a veinte. Se pueden ver más, pero el recorrido en grupo y las inevitables carreras y algunos gritos impiden que determinadas aves se dejen ver u oír. Una de las enseñanzas que hemos sacado de las primeras rutas (porque nosotros también aprendemos mucho de ellos) es que cualquier ave que aprenden a identificar por primera vez ya supone un descubrimiento de extraordinario nivel para ellos. Y aquí entran los mirlos comunes (maravillados por verles claramente con los prismáticos el amarillo del pico y el anillo ocular), los petirrojos (les encanta el pecho rojizo-anaranjado) o carboneros y herrerillos (por sus tonos amarillos, azules, negros y sus acrobacias en las ramas).

¿Entienden los responsables de las escuelas y los padres la importancia de vivir la experiencia al aire libre o encontráis muchas reticencias?
Hasta ahora el proyecto lo han recibido de forma muy positiva buena parte del profesado y los propios alumnos y alumnas, que cuando se enteran de que compañeros y amigos suyos han estado con Aver Aves piden que los apunten también a ellos. Tenemos que llegar más y mejor a madres y padres, porque, debido a la deformación materialista y la escasa cultura birdwatching que tenemos, cuesta mucho entender que “el simple parque de toda la vida” que hay al lado de casa da para un jugoso recorrido en busca de su biodiversidad. A veces cuestionan pagar por ello (incluso algunos profes) cuando sin rechistar dan el doble de dinero por ir a un circo, donde encima utilizan animales.

¿Qué parques visitáis?
Hemos comenzado por el Retiro, pero hemos hablado con escuelas e institutos interesados en otros recorridos. Lo que hacemos en estos casos es buscar el parque más cercano a los centros (si no lo conocemos), visitarlo y saber de antemano con qué especies nos vamos a encontrar seguro. Así, están previstas rutas por los parques del Cerro del Tío Pío y Azorín en Vallecas, Cuña Verde y Parque Aluche en Latina, Lineal del Arroyo Butarque en Leganés y Las Cruces y Pinar de San José en Carabanchel.

¿Conocéis experiencias educativas similares en otras ciudades?
Hay experiencias de este tipo pero centradas principalmente en los fines de semana y para familias. Sobre todo, destacan los centros de educación ambiental, tanto de áreas urbanas como de espacios protegidos. En el ámbito de las ONG conocemos iniciativas de SEO/BirdLife y el Instituto Jane Goodall (el programa Biodiverciudad), pero están centradas en fines de semana y períodos vacacionales.

Y la pregunta del millón: ¿cómo conseguís que estén en silencio tantos niños juntos?
Imposible, al menos durante el total de las tres horas que dura el recorrido. Es difícil refrenar la tremenda ilusión que les hace descubrir e identificar por ellos mismos a un petirrojo o una cotorra argentina. Salen corriendo y gritando para mostrarnos su hallazgo y el ave huye antes de lo previsto. Afortunadamente, las aves urbanas están más acostumbradas al bullicio y con alejarse un poco del grupo que se les viene encima ya se ven seguras. Para eso vamos bien equipados con prismáticos y telescopios, otro elemento importante de las rutas, ya que aprenden a manejarlos y captar como si tuvieran en la mano a ejemplares que están a veinte o treinta metros.

Contacto de Aver Aves: venteaveraves@gmail.com
Teléfono: 617 47 80 17
Blog: www.averaves.wordpress.com




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