Guía para elegir una sillita de bici infantil

7.5.20123
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Antes de adquirir un modelo es necesario comprobar si es seguro.

En ocasiones, para sentirse libre son suficientes pequeñas cosas, como sentarse con un niño en la bicicleta y salir a dar un paseo. Adulto y pequeño gozan de la fluidez y ligereza del movimiento, en comparación con los aparatosos cochecitos infantiles o con el pesado y contaminante tráfico motorizado. Parece que otra forma de vivir en este mundo es posible. Todo es ideal hasta que nos fijamos en la calidad de las sillas infantiles: muchas dejan bastante desear desde el punto de vista de los materiales y de la seguridad.

No todos los modelos de bicicleta están diseñados para montar sin problemas una sillita infantil. La mayoría sólo se dejan montar en tubos redondos y no demasiado gruesos. Las bicicletas con hidráulicos en la rueda trasera tampoco lo permiten. Por eso antes de adquirir una silla es necesario asegurarse de que se podrá instalar en la bicicleta. Pero más allá de este detalle y de consideraciones estéticas, lo importante es fijarse en si la silla es segura.

 

La mayoría de modelos está supuestamente diseñada para soportar hasta 22 kilogramos de peso. Es, por tanto, una responsabilidad de los padres no superar este límite. No obstante, la realidad es que el consumidor no puede fiarse demasiado. Pruebas independientes han demostrado que muchos modelos no aguantan un uso normal. Los enganches metálicos pueden partirse, quedando la silla sujeta únicamente por cubiertas de plástico que si también se rompieran dejarían caer la silla y el niño, lo que significaría un accidente potencialmente muy grave. Por tanto, hay que comparar el calibre de los tornillos en los modelos que nos interesen.

En otras sillas el problema es la amortiguación. Es confortable, pero si es excesiva influye negativamente sobre la conducción de la bicicleta.

Otro problema detectado es la debilidad en los laterales de algunas sillitas. Ceden ante el peso del niño y en los giros puede provocar el desequilibrio del conductor. En consecuencia, al elegir un modelo hay que comprobar la rigidez de los laterales.

Diseño y seguridad

Aspectos añadidos a los que debemos prestar atención son la altura del respaldo –debe quedar por encima de la parte alta de la cabeza del niño– y de los reposapiés, que deben poder adaptarse perfectamente a la altura del niño.

En algunos casos las instrucciones dejan bastante que desear: la explicación del montaje es breve y confusa y no ofrecen consejos de seguridad. Por ello, vale la pena preguntar en la tienda si realizan un primer montaje sobre la bicicleta. 

Es finalmente importante que se tomen medidas extra de seguridad. Por supuesto, el niño debe llevar casco. La bicicleta debe contar una doble pata de cabra y un estabilizador de la rueda delantera. Los pies del niño deben quedar asegurados en el espacio que tienen reservado. Y no hay que colgar mochilas tras el respaldo, porque retrasa el centro de gravedad de la bici y la pérdida de equilibrio es mucho más probable.

Remolques y sillas delanteras

Los expertos opinan que los remolques para uno o dos niños son más seguros  que las sillas individuales. Lo demuestran las pruebas de accidente: aunque la bicicleta pierda el equilibrio, el remolque no suele volcar. Señalan que no conviene añadir bolsas al remolque. Para llevar bultos es mejor utilizar un cesto delante del manillar o bandoleras en la rueda delantera.

Las sillitas delanteras están pensadas para los niños más pequeños. Su carga máxima es de 15 kilogramos e influyen menos en la conducción porque no desplazan significativamente el centro de gravedad. Sin embargo, pueden distraer al conductor y le obligan a pedalear con las piernas más abiertas.

El mejor asiento infantil de bicicleta

Siempre es una buena opción dejarse asesorar por un experto en la tienda, sobre todo para montar sillas especiales y para saber si el freno de nuestra bicicleta es suficiente para usarse con dos personas. Otros puntos importantes son:

El niño debe poderse sentar cómodamente en la silla, de ahí que sea importante llevárselo a la hora de comprarla.

Es importante que tenga un protector de radios generoso y un respaldo regulable en altura, que proteja en caso de caídas.

Con las sillas para bicics sin portaequipajes el niño está sentado “suspendido” y recibe menos vibraciones y golpes que con una fijación en el portaequipajes.

 Debe ofrecer reposapiés ajustables a la altura del niño.

 Es necesaria una pata de cabra doble para mantener la bicicleta más fija y aguantarla mejor a la hora de fijar el niño a la silla.

Arneses de seguridad de 3 o 5 puntos de fijación. 

 Conviene que el respaldo sea reclinable por si el niño se duerme durante el trayecto.

Todos los sitios en los que el niño se podría engancharse deben quedar cubiertos.

Nunca se debe olvidar un buen casco homologado que ajuste perfectamente.

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