2 técnicas respiratorias sencillas para reforzar la inmunidad

4.11.2013
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Respiramos desde que nacemos hasta que morimos. Nada más fácil para alguien que está vivo, pero reaprender a respirar y realizar determinados ejercicios está lejos de ser una pérdida de tiempo. Puede ser el apoyo más eficaz para la salud. 

Si uno se fija en la propia respiración puede darse cuenta de que a lo peor se respira con superficialidad o demasiado deprisa. Es frecuente que se utilice sólo la cuarta parte de la capacidad pulmonar. El refuerzo del sistema respiratorio a través de ciertas técnicas produce una serie espectacular de efectos. Muchos son bien conocidos, otros se han descubierto recientemente y la mayoría permanecen seguramente ocultos. Por ejemplo, hoy se sabe que pulmones, diafragma y el resto de músculos torácicos funcionan como una bomba que impulsa la linfa, el líquido que arrastra las toxinas de todo el cuerpo y facilita su expulsión.

Por supuesto, a través de la respiración se obtiene el vital oxígeno, gas imprescindible para la producción de energía. El ritmo marcado por la inspiración y la espiración es clave en el control de la homeostasis -la tendencia a del organismo a recuperar el equilibrio- por parte del sistema nervioso. Este ritmo es esencial para controlar el estrés, una de las principales causas de desequilibrio y por tanto de enfermedad.

La práctica de ejercicios respiratorios es para muchas personas una especie de ritual que invoca diariamente  la salud y el encuentro con uno mismo. La cantidad de técnicas existentes permite que cada uno se confeccione un ritual a medida. A continuación describimos dos de reconocida eficacia. 

• Respiración alterna. Con el dedo índice y el corazón de una mano mantenemos cerrada una fosa nasal mientras inspiramos y espiramos lenta y profundamente por la otra. Repetimos 12 veces. Luego hacemos lo mismo cambiando de mano y de fosa cerrada. El ejercicio se puede repetir de 4 a 6 veces a lo largo del día. El número de respiraciones y las veces que se repite el ejercicio se puede incrementar tanto como se quiera para potenciar el efecto en caso de que se sufra una enfermedad.     

Este tipo de respiración se puede utilizar como preparación para la relajación profunda o la meditación. A menudo se aprecia que una de las fosas está más abierta que la otra (si se respira por la nariz sobre un espejo, la mancha de vapor de una fosa casi siempre es mayor). Es normal que a lo largo del día vaya produciéndose una alternancia . Ésta podría tener relación con la división de funciones entre hemisferios cerebrales y los neurocientíficos han averiguado recientemente que la respiración alterna podría ayudar a equilibrarlos. 

• Respiraciones abdominales rápidas. Esta técnica, llamada "bhastrika" en la India, consiste básicamente en contraer y expandir rápidamente el abdomen. Durante la inhalación, el diafragma se mete hacia adentro y el abdomen se hincha. Durante la exhalación, el abdomen de contrae como si quisiera tocar la columna. Entonces el diafragma sube y fuerza una salida rápida del aire. El aire entra y sale a través de la nariz. El ciclo de inhalación/exhalación se puede repetir de 25 a 100 veces y termina con una larga inhalación. El ejercicio se repite de 6 a 10 veces, de 4 a 6 veces diarias. Una práctica más intensa puede llegar a 20 sesiones diarias.

La técnica produce un gran efecto sobre el funcionamiento de los órganos situados en las cavidades abdominal y pélvica. Una de las razones es que las contracciones  y expansiones moviliza la linfa y la dirige hacia los órganos de eliminación.