Plan para reducir gastos

11.7.2013
0 comentarios

La crisis es una oportunidad para cambiar la relación con el dinero y experimentar con otra forma de vivir menos materialista.

Medidas para ahorrar 5.000 euros al año.

N o hay mal que por bien no venga. La crisis financiera mundial y la necesidad de tomar medidas urgentes contra el cambio climático, exigen que reduzcamos nuestro gasto económico. Pero no debe tratarse de una triste obligación. Es una oportunidad para cambiar la relación con el dinero y experimentar con otra forma de vivir menos materialista y, por lo tanto, más plena y satisfactoria.

Podemos introducir cambios en nuestro estilo de vida para gastar menos, ahorrar más y liberar tiempo y energía para dedicarlos a la familia, los amigos, las aficiones, la vida espiritual o el servicio a la sociedad. Para hacer estos cambios, tenemos que registrar el dinero que ingresamos y hasta el último céntimo de lo que gastamos en comida, vivienda, transporte, ocio…

 

También es necesario hacer inventario de todos los artículos que poseemos y asignarles un valor monetario. Así descubrimos qué cantidad de tiempo —y de energía vital— gastamos para obtener todo lo que consumimos. A continuación, valoramos si nuestros hábitos se corresponden con los valores personales.

Pocas personas son conscientes de cómo han llegado a gastar tanto. Para la mayoría, es el resultado de una escalada que comenzó al conseguir los primeros ingresos o incluso antes. Ahora se trata de descubrir el punto en que ya tenemos suficientes bienes materiales. A partir de este punto, los meros objetos o entretenimientos ya no nos interesan y preferimos dedicar nuestras energías a los proyectos vitales que dan sentido a la vida

  
 
  
DOS LIBROS
RECOMENDABLES

  LA BOLSA O LA VIDA
De Joe Dominguz y Vicky Robin.
Ed. Penguin Books
   
  SIMPLICIDAD RADICAL
De Jim Merkel
Ed. Fundación Terra.

Primeros pasos

El primer paso consiste literalmente en saldar cuentas con el pasado. Hay que calcular cuál es nuestro patrimonio neto. A la cantidad resultante, le restaremos las deudas para averiguar lo que tenemos realmente.

A continuación, calcularemos cuánto dinero estamos ganando realmente. Por un lado, sumaremos los ingresos; por otro, todos los gastos y, finalmente, el tiempo que dedicamos a cada cosa, incluyendo los desplazamientos, las comidas fuera de casa y el cuidado de los niños. El objetivo es saber realmente cuánta energía y tiempo nos cuesta lo que ganamos cada hora.

Para hacer un cálculo exacto, es necesario que durante varios meses controlemos cada céntimo que entra y sale de nuestra vida, apuntando a qué artículo corresponde.

Tras los cálculos, ha llegado el momento de hacerse algunas preguntas esenciales. Pensando en cada uno de los bienes pagados, nos cuestionaremos:

¿He recibido una satisfacción proporcional a la energía vital invertida? En la larga lista de nuestros gastos mensuales, podemos colocar un signo positivo (+) o negativo (-) al lado de cada artículo.

¿Es coherente este gasto concreto de energía y dinero con mis valores personales y mi propósito en la vida?

El objetivo de las preguntas es clarificar conceptos sobre ganancias reales, gastos, objetivo vital, realización personal y coherencia con el fin de descubrir cuánto es suficiente para nosotros.

Empezando a elegir

Quizá no sea posible prescindir inmediatamente de todo lo que no parezca necesario, pero se puede establecer un plan gradual. Si es el caso, este plan tiene que ser consensuado por todos los miembros de la familia.

El plan debe proponer las medidas que hay que tomar y fijar unos plazos. Es probable que la propuesta requiera aprender nuevas habilidades. Por ejemplo, se puede decidir que un pequeño huerto constituye una actividad interesante y económica, pero hace falta conocer los rudimentos de la agricultura.

No todas las medidas que permiten un ahorro significativo son complicadas ni deben aplazarse. Si las tablas muestran que tenemos un gasto exagerado de agua, podemos empezar por revisar la instalación —a menudo hay pérdidas que pasan desapercibidas.

La lista de pequeñas cosas que se pueden hacer para eliminar gastos es demasiado larga para enumerarla. Más interesante es centrarnos en las posibilidades de ahorro, teniendo en cuenta que, a menudo, las mejores decisiones son las que resuelven varios temas. Por ejemplo, una persona que se traslade en coche al trabajo y pague a un gimnasio por hacer ejercicio, podría ir en bicicleta.

Otras decisiones pueden ser más complicadas, como las relacionadas con el puesto de trabajo y con la vivienda. El trabajo puede estar demasiado lejos del domicilio, ser poco rentable o poco satisfactorio. La vivienda quizá sea demasiado grande o cara, o esté mal ubicada. Es responsabilidad de cada persona tomar la decisión que sea más coherente con sus valores y posibilidades.

Muchas veces lo más efectivo es respirar hondo y darse un paseo por la playa para pensar. En cualquier caso, antes de tomar una decisión que se limite al ámbito personal y familiar, vale la pena considerar el gran recurso del ahorrador: compartir.

En el caso de la vivienda, los proyectos compartidos ahorran en alquiler o compra, así como en gastos de mantenimiento, electrodomés ticos, limpieza y alimentación.

En otras ocasiones las dificultades para ahorrar tienen que ver con haberse creído algunos mitos de nuestra cultura. Uno de ellos es que todas las máquinas representan un gran ahorro y una comodidad, sobre todo los últimos modelos.

Ahorro relativo

Las medidas de ahorro deben ser soluciones globales, no sólo individuales. Para un ciudadano del mundo, ahorrar, a veces, es gastar un poco más. Por ejemplo, eligiendo alimentos ecológicos. Pero existen fórmulas que bajan los precios de los productos aparentemente más caros. Por ejemplo, los precios en las cooperativas de consumo ecológico no tienen nada que envidiar a los de las grandes superficies.

Ahorrar no siempre significa reducirlo todo a la mínima expresión. Es obtener lo máximo a partir de lo mínimo o, dicho de otra manera, disfrutar de una gran calidad de vida con un esfuerzo razonable y el impacto ambiental más pequeño posible.

Por otro lado, gastar menos dinero y trabajar menos tiempo tampoco implica una idealización de la miseria. El bienestar es una aspiración legítima del ser humano, pero se trata de buscarlo donde realmente se encuentra, que es en las relaciones personales y en la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales auténticas. 

Guía para ahorrar más de 5.000 euros al año y mantener la calidad de vida

Las siguientes propuestas pueden representar un ahorro de 5.000 euros al año, pero lo más importante es que sirven para vivir de forma más consciente. 

ENERGÍA. El ahorro en el consumo de energía depende en buena medida de que se haga un uso eficiente de los electrodomésticos del hogar. Entre las principales recomendaciones están la de utilizar lavavajillas y lavadora con carga total y optar preferiblemente por programas de agua fría, lo que nos permitirá un ahorro energético de entre el 10 y el 15 por ciento. Otras medidas son elegir electrodomésticos de clase A y eliminar los consumos en stand by. Por otra parte, aislando las ventanas con burletes y cristales dobles se puede reducir la factura de la calefacción y el aire acondicionado un 30%.

CESTA DE LA COMPRA. Antes de salir de casa hay que hacer una lista de lo que se necesita y respetarla a rajatabla. Conviene aprovechar las ofertas de los establecimientos, siempre que estén en la lista y no haya riesgo de que caduquen. Los alimentos más baratos no siempre son de peor calidad que los caros y de marca. En general, los alimentos de temporada son más baratos. 

TRANSPORTE. Si no queda más remedio que utilizar el coche, debemos tener en cuenta que cuanta más velocidad, mayor gasto. Por otra parte, pagar un seguro a todo riesgo no suele ser rentable cuando el coche tiene más de cinco años. Por supuesto, la bicicleta es el medio de transporte más barato y más sano. 

SERVICIOS FINANCIEROS. No sólo hay que elegir la entidad que ofrezca mayor interés por los ahorros y menos comisiones por los servicios. Es importante que nos preocupemos por el grado de ética en la gestión de los ahorros. Conviene también pagar en metálico en lugar de con tarjetas —está demostrado que se gasta mucho menos— y utilizar éstas sólo en los cajeros de la entidad. En España se cobran comisiones abusivas —denunciadas por la Unión Europea— por las operaciones interbancarias.

TELECOMUNICACIONES. ¿Existe una tarifa de internet y telefonía más barata que la que estamos pagando? Vale la pena entretenerse un rato en comparar ofertas para poder elegir la que se adapta mejor a las necesidades personales. Ponerse de acuerdo con algún vecino para compartir wifi con un solo contrato ya empieza a extenderse como práctica habitual. Por muchas razones, el móvil debe utilizarse lo imprescindible. 

CULTURA Y OCIO. Hay que compartir libros, películas y discos entre amigos. Por otra parte, los ayuntamientos y asociaciones suelen organizar muchas actividades gratuitas. 

GASTOS DE SALUD. Antes de recurrir a una terapia, hay que informarse de su eficacia y elegir un profesional válido. Es legítimo preguntarse si el precio que pagamos está justificado por el servicio que se nos ofrece.