Juguetes con alma

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Carmen y Claudia son el alma de Jugar i jugar, mucho más que una tienda de juguetes.

Jugar i Jugar

Carmen y Claudia se han propuesto mirar el mundo con ojos de niño. Son las creadoras de Jugar i Jugar, una tienda online que ofrece juguetes con alma, que acompañan al niño en su proceso de desarrollo, respetando sus ritmos y sus tiempos. Son auténticas expertas en el juego infantil de calidad y les gusta probar los productos antes de incorporarlos a su tienda. Hemos hablado con ellas para saber más sobre el mundo del juego.

¿Cómo nació el proyecto de Jugar i Jugar?
Todo empezó porque cuando fuimos madres nos surgieron muchas inquietudes sobre el desarrollo de los niños. A los tres meses los veíamos jugar y nos preguntábamos si aquello eran juegos o simples reflejos. Empezamos a buscar información, sobre todo sobre cómo se desarrollan los bebés. Conocí un centro que está en Sant Gregori, El Gira-Sol, donde aplican la metodología de la pediatra húngara Emmi Pickler. Fue un gran descubrimiento y lo empezamos a aplicar con nuestros hijos. A partir de aquí se nos abrió todo un mundo relacionado con que los niños se desarrollan jugando y nos muestra por qué jugar es tan importante.

 

Claudia y Carmen (sentada) / PAULA DIETZ RAUBER

De entrada, no pensabais en crear una tienda de juguetes.
Nuestra idea era compartir la información que encontrábamos, hacer una especie de blog. Fuimos a muchas charlas, nos apuntamos a cursos sobre desarrollo… En algún momento, escuchamos una charla de una psicóloga que explicó que el material con el que juegan los niños es importante. En realidad ellos no necesitan juguetes para jugar si tienen un entorno adecuado, pero nosotros socialmente hemos hecho un montaje que nos lleva a tener a los niños encerrados, en pisos pequeños, en la escuela... A cierta edad, ellos saldrían a la calle a jugar solos, pero no pueden porque nosotros tenemos miedo. Tienen que quedarse en casa, necesitas que jueguen y de aquí vienen muchos inventos comerciales sobre lo que los niños pueden necesitar para jugar.

La industria del juguete es muy potente.
Intentan vender muchísimas cosas como buenas, cuando en realidad están afectando al desarrollo de la creatividad. Nosotras queremos que tengan cosas que les permitan desarrollar su imaginación y les acompañen, pero que no les quiten protagonismo. Empezamos a hacer una búsqueda a nivel particular, para nosotras, para familiares o vecinos. Y, como la gente vio que era un proyecto muy chulo, nos animaron a hacer una tienda online.

Hasta hace unos años era muy difícil encontrar el tipo de juegos que ofrecéis vosotras.
Sí, es algo que se tiene que normalizar, ya ha pasado en otros países algo más avanzados que nosotros. Desde las escuelas, por ejemplo, en países como Holanda o Finlandia se les explica a los niños que fabricar cosas de plástico tiene unas implicaciones muy grandes para el planeta. Aquí los niños todavía juegan con juguetes de plástico en la escuela. Es una cosa que se normalizará, pero que seguramente tendrá que nacer en la escuela, que es el punto de referencia de los padres.

¿Créeis que las escuelas ya empiezan a cambiar un poco esta concepción?
Sí, ahora muchas escuelas nos compran material y hemos visto que hay un cambio. Muchas han optado por eliminar por completo el plástico, se pasan a materiales como la madera, cosas poco definidas… Los padres entonces también hacen el cambio, porque se dan cuenta de que tienen cosas muy sofisticadas, con luces y demás, que a los niños casi no les interesan. Tiene que ser una revolución social, poco a poco.

Ahora queremos juguetes que tengan alma y que el niño les pueda sacar mucho partido

Hay quien cree que los juguetes de madera son caros.
A muchos padres esto les echa para atrás, pero en realidad no es cierto. Lo que pasa es que los niños tienen una saturación de juguetes, porque hay muchas cosas muy baratas. La cultura del todo a cien ha entrado en las escuelas, en las casas y en todos los lugares. Los bloques de construcción hechos en una empresa que se preocupa por sus trabajadores, que les paga un sueldo digno, que usa madera de bosques controlados y tintes naturales, tienen un precio, no son caros ni baratos. Si un coche de madera lo comparas con un coche de plástico que se fabrica en grandes series y todos los niños lo tienen exactamente igual, entonces claro que es mucho más caro lo de madera. El problema es que hemos equivocado el concepto. Los juguetes tienen que acompañar un proceso de desarrollo creativo y la imaginación de los niños. Tienen que sentir cariño por los objetos que tienen. Seguramente, en nuestro recuerdo todos tenemos los Playmobil, el Lego, cosas que han sido bien fabricadas, se nota que hay alguien con alma detrás del juguete, pensando en que un niño jugará, no en vender.

¿Cómo escogéis el material que entra en la tienda de Jugar i jugar?
Al principio nos basábamos en lo que les gustaba a nuestros hijos y niños cercanos. Cuando empezamos a hacer talleres, vimos que había cosas que habíamos escogido, por ejemplo siguiendo una pedagogía concreta, que después no iban tan bien. El criterio ha ido cambiando. Al principio éramos muy puristas, queríamos que todo fuera de madera. Ahora queremos juguetes que tengan alma y que el niño les pueda sacar mucho partido.

Lo que encontramos en vuestra tienda no se suele encontrar en otros lugares.
No podemos ofrecer cosas que la gente pueda encontrar fácilmente en otros sitios porque nos es imposible competir con grandes cooperativas. Ellos compran igual 2.000 unidades de una cosa de la que tú puede que solo compres 20. Sus precios no tienen nada que ver. Intentamos salir de esto. Y otro aspecto que nos diferencia es que intentamos probarlo todo. Si es algo muy nuevo, pedimos una muestra, la probamos en casa y decidimos si lo compramos o no. Es decir, intentamos hacer el trabajo que los padres querrían hacer. De aquí viene por ejemplo la idea de alquilar juguetes y también la de compartir nuestra experiencia en talleres. [pagebreak]

Comentabais que los niños tienen una saturación de juguetes.Sí y es muy importante evitarlo. Lo primero que deberíamos preguntarnos es de cuántos juguetes se puede responsabilizar un niño de su edad. Responsabilizarse quiere decir que el niño sabe cuál es el lugar que le corresponde al juguete, puede recogerlo solo y lo puede cuidar. A partir de aquí, hay que ver sus intereses en cada momento e intentar que tenga material que le pueda acompañar en los descubrimientos que está haciendo. Estamos hablando quizás de que un niño puede tener 5-6 juguetes. Cuando lo comentamos en las charlas la gente queda impresionada. Hay quien dice, "claro, es que tengo un niño de 3 años y le pido que recoja 35 juguetes". Cuando se deciden a reducir el número de juguetes, luego nos cuentan cómo han cambiado las cosas en casa. Realmente la saturación no hace que tú te motives a jugar. Al contrario, a los niños les pasa como a nosotros, cuando estás saturado con algo te bloqueas.

Es importante que los niños sepan que a nosotros nos gustan las cosas con las que juegan y que también las cuidamos

Muchos niños a partir de los 7 años se pasan a los juegos electrónicos. ¿Alguna idea para que no se enganchen?
A partir de los 7-8 años lo que necesitan son compañeros de juego y se abren más socialmente cuando tienen un grupo de amigos. También necesitan jugar sin la observación de los padres. Todo lo que pasa en esos ratos es muy importante para el desarrollo de los niños, poder enfadarte con el amigo, reconciliarte sin que tu madre tenga que intervenir, decidir si éste juega o no, si hacemos un equipo y escojo a éste porque es mejor haciendo algo pero también al otro porque es mi amigo… Todas estas decisiones son muy importantes para desarrollarnos como personas y los niños se lo están perdiendo. Un niño de 8 años no puede estar todo el día encerrado, es antinatural. Y las máquinas están hechas con “mala leche”, están pensadas para que te enganches. Tú no eres el protagonista, la protagonista es la pantalla. Los adultos tenemos que revisar nuestros miedos y debemos darles la oportunidad a los niños de cuidarse solos.

¿Creéis que se valora lo suficiente el juego?
El juego está bastante desacreditado. Es lo típico: “déjale esto que, total, es para jugar”. Lo que tú piensas de las cosas con las que juegan es lo que ellos hacen con esas cosas. Si a la hora de recoger sus juguetes o los materiales con los que juega el niño tienes un cajón enorme y lo metes todo mezclado, es que no valoras su juego. No nos permitimos este desorden con otras cosas de la casa, tenemos un lugar para las cucharas, otro para las herramientas, para la ropa de abrigo… Con los juguetes muchas veces nos permitimos el caos. Y el mensaje que reciben los niños es “esto con lo que juego no es importante y, por lo tanto, no hace falta que los cuidemos". En casa todo importa menos lo tuyo, porque lo tenemos de cualquier manera. Es importante que los niños sepan que a nosotros nos gustan las cosas con las que juegan y que también las cuidamos.

¿Conviene que los niños tengan en casa un lugar exclusivo para jugar?
Va en función de la edad. Normalmente los niños juegan donde hay vidilla. A los mayores nos pasa lo mismo, aunque tengamos un cuarto para la plancha, al final siempre acabamos planchando donde está todo el mundo. Los niños no buscan intimidad y un espacio para jugar a solas hasta los 7 años. Antes quieren estar donde se encuentra la familia y compartir el espacio con ellos. En el comedor, igual que tenemos un espacio para nuestros libros, revistas, cosas que son nuestros “juguetes” ellos también necesitan su espacio. Y, si te puedes permitir tener un espacio donde hagan montajes más grandes es perfecto, pero tampoco es necesario.

Para terminar, ¿nos recomedáis algún juguete para estas Navidades?
Ahora tiene mucho éxito todo lo que sirva para hacer cabañas. Hay una época en que los niños construyen muchas cabañas, es un poco el paso previo a querer salir a la calle. Vemos que están allí con las sábanas y las sillas, que preparan unos montajes impresionantes. Hemos buscado materiales que puedan acompañarlos, para que no tengamos todo el comedor ocupado y después pueda quedar todo ordenado. Aparte, tenemos muchos juguetes emblemáticos que se venden igual cada año. Esto nos gusta porque logramos que un juego clásico se mantenga de moda, como por ejemplo el arco iris. Cada año hay muchas familias que lo escogen, es un material que da muchas opciones de juego. Las cocinitas y los básicos de juego simbólico tampoco pasarán nunca de moda.