Simplicidad para disfrutar de la vida

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A medida que la economía se desmorona, la gente se ve obligada a dejar atrás el consumismo y acercarse a los demás.

La felicidad está en el disfrute de la vida, no en las posesiones.

Me siento agradecido por lo que soy y por lo que tengo. Daría las gracias eternamente. Es sorprendente cómo se puede estar satisfecho sin nada definitivo, solo con un sentido de la existencia. Mi respiración me resulta agradable. Me río cuando pienso en mis vagas e indefinidas riquezas. Mi ‘banco’ nunca podrá agotarlas, porque mi riqueza no está basada en las posesiones, sino en el disfrute de la vida.
Henry David Thoreau

Durante muchos años he hablado sobre la antigua filosofía de la “simplicidad voluntaria”, una visión de la vida que te lleva a “vivir de forma deliberada”, según las palabras de Thoreau. Se basa en elegir de forma consciente para buscar el bienestar de las personas y del planeta, en especial, consumiendo menos.

Llegados a un determinado punto, el hecho de tener más dinero no aumenta la felicidad

 

La idea de la simplicidad ha cautivado a mucha gente, pero a lo largo de los años la pregunta que me han hecho con más frecuencia es: “¿De qué trata ese asunto en el que estás involucrada, el movimiento de la autoprivación?” ¡Autoprivación! ¡Mirad las palabras de Thoreau! “Mi riqueza no está basada en las posesiones, sino en el disfrute de la vida”. ¡La simplicidad te hará más feliz! Pero la mayoría de las personas están confundidas sobre el tema de la felicidad. Creen firmemente que si eres rico eres feliz, por eso siguen devaluando sus vidas buscando la riqueza. ¿Cómo podemos ayudar a la gente para que se dé cuenta de la verdad?

Las nuevas investigaciones sobre la felicidad nos pueden ayudar. En los últimos años se ha estudiado mucho el tema y las conclusiones son claras. Llegados a un determinado punto, el hecho de tener más dinero no aumenta la felicidad. ¿Qué es lo que hace que la gente sea feliz? ¡Los lazos sociales!

Y, de hecho, un exceso de dinero puede hacer que seas menos feliz. Las investigaciones que recogen Wilkinson y Pickett en su extraordinario libro The Spirit Level: Why Equality is Better for Everyone (El nivel espiritual: Por qué la igualdad es mejor para todos) demuestran que las desigualdades económicas están relacionadas con una disminución de la esperanza de vida y un aumento de las enfermedades mentales, así como de la obesidad y los embarazos en adolescentes. ¿Por qué? Porque las desigualdades económicas minan la cohesión social. Crean una sociedad basada en el “estás solo” en lugar de una cultura del bien común.

Me he dado cuenta de que, para vencer las connotaciones negativas, nuestra visión de la simplicidad se debe centrar en mantener a la gente unida en una comunidad feliz. La felicidad ha ido disminuyendo a medida que los lazos sociales se han reducido. Las depresiones van en aumento y la gente prefiere que el médico le recete una pastilla en lugar de hacer nuevos amigos. De hecho, muchas personas ni siquiera reconocen que están solas porque no entienden la importancia de los amigos, la familia y la comunidad. Se sienten mal, pero no saben por qué. Así que se van al centro comercial o encienden la televisión y acaban sintiéndose todavía peor.

La gente disfruta de la acción colectiva, de unirse con otras personas para marcar la diferencia

Irónicamente, es posible que la crisis económica esté ayudando a que la gente cambie. El consumismo siempre se ha basado en una idea falsa de independencia y competición: todo el mundo debe tener sus propias cosas y esas cosas deben ser mejores que las de los demás. Al final, las personas acaban rotas y sienten que no están a la altura.

A medida que la economía se desmorona, la gente se ve obligada a dejar atrás el consumismo y acercarse a los demás. El nuevo movimiento de la “economía compartida” o “consumo colaborativo” hace que la gente comparta, intercambie, recurra al trueque o alquile sus propiedades, su coche, su ropa o incluso una habitación. Y muchas de estas transacciones conllevan encuentros cara a cara. Es posible que el intercambio se acuerde a través de internet, pero luego las personas suelen quedar, con lo que se crean lazos sociales.

Y, por supuesto, movimientos como Transition o Occupy también están contribuyendo a que la gente se una. No creo que las personas que participan en estos movimientos hablen de simplicidad, pero la están practicando: Occupy denuncia las desigualdades económicas y Transition lucha contra el cambio climático.

La gente disfruta de la acción colectiva, de unirse con otras personas para marcar la diferencia, creando una comunidad feliz. La “simplicidad voluntaria” siempre ha tratado de distinguir lo que es importante de lo que importa: al quitar lo que es innecesario, aparece lo que es esencial. Y, por supuesto, lo que es esencial es salvar la Tierra y a sus criaturas, lo que significa mantenerlas unidas y que se preocupen unas de las otras.