¿Qué es la macrobiótica?

27.11.2012
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Es un modelo de alimentación y también una terapia y un estilo de vida.

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Fundador de un estilo de vida


El padre de la macrobiótica fue el japonés George Ohsawa, que la difundió por el mundo a partir de la década de 1930. Para desarrollarla se basó en la milenaria filosofía del yin y el yang, las energías opuestas y complementarias que gobiernan el funcionamiento del Universo. Según la medicina oriental, el bienestar depende del equilibrio entre estas energías dentro del organismo. Como unos alimentos son más yin y otros más yang, la alimentación puede convertirse en una herramienta fundamental para cuidar la salud.

 

La macrobiótica, como camino hacia la salud y la longevidad, es una práctica universal, seguida por grupos diversos de personas en todos los rincones del planeta. De la misma manera que en el mundo existen distintos modelos de alimentación y estilos de vida orientados a vivir más años, la macrobiótica entiende que los consejos dietéticos y de comportamiento para alcanzar la salud deben ajustarse a cada individuo. 

La mayoría de personas desconocen o tienen una idea equivocada sobre la macrobiótica. Algunas la consideran como una serie de normas en relación con la alimentación. Otras la ven como una dieta para curar el cáncer o enfermedades graves. Ambas ideas se pierden el contexto mayor. Todas las culturas tradicionales han creado una comprensión de los principios de la salud y la felicidad como consecuencia de su estrecho contacto con la naturaleza y el Camino Macrobiótico es una aproximación más. 

La macrobiótica actual ofrece una enseñanza sobre cómo crear armonía y salud aplicando los principios del equilibrio al modo de vivir moderno. Como en todos los aspectos de la vida, la educación en el elemento más importante. La macrobiótica moderna muestra cómo aplicar los principios de equilibrio en los menús diarios, los hábitos cotidianos, la comprensión de la salud, de la enfermedad en general y de algunas dolencias particulares, las relaciones personales, la familia, la comunidad y la sociedad. 

Personas de todo el mundo tratan de entender y aplicar la macrobiótica a través de tres aspectos: el poder de los alimentos, el estilo de vida y las terapias sanadoras. 

Para curar se recomiendan alimentos específicos en función de las características individuales del paciente. El objetivo es ayudar al cuerpo a recuperar el equilibrio fortaleciendo el sistema inmunitario y la salud general. Un consejero macrobiótico experimentado y con la formación adecuada puede hacer ese tipo de recomendaciones, teniendo en cuenta tanto los métodos de diagnóstico occidentales como los orientales, así como la información recibida de los clientes. Esta combinación determinará las recomendaciones del consejero en cuanto a dieta individual, estilo de vida y terapias.   

En general, se aconseja a todos los clientes que consuman alimentos y productos libres de agentes químicos, ingredientes artificiales, plaguicidas y fármacos. Asimismo debieran evitarse las bebidas estimulantes, el azúcar, la harina blanca y los alimentos refinados o muy procesados en general.  

Se introducen en la dieta cereales y pastas integrales, hortalizas, legumbres, condimentos naturales y pickles, frutos secos, semillas, infusiones, café en grano y otros alimentos naturales y enteros. El consumo de pescado y otros alimentos de origen animal es un asunto que se deja a la elección personal, pero en cualquier caso debieran ser de producción ecológica o captura en libertad. Las personas que siguen una dieta vegana –sin alimentos de origen animal– debieran recurrir a los suplementos para evitar deficiencias nutritivas. Por otra parte, las comidas son preparadas teniendo en cuenta el efecto sobre el equilibrio de los métodos de cocción, la cantidad y la calidad de los alimentos seleccionados.  

Alimentarse de manera armónica con el medio es un aspecto importante de la comprensión macrobiótica. Esto quiere decir que los alimentos se eligen de acuerdo con la temporada y con las características personales. En pocas palabras, en invierno son necesarios alimentos que calientan y en verano hay que incluir algunos que enfrían. La primavera y el otoño son periodos de transición en que los alimentos se eligen para preparar el organismo ante la llegada del verano o del vierno, cuando las condiciones meteorológicas son extremas.  

Las prácticas que se relacionan con el entorno son importantes. Se intenta diseñar una dieta sostenible que tenga en cuenta el impacto de los alimentos desde la granja a la mesa. La preferencia por los métodos de producción ecológicos, sostenibles y humanitarios, así como la eliminación de los alimentos industriales muy procesados son elecciones que contribuyen a la reducción de la contaminación y de la crueldad animal.

Alimentos característicos de la macrobiótica

Los macrobióticos utilizan los llamados “alimentos específicos” que reúnen ciertas cualidades terapéuticas y nutricionales. A menudo son productos de origen japonés aunque cada vez más se elaboran también en Occidente.

AGUATURMA. Es un tubérculo no feculento, con textura pastosa y sabor a fondo de alcachofa.

ARROCES DULCE Y GLUTINOSO. Son variedades de arroz, siempre en versión integral.

AZUKIS. Es una judía japonesa, próxima a la soja, muy rica en minerales, alta digestibilidad y propiedades depurativas.

BELUGA. Es una variedad de lentejas pequeñas, negras y brillantes. Aportan proteínas y minerales.

CONCENTRADO DE ÁGAVE, MELAZAS, SIROPE DE MANZANA y STEVIA. Son alternativas al azúcar, endulzantes naturales muy asimilables que no acidifican el organismo.

GOMASIO. La mezcla de sésamo tostado y sal gris se utiliza a modo de sal.

HIZIKI. Alga de fácil utilización, de sabor suave y agradable aspecto. Aporta una dosis extra de calcio en una dieta que renuncia a los productos lácteos. 

KUZU. Polvo de raíz de loto con propiedades dietéticas y poder espesante en caliente.

MIJO. Un cereal rico en hierro, muy importante en macrobiótica debido a que sus energías yin y yang están equilibridas.

MISO. Pasta fermentada de soja, arroz o cebada. Se emplea para hacer caldos.

PANISSES. Preparado a base de harina de garbanzo y agua. Se corta a rebanadas de 5mm. de grueso y se fríe.

SAL GRIS. Sal marina extraída del agua de mar por evaporación, sin ningún tratamiento de refinado. 

TAMARI. Salsa de soja fermentada. 

UMEBOSHI. Una variedad de ciruela japonesa fermentada. Corrige la acidez del organismo.

Sobre el autor
John Kozinski es profesor en el Kushi Institute de Becket, Massachusetts (Estados Unidos) desde 1986, consejero macrobiótico y terapeuta experto en diagnóstico oriental, con formación en shiatsu y chi kung. En su práctica terapéutica incorpora lo mejor de las medicinas de oriente y occidente. Su página web es www.macrobiotic.com.