Los mejores germinados para la salud

14.02.2014
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Presentamos algunos de los mejores brotes y sus características: propiedades nutritivas, sabor y uso en nuestra gastronomía.

Los germinados son un alimento vivo de tantas y extraordinarias propiedades que deberían ser uno de los alimentos estrella en toda cocina, y más especialmente en la de los veganos y vegetarianos. Toda esa fuerza vital que encierran, en forma de enzimas y aminoácidos, la vamos a trasladar a nuestro organismo fortaleciendo nuestras defensas, depurándonos y favoreciendo la asimilación del resto de los alimentos que comamos junto a ellos.

La magia de estas pequeñas semillas y granos es que con tan sólo la ayuda de un poco de agua, calor y luz son capaces de transformarse y multiplicar espectacularmente su nivel de nutrientes con respecto a los de su futuro formato. Se podría decir que son la versión mejorada y aumentada de su cereal, legumbre, semilla, hierba o vegetal.

Presentamos algunos de los mejores brotes, sus características, propiedades nutritivas, sabor y uso en nuestra gastronomía.

 

Son uno de los brotes más completos y ricos en nutrientes, entre los que hay que destacar un 35 % de proteínas con todos sus aminoácidos esenciales.

Son muy remineralizantes y energizantes. Perfectos para deportistas, niños y embarazadas.

Por su sabor suave y fresco, se pueden incorporar a ensaladas de frutas o para rellenar sándwiches y darles un punto más crujiente y jugoso.

Son muy ricos en vitamina A, B2, C y E así como en calcio, hierro, fósforo y potasio.

Son un gran depurador y un buen tónico para la astenia.

Tienen un regusto picante por lo que no hace falta añadir mucha cantidad a las ensaladas o sándwiches.

Quedan muy bien encima de sopas frías (o no muy calientes) para darle un contraste de fuerza y frescura.

Aportan vitamina C, hierro y potasio.

Mejoran considerablemente las ya increíbles propiedades anticancerígenas del vegetal y aportan mucha fibra.

Quedan muy ricos si los incluimos en platos de pasta, combinados con puré de patata o encima del tofu a la plancha o asado.

Rebosan vitaminas A, B1, B2, B3. C, muchos minerales y antocianos.

Por eso es uno de los brotes más rico en antioxidantes y mejores para reforzar el sistema inmunitario.

Se pueden servir sobre rodajas de patata cocida, en una ensalada con manzana y cebolla frita o combinados con lechugas y frutos secos.

Contienen mucha clorofila, proteínas y fibra.

Ricos además en vitamina A, hierro y potasio.

Aportan un sabor suave y dulzón que los hace perfecto para cualquier receta, incluso las dulces.

Tienen un elevado contenido proteico y un amplio abanico de minerales.

Muy útiles para depurar el hígado y abrir el apetito.

Tienen la cualidad de mejorar el olor corporal tras ser digeridos.

Destaca su fuerte sabor y regusto amargo.

Quedan muy bien combinados con otros brotes más suaves en una ensalada de hojas verdes.

Se pueden poner sobre tostaditas untadas con paté vegetal o queso de frutos secos.

Son muy nutritivos, ricos en fibra, hierro y zinc y su proteína es mucho más fácil de digerir que en las lentejas sin germinar.

Gracias a su fibra soluble, que se multiplica por 3 al germinar, es un alimento muy bueno para bajar el colesterol.

Sabor suave y ligeramente dulce. Aunque se pueden comer crudas sin problema (a no ser que tengamos problemas digestivos) quedan más ricas ligeramente salteadas junto a cereales o verduras.

Muy aconsejables para elaborar patés vegetales.

Son unos brotes muy ricos en vitamina C y clorofila.

Perfectos para depurarnos el hígado y reforzar nuestro sistema inmune.

Es uno de los germinados más picantes y por eso hay que tomarlos en pequeñas cantidades o mezclados con otros.

Quedan muy ricos en aliños, sobre verduras al vapor o dentro de un sándwich en lugar de la mostaza en salsa.

Doblan el aporte de calcio que su versión en verdura.

Sirven de estimulante gástrico para abrir el apetito y son perfectos para eliminar líquidos y depurarnos.

Tiene un sabor todavía más picante que el rábano y por eso queda muy bien mezclado con otros brotes más neutros como los de legumbres o cereales.

Podemos combinarlos con remolacha rallada muy fina y hacer una saludable pasta para untar.

Refuerzan el sistema inmunitario por sus múltiples propiedades antioxidantes.

Son unos brotes exquisitos y con un punto picante que combinarán muy bien en todo tipo de ensaladas.

Quedan especialmente bien puestos justo antes de comer sobre pizzas veganas.

Son los brotes más ricos en proteínas (un 40 %).

Perfectos para dietas ya que aportan 30 calorías por 100 gramos frente a las 340 de las habas y, además, sus proteínas son más fáciles de digerir.

Son muy remineralizantes y una buena ayuda para bajar el colesterol malo.

Tienen un sabor fresco y neutro y una textura muy crujiente.

Ideales para todo tipo de platos y especialmente en ensaladas de cereales, y salteados con semillas y verduras.

Son muy completos en su aporte de vitaminas y minerales aunque a diferencia de la soja común aportan la mitad de proteínas.

Contienen todos los aminoácidos esenciales y muchas enzimas digestivas beneficiosas.

Aunque se usen de la misma manera que la soja, su sabor es más delicado.

Conviene quitarles las cáscaras externas antes de comerlos sumergiendo los brotes en agua para que sean más fáciles de digerir por los estómagos delicados.

Al germinar el trigo multiplicamos considerablemente su contenido de vitamina C y E así como sus niveles de calcio, fósforo y magnesio.

Ideal para elaborar una bebida enzimática llamada Rejuvelac y para hacer panes “vivos”.

Unos brotes muy ricos en proteínas, potasio y fósforo.

Apropiados para tratar anemias, regular la presión arterial y estimular el apetito.

Aunque pierdan un poco de propiedades por el calor son excelentes para incluir en la masa de los crepes en lugar de la harina o dentro de salteados rápidos de verduras.

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Sobre la autora
Laura Kohan (@thefoodtherapy) es coaching nutricional, cocinera bío y escritora. Su espíritu emprendedor le ha llevado a viajar por el mundo y a trabajar como cocinera en diferentes situaciones. Es autora de varios libros, como Alimentos saludables para el siglo XXI, Cocina bio de temporada invierno y Cocina bio de temporada verano (N.E.Ed Ediciones). En su blog The Food Therapy, ofrece recetas, consejos y planes semanales, con planes completos y equilibrados, para comer mejor y ser más feliz. Dispone también de una página en Facebook: The Food Therapy.