El "hidrogeno verde" es la energía del futuro cercano

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El hidrogeno es un combustible limpio, inagotable, que además puede servir para almacenar la energía eléctrica producida por el la eólica y la solar. 

El hidrógeno es el combustible que impulsa los cohetes espaciales. Cuando arde, el único subproducto es agua. Ningún gas tóxico. Es, por tanto, un combustible limpio, alternativo al petróleo, apto para los motores de explosión. Pero no se ha utilizado hasta ahora porque su producción implica el consumo de demasiada energía. La electrólisis requiere tanta electricidad que no tenía sentido producir hidrógeno.

Pero la situación está cambiando por dos razones. La primera es que las energías renovables y limpias son capaces de producir un exceso de electricidad. Este exceso se podría acumular en baterías (que no son limpias, pues su fabricación requiere de grandes cantidades de minerales), pero también se puede utilizar para la hidrólisis y almacenar esa electricidad en forma de hidrógeno. La segunda razón es que los sistemas para electrolizar son cada vez más eficientes. Los analistas aseguran que en la próxima década se conseguirá producir hidrógeno por hidrólisis a un precio que lo hará rentable. 

Según la Fundación Naturgy, el hidrógeno será competitivo a partir de 2030 y España puede liderar la producción europea si se impulsan las políticas adecuadas para incentivar la inversión, según el estudio ‘Hidrógeno. Vector energético de una economía descarbonizada’, escrito  por expertos del Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC).

Albert Tarancón, uno de los autores, explica que “cuando se llegue a un coste de en torno a los 2 €/kg, en 2030, el hidrógeno renovable sería competitivo".

Las empresasas que producen energía renovable ya están trabajando con las nuevas tecnologías de hidrólisis. Por ejemplo, el consorcio de empresas que impulsa el proyecto Gigastack planea equipar el parque eólico terrestre Hornsea Two de Ørsted, en Dinamarca, con 100 megavatios de electrolizadores para generar hidrógeno a escala industrial. Este hidrógeno es un combustible muy interesante para las industrias que requieren un combustible de alta densidad energética o altas temperaturas. Una de estas industrias es la aviación y Airbus ya está diseñando aviones capaces de volar con la potencia del hidrógeno. 

"Creo firmemente que el uso del hidrógeno como fuente de energía primaria para aviones comerciales tiene el potencial de reducir significativamente el impacto climático de la aviación", ha asegurado el presidente ejecutivo de Airbus, Guillaume Faury al presentar los tres proyectos de la compañía que pueden revolucionar la aviación en el siglo XXI. 

Recreación virtual de los tres modelos de Airbus que funcionan con hidrógeno

Las inversiones en hidrógeno verde se están multiplicando, sobre todo en los países más avanzados en energías renovables. Australia quiere exportar el hidrógeno que producirá utilizando su abundante energía solar y eólica. Chile tiene planes para el hidrógeno en el árido norte del país, donde la electricidad solar es abundante. China tiene como objetivo poner en circulación un millón de vehículos con pilas de combustible de hidrógeno para 2030.

Proyectos similares están en marcha en Corea del Sur, Malasia, Noruega y los Estados Unidos, donde el estado de California está trabajando para eliminar gradualmente los autobuses de combustibles fósiles en 2040.

Y la estrategia de Hidrógeno 2030 publicada recientemente por la Comisión Europea exige aumentar la capacidad de hidrógeno desde los 0.1 gigavatios actuales hasta 500 gigavatios en 2050.

A principios de este año, la banca Goldman Sachs predijo que el hidrógeno verde alcanzará un mercado de 12 billones de dólares en 2050.