10 buenas razones para hacerse vegano

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Si no estás seguro de cambiar definitivamente tus hábitos alimentarios y de estilo de vida, aquí te ofrecemos unas cuantas razones.  

1. Es cardiosaludable

Los hechos son incuestionables. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte tanto en mujeres como en hombres. Estudios riguros han probado que la dieta vegana es buena para la salud del corazón. La Asociación Americana del Corazón apoya que la dieta vegana equilibrada es baja en grasas y no aporta colesterol, lo que reduce el riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria, hipertensión arterial y obesidad. Aún más, los estudios muestra que una dieta vegana rica en cereales integrales, frutas y hortalizas puede prevenir y revertir las enfermedades cardiacas. Millones de vidas se salvarían cada año si todo el mundo adoptara una dieta vegana nutritiva. 

 

2. Es anticancerígena

El cáncer es la segunda causa de muerte. Como las enfermedades cardiovasculares, la mayoría de cánceres pueden ser prevenidos gracias a la dieta vegana. Las frutas frescas y hortalizas poseen cantidades inmensas de sustancias anticancerígenas que están llevando a la comunidad científica hacia la investigación de las ventajas de la dieta a base de vegetales. 

3. Te mantiene en tu peso ideal

Mantenerse en un rango de peso saludables es mucho más fácil con una dieta vegana. Como la mayoría de alimentos vegetales son naturalmente bajos en grasas, un vegano como menos grasa total y muy poca grasa saturada. Una dieta vegana bien diseñada resulta de ayuda para luchar contra el sobrepeso y la obesidad porque aporta las calorías justas, pero con abundancia de nutrientes. Una dieta vegana equilibrada es rica en hortalizas, frutas, semillas, cereales y legumbres. Todos estos alimentos son ricos en fibra que resulta saciante. Por tanto es la dieta más adecuada para combatir el hambre. La fibra, además, favorece el tránsito intestinal y la eliminación de sustancias potencialmente dañinas. 

4. Tiene una huella de carbono baja

No es cierto que cualquier alimento vegetal sea más sostenible que uno animal. Por ejemplo, un superalimento proteínico importado de Australia es menos sostenible que la carne de pollo o conejo criada en el entorno. Sin embargo, en general, como modelo dietético, la alimentación vegana basada en productos cercanos es mucho más ecológica que la dieta omnívara que sigue la mayoría de la población. La producción de alimentos vegetales requiere menos gasto de agua y combustible que la de productos cárnicos. Por otra parte, al elegir productos de proximidad se reducen los gastos en transporte y frigoríficos.

Que la dieta vegana –basada en productos naturales de proximidad– sea la más sostenible quiere decir que es la más adecuada para luchar contra el cambio climático.  

5. Es respetuosa con los animales que sienten

Mahatma Gandhi dijo: "En mi opinión, la vida de un cordero no es menos preciosa que la de un ser humano.  is credited with saying “To my mind, the life of a lamb is no less precious than that of a human being. No sería capaz de sacrificar la vida de un cordero para el beneficio de un cuerpo humano". Al no esclavizar ni quitar la vida a los animales, los veganos permiten que todas las criaturas continúen con su curso de vida natural. Los veganos no creen que los seres humanos sean seres superiores que puedan disponer de la vida de los demás. 

6. Proporciona una nutrición excelente

Los vegetales frescos están llenos de fitoquímicos, minerales, vitaminas, enzimas y fibra. Son factores nutricionales y protectores que escasean en las desequilibradas dietas basadas en productos cárnicos e industriales y cereales refinados. Pueden detener y revertir los problemas de salud que se desarrollan a lo largo de años de mala alimentación, como las enfermedades cardiovasculares y la obesidad. 

Una dieta vegana que incluys la suficiente variedad de alimentos proporciona proteínas, grasas sanas e hidratos de carbono de absorción lenta. Estos macronutrientes garantizan la regeneración de los tejido y la producción de energía. Además ofrece cantidades por encima de los requerimientos mínimos de todos los micronutrientes (con excepción de la vitamina B12, que debe ser suplementada). 

7. Protege los recursos naturales

La ganadería consume demasiada agua, contribuye a la deforestación y erosiona la capa superficiel y fértil de la tierra que es el componente básico de los ecosistemas sanos. Es decir, es una amenaza para la biodiversidad y para la salud de los entornos. Esto es lo mismo que decir que es una amenaza para la salud de la humanidad. Por tanto, optar por una dieta vegana es un compromiso con el futuro del planeta y de la humanidad. 

8. Asegura la alimentación de todos los seres humanos

La alimentación a base de vegetales es la más justa porque es la que mejor permite que todos los seres humanos tengan acceso a una nutrición suficiente. La razón es muy sencilla: con las plantas necesarias para alimentar una pieza de ganado (se come 1/3 de la producción agrícola mundial) se pueden alimentar varias personas. Los más de 900 millones de personas desnutridas que a duras penas sobreviven podrían alimentarse dignamente si todos optáramos por una dieta vegana (y por relaciones sociales más justas). 

9. Es una alimentación menos contaminada con pesticidas y drogas

Los productos alimentarios de origen animal –carne, huevos, leche–, elaborados con métodos industriales modernos, llegan a menudo a los platos con restos de antibióticos y otros medicamentos y sustancias químicas utilizadas en las granjas. Los animales son criados en condiciones de hacinamiento que lleva a un consumo habitual de antibióticos. En el caso de los pescados, los grasos pueden estar contaminados con mercurio. 

10. Es un ahorro

Una cantidad determinada de proteínas de origen vegetal es más barata que la misma cantidad en un producto de origen animal. Las legumbres y los cereales integrales son baratos, y los alimentos frescos y naturales son más baratos que los elaborados que constituyen la mayor parte de la dieta mayoritaria. Es cierto que los productos ecológicos son más caros, pero se pueden conseguir a mejor precio a través de las cooperativas de consumo. Por otra parte, siempre es posible cultivar uno mismo una parte de los alimentos, ya sea en un pequeño trozo de tierra, en la terra o en un huerto comunitario.

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