Cronomedicina: los tratamientos son más eficaces si tienen en cuenta los ritmos del cuerpo

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Si conocemos el funcionamiento de los relojes biológicos que gobiernan nuestro organismo, podemos elegir el momento del día más apropiado para tomar las medicinas naturales, los suplementos nutricionales y, cuando son imprescindibles, los fármacos. De esta manera se multiplica su eficacia y se reducen sus efectos secundarios.

Cuando no había luz eléctrica el hombre tenía que adecuar su vida cotidiana a la luz solar y a la oscuridad. Por eso durante la evolución se desarrolló un biorritmo típico de rendimiento durante el día y de descanso nocturno durante la noche. Los órganos y tejidos del cuerpo funcionan de acuerdo con este principio rítmico.

Los microorganismos, las plantas y los animales viven bajo el reino del sol. La incidencia de su luz sobre la Tierra en rotación determina la existencia de un bioritmo en los seres vivos de 24h. Este reloj de 24 horas que regula todas nuestros órganos y funciones corporales se llama ritmo "circadiano" y la disciplina que estudia, cronobiología. La cronomedicina es, por tanto, la aplicación de los conocimientos de la cronobiología al cuidado de la salud. 

El momento correcto lo es todo

La luz y la oscuridad son como un metrónomo para nuestro ritmo diario. El hecho de despertarse y el de quedarse dormido viene regulado por nuestro reloj corporal. La temperatura corporal sube y baja al ritmo alterno del día y la noche. Los niveles de distintas hormonas en la sangre también cambian, como lo hace la sensibilidad del sistema nervioso: el dolor es menos intenso por la noche. El funcionamiento del hígado o la producción de orina en los riñones también varía en función del momento del día. Todos estos ritmos dependen de la existencia en cada una de las células de nuestro cuerpo de genes que controlan su expresión.

Al disminuir la intensidad de la luz por la tarde, cae nuestra temperatura corporal, se forma la hormona del sueño melatonina y nos sentimos somnolientos. Además, la presión arterial y el pulso también se reducen. A la mañana siguiente, las hormonas como el cortisol y la adrenalina se encargan de que el metabolismo vuelva a ponerse en marcha y la presión arterial, el pulso, el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria se incrementan. Eso nos aporta energía para afrontar el día.

¿Cómo nos afecta el cambio de horario en verano?

Si hemos respetado este ritmo, nos despertamos cuando el cuerpo ha llevado a cabo las tareas de reparación y está listo para iniciar la actividad. Sincronizamos este ritmo interno con el tiempo externo marcado por los despertadores, relojes y horarios laborales. Sin embargo, dos veces al año tocamos ese tiempo exterior sin mucha consideración por nuestro tiempo interno.

El último fin de semana de marzo, el reloj salta al horario de verano, y de madrugada, las 2 AM se convierten en las 3 AM en un instantes. Perdemos una hora de sueño. Este tiempo se nos devuelve el último fin de semana de octubre, cuando volvemos al horario de invierno. Este cambio artificial nos afecta.

Si el despertador suena una hora antes de lo habitual, estamos más cansados y menos concentrados por la mañana. La capacidad de orientarnos temporalmente según la luz solar, se ve alterada. De un día para otro nos volvemos a levantar con oscuridad ambiental, a una hora en la que nuestro reloj interno aún nos tiene en el modo "sueño". Este desajuste se traduce en un aumento de los trastonos de salud y accidentes. Los cronobiólogos hace mucho tiempo que vienen recomendando acabar con los cambios horarios.

El reloj biológico y el efecto de los medicamentos

La eficacia y tolerancia de los medicamentos pueden dependen del momento en que se tomen. Es lógico porque su absorción y eliminación depende del funcionamiento del sistema digestivo, el hígado o los riñones, cuya actividad obedece, como hemos visto, ciertos ritmos. El estómago se vacía más rápido por la mañana que por la tarde y el tracto intestinal está más irrigado también por la mañana, de ahí que algunos medicamentos tengan un efecto más potente si se toman en las primeras horas del día.

Hasta hace poco, los médicos aconsejaban simplemente a sus pacientes que tomaran su medicación cada 4 u 8 horas, con las comidas o fuera de las comidas. Sin embargo, en la actualidad se sabe que cada medicamento puede ser más efectivo si se toma a unas horas concretas en función de cómo lo metaboliza el organismo y de lo que tratamos de conseguir con ese medicamento. La cronofarmacología es la nueva ciencia que estudia cuál es el timing correcto de cada medicamento. 

¿Cuándo es más eficaz cada medicemento?

Los cronofarmacólogos ya han realizado hallazgos muy interesantes, sin embargo, la mayoría no ha llegado a la consulta médica y los pacientes. 

Diabetes: los medicamentos para la diabetes funcionan mejor cuando el nivel de azúcar en la sangre está en su punto más alto

Asma: las crisis asmáticas son más frecuentes por la noche y los pulmones también son más sensibles a los alergenos y a la histamina. La producción de la hormona cortisol que expande los bronquios disminuye al anochecer. En cambio, comienza a producirse de manera importante entre las 5 y las 8 h de la mañana. Por tanto, si se toma cortisona, es mejor hacer al anochecer que por la mañana. 

Bloqueadores H2: inhiben la producción de ácido gástrico. Es mejor tomarlos a última hora de la tarde porque el estómago crea mucho ácido por la noche.

Reuma: los afectados deberían tomar sus medicinas tarde, para que por la mañana sufran menos rigidez articular.

Tratamientos dentales: es mejor programarlo por la tarde, sobre las 15 h, porque los anestésicos llegan a triplicar su efecto (con lo que son necesarias dosis menores).

Hipertensión primaria: afecta al 95% de todos los pacientes con hipertensión y sus causas son desconocidas. Los vasos se estrechan especialmente por las mañanas y de esta manera aumentan el peligro de sufrir un problema cardiaco. Por eso los médicos recomiendan tomar por las mañanas los medicamentos anticoagulantes, betabloqueantes e inhibidores de la ECA. Sin embargo, los antihipertensivos con efecto retardado es mejor tomarlos por la tarde/noche.

Los médicos pueden ajustar la medicación de cada paciente midiendo la evolución de su tensión arterial a lo largo del día y valorando si son más apropiados medicamentos de liberación larga o lenta en cada momento. Esto permite mejorar la eficacia del tratamiento y ajustar las dosis. 

Hipertensión secundaria: es la hipertensión que obedece a otro trastorno (el 5% de los casos de hipertensión). En este caso se recomienda la toma nocturna de medicamentos. Si el paciente toma al menos una de sus medicaciones por la tarde/noche tendrá más control sobre su presión. Se ha comprobado que se reduce la posibilidad de sufrir un infarto en un tercio.

Nuevas investigaciones sobre cronofarmacología

Se está investigando cuál es el mejor momento para cada medicamento. Por ejemplo, un grupo de médicos e investigadores del Cincinnati Children´s Hospital Medical Center, en el estado americano de Ohio, han creado una base de datos sobre la expresión de 1.000 genes cuyas proteínas son objetivo de un buen número de medicinas. Esta base de datos será de mucha utilidad para médicos e investigadores que deseen ajustar el uso de cada medicamento. 

Por otra parte, los relojes biológicos no son iguales en todas las personas. Hay variaciones individuales que es necesario tener en cuenta para realizar un tratamiento cronobiológico óptimo.

Existe un test sanguíneo, desarrollado por el doctor Achim Kramer, del hospital universitario Charité de Berlín, que revela el cronotipo del paciente. Este también se puede determinar por análsis hormonales o medición de otras variables fisiológicas a lo largo del día. Sólo cuando se conoce el tiempo interior de cada persona se puede realizar una cronoterapia eficaz. 

Los ritmos en las medicinas naturales tradicionales

La cronomedicina parece una disciplina muy moderna, y lo es cuando se estudia a nivel de genes y hormonas, pero la influencia de los ritmos en la salud es conocida por las medicinas tradicionales a lo largo y ancho del planeta, que integran en sus tratamientos el ritmo diario de 24h, los cambios estacionales, las fases lunares e incluso el gran ciclo desde el nacimiento hasta la muerte.

El reloj interno en la "terapia del orden"

De acuerdo con los conceptos de médicos y naturópatas famosos desde Hipócrates (460-370 ac.) hasta Sebastian Kneipp (1821-1897), las rutinas saludables tienen un impacto positivo en nosotros. La "terapia del orden" de Sebastian Kneipp es uno de los cinco pilares de su sistema terapeútico y se basa en la natural sucesión de actividad y descanso durante el día y la noche. Su objetivo es establecer un ritmo regular de sueño-despertar, un equilibrio entre trabajo y ocio, y un orden semanal. 

Ritmo y ritmización en la espagírica

El arte curativo denominado espagiria fue creado por el médico y alquimista suizo Paracelso (1493-1541). Astrólogo, trató con detenimiento el gran reloj cósmico y el curso de las estrellas. De estas observaciones partían sus diagnósticos y tratamientos de personas enfermas que tenían en cuenta las fases de cada órgano. También la elaboración de remedios espagíricos seguía un ritmo exacto. Los medicamentos para el riñón, por ejemplo, se administraban a mediodía para que la activación de los riñones y la vejiga no durara hasta la noche. En cambio, los remedos para el hígado se tomaban por la noche. De manera similar, en la medicina china también existe un reloj de cada órgano. 

Cuándo se deben tomar los suplementos nutricionales

Para poder realizar de manera optima sus numerosas funciones el cuerpo necesita minerales, vitaminas y oligoelementos, es decir, nutrientes esenciales. En determinadas fases de la vida aumenta la necesidad de nutrientes, por ejemplo en el embarazo y la lactancia, en tiempos de estrés, durante el crecimiento, en caso de sufrir enfermedades, en fumadores y gente que consume cantidades elevadas de alcochol. 

Las vitaminas liposolubles A, D, E y K es mejor tomarlas con las comidas porque necesitan la grasa para disolverse y atravesar el torrente sanguíneo. De las tres comidas principales la cena es la más favorable, menos para la vitamina D, que frena la producción de la melatonina que ayuda a dormir, de ahí que se deba tomar con el desayuno.

Las vitaminas hidrosolubles como la C o las del grupo B deberían tomarse como suplemento a primera hora de la mañana en ayunas, 30 minutos antes del desayuno con algo de agua. Así se favorece su asimilación y su llegada rápida a las células. Si provocan náuseas o dolores de estómago, puedes tomarlas después de un desayuno ligero sin grasa.

Los sumplemento de minerales pueden competir en sí por su absorción o pueden potenciarse. Las combinaciones posibles son muchas, por lo que un especialista debe aconsejar sobre cómo tomar los suplementos en cada caso. 

Por ejemplo, el hierro y la vitamina C se favorecen mutuamente. En cambio, no es recomendable tomar a la vez vitamina C y selenio, o zinc y ácido fólico. El magnesio conviene tomarlo por la noche. Si se toma con calcio, conviene tomarlos separados por unas cuantas horas. En general, es mejor tomarlo por la mañana.

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